En Argentina hoy hay calma social, ese es el gran logro de MACRI

Crecimiento económico sostenido y constante durante los últimos doce meses y tranquilidad social, índices para analizar la actual situación argentina
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El segundo mandato de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, avalado por el 52% de los votantes a base de subsidios, publicidad engañosa y clientelismo político, fue el comienzo del final de un modelo que se agotó en el mismo momento en que dejaron de soplar desde el exterior los vientos favorables que lo empujaban.


Durante 2012 y 2013, la inmensa mayoría de los analistas políticos y económicos más prestigiosos advertían sobre la inminencia de las consecuencias negativas que, de seguir sin modificar en nada el proyecto “Nac & Pop”, le acarrearían a toda la sociedad argentina, particularmente a las clases más humildes y carenciadas del país. Sin embargo, la respuesta a esas advertencias, por parte de la administración kirchnerista, fue subir aún más la apuesta, con lo que, como estaba dicho, a partir de 2014 la economía se contrajo, el desempleo subió, los índices de pobreza e indigencia crecieron de manera exponencial, la inflación cobró vigor y el crecimiento económico del país se estancó.


De más está decir, aunque nunca es malo recordarlo para los que tienen memoria corta, que la entonces Presidenta de “todos y de todas” siguió haciendo demagogia política, con el uso y abuso de la Cadena Nacional, con actos multitudinarios a los que se acarreaban a las personas con la entrega de “vales” y canastas de comida, en un intento desesperado para “tapar el sol con un dedo”, que es lo mismo que intentar esconder la verdad de la situación en que vivíamos todos los ciudadanos de esta tierra. Así, comparó la pobreza Alemana con la de nuestro país, siempre con el discurso que elaboraba a base de los falsos datos “dibujados” por un Instituto de Estadísticas y Censos intervenido por su gobierno, y con informes económicos y sociales aportados por institutos y organizaciones conformados, de manera excluyente, por militantes que únicamente reflejaban lo que el modelo quería mostrar, con lo que su verosimilitud quedó al descubierto en el contraste con la verdad, que como dice el poeta “nuca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”.


Voy a tratar, al menos hoy, de abstenerme de analizar las mentiras del kirchnerismo desde el punto de vista de la asociación ilícita que conformaron para producir el saqueo de las arcas del Estado más impresionante que registra la historia nacional, ya que, en esta oportunidad deseo poner de manifiesto cómo la actual administración de Mauricio Macri ha podido revertir esa situación tan desfavorable que heredó y de qué manera se está queriendo imponer en la mente de los argentinos, puntualmente en la de quienes han sido los más afectados por los necesarios ajustes que se debieron realizar, la idea de que todo está mal y de que a “Cambiemos” le queda muy poco tiempo en la dirección de los asuntos del Estado.


Como decía más arriba, las advertencias que se formularon durante los años 2012 y 2013 no fueron tenidas en cuenta por la “exitosa abogada” y su equipo de colaboradores, y sus consecuencias se manifestaron durante el transcurso de los dos siguientes años. Al asumir la Primera Magistratura de la Nación en diciembre de 2015, Mauricio Macri se vio, obligado por las circunstancias apremiantes, a realizar ese ajuste que el kirchnerismo se negó de manera rotunda. Todos sabemos lo por qué de esa negativa, como que también somos conocedores de los costos políticos y sociales que tuvo que enfrentar la nueva administración por tener que tomar medidas que siempre son “odiosas” para la sociedad. Pero, cuando no hay más remedio, o cuando el único remedio que existe es el que conlleva consecuencias no deseadas, tomar la decisión de llevarlas adelante requirió de un gran coraje y una enorme cuota de responsabilidad, sabiendo que se estba trabajando para lograr el bienestar de una sociedad en la que muchos de sus integrantes no alcanzaban a avizorar el negro horizonte que se avecinaba si no se actuaba de la manera en que se actuó.


Es así que, ya transcurridos más de dos años de gestión, con un INDEC que ha retomado sus funciones de manera normal y entrega índices confiables; con el seguimiento de prestigiosas consultoras nacionales e internacionales, que no reciben dineros del Estado por sus trabajos, lo que vale decir que sus apreciaciones son completamente neutrales y objetivas, los datos que se conocen hablan de un crecimiento sostenido de la economía argentina durante los últimos doce meses, en contraposición al estancamiento de casi cuatro años consecutivos.


Este no es un dato menor, si se tiene en cuenta que nada le ha sido “gratuito” a la administración de “Cambiemos”, puesto que las inversiones extranjeras, uno de los principales pilares sobre los que se elaboró, oportunamente, el plan de gobierno, no entraron al país de la manera esperada, así como muchos aspectos coyunturales, que fueron surgiendo espontáneamente, y que no ayudaron en nada a zanjar las grandes dificultades que ya tenía el país aún antes del “cambio” de signo político en el Ejecutivo Nacional. Así y todo, Argentina creció y ese crecimiento sigue, quizá no al ritmo que quieren las autoridades, pero de manera constante y sostenida.


También, en pos de realizar un análisis objetivo de la actual situación que vive el país, habría que decir que las agoreras predicciones realizadas por los principales dirigentes políticos, sociales y gremiales opositores, en ocasión de las elecciones de octubre pasado, no se han concretado, pese a los ingentes esfuerzos y al empeño que estos mismos sectores pusieron para que ello sucediera.


El ejemplo más notorio que cualquier ciudadano puede tener para corroborar estos dichos, está dado en la calma social que hoy existe en argentina, siempre considerando que estos primeros meses del año suponen una suerte de “tire y afloje” para medir fuerzas entre gobierno y sectores laborales, que generalmente ha dado como consecuencia un estado de ebullición social, algo que hoy no es posible vislumbrar, ni siquiera para quienes desean fervientemente que algo así suceda.


El camino del “cambio”, propuesto por Mauricio Macri en la campaña electoral que lo depositó en la Presidencia de la Nación, ya está mostrando sus primeros resultados favorables. Y su rumbo seguirá produciendo buenas señales, teniendo siempre presente que la soluciones mágicas no existen o, como le gustaba decir a la hacedora de la “década ganada”: “no fue magia”, aunque hoy todos sabemos lo que realmente fue.

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

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