El Gobierno no debe esperar que los privados elogien su relato económico

OPINIÓN Por
Las señales que hacen falta para interpretar la política económica deben ser proporcionadas por el Gobierno
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En ese rol, el Poder Ejecutivo no puede ser reemplazado y tampoco puede pedirle a los privados que lean el pensamiento de los funcionarios. Sin embargo, es real que a la hora de exponer las dificultades de la actual transición, los empresarios suelen darle más importancia a la mitad del vaso que queda vacío.

Por eso uno de los puntos que le transmitió ayer Marcos Peña a la conducción de la UIA, en el transcurso de un encuentro que tuvo más tono político que técnico, fue tratar de nivelar un poco esa comunicación.

"Si estamos todos de acuerdo en los objetivos y en la transformación de la Argentina que estamos proponiendo, esperamos que ustedes nos ayuden para que no solo queden expuestas las críticas", le dijo el jefe de Gabinete a sus interlocutores.

Los industriales quedaron, una vez más, envueltos en la disyuntiva sobre quién le pone contenido al discurso económico. Los analistas creen que el Gobierno debe moldear un relato, orientado no solo a defender sus decisiones, sino también a explicar y corregir los que sus oponentes consideran como errores.

El colectivo empresario, para usar una expresión de moda, es bastante poco uniforme, y por eso el Ejecutivo no debe esperar que se convierta en un escudo de sus políticas. Muchas veces los problemas que exponen a los funcionarios responden a pulseadas entre diferentes sectores que no logran ponerse de acuerdo y por eso terminan convertidas en un reclamo al Estado.

Las buenas noticias tienen un problema: no se pueden repetir demasiado porque dan la sensación de que los temas buenos son pocos. Machacar las críticas, en cambio, está visto como una forma normal de exponer algo para que se resuelva. Es la lógica de "el que no llora no mama". El Gobierno no debe esperar mucha ayuda en esta cuestión. Nadie expondrá en público, de manera reiterada, que su política va bien (excepto los vendedores de bonos argentinos). El resto quiere ver números y aciertos.

Fuente: Cronista

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