luminando el debate sobre el aborto

OPINIÓN Por
¿Estaríamos hablando de esto si a Macri le hubiese ido bien con la economía? Probablemente no. Pero en la confusión, Durán Barba apeló a sus preferencias y lo impuso en la agenda de opinión pública. Entonces, corresponden algunas precisiones:
aborto

En los últimos 60 años hemos tenido, a mi juicio, dos debates trascendentes. Me refiero al producido durante el gobierno del Dr. Arturo Frondizi sobre las universidades privadas, y el otro sobre la cuestión de los “derechos humanos” generado a partir de la subversión armada y la consecuente represión militar.

Se trató de dos debates sobre los que hoy se pueden ponderar sus resultados.

En el primer caso, las Universidades privadas se autorizaron y permanecen; y creo que a nadie se le ocurriría cerrarlas.


Visto en la perspectiva del tiempo se trató de un debate provechoso y la sociedad aceptó pacíficamente sus conclusiones.


En el otro caso, el de los “derechos humanos”, el debate fue muy sesgado y parecería que hoy se admite que los derechos humanos no son para todos.

Es notorio que hay excluidos, en violación abierta a nuestra Constitución Nacional, que garantiza la igualdad ante la ley y que prácticamente ninguno de los subversivos clandestinos criminales que asolaron el país tuvieron su castigo o por lo menos un proceso judicial.



Los derechos humanos, un debate sesgado y el clientelismo innecesario de Madres de Plaza de Mayo.


Ahora estamos en presencia del debate sobre el “aborto”, pero aún no se ha definido su objeto, que no puede ser ni el aborto como derecho ni el aborto por el aborto mismo. En todo caso, el aborto inseguro y clandestino como realidad que pone en riesgo la vida de la mujer.

El gobierno cometió un error para comenzar: no precisó el objeto concreto del debate, y arriesgaría decir que este debate tomará el confuso rumbo de la retórica militante, es decir de la vulgaridad. Ya se dieron sus primeras muestras.

Según el diario Página/12, uno de los reclamos de la marcha y paro del 8M fue también: “…paramos porque exigimos el aborto legal, seguro y gratuito, y para defender nuestras disidencias sexuales y de género. Para decir basta a las violencias, paramos para denunciar que el Estado es responsable y los gobiernos son responsables.”

Otra vez el traslado de responsabilidades, el hobby preferido de nosotros, los argentinos. Lo razonable sería iniciar el debate desde la propia responsabilidad que pienso es la médula del asunto, ya que en definitiva de eso se trata.



La tapa de Clarín instalando la decisión de Mauricio Macri sobre el aborto.


El embarazo no se produce milagrosamente.

José Ortega decía en “La Rebelión de las Masas” que la retórica es el cementerio de las realidades humanas; cuanto más, su hospital de inválidos.

La pregunta que me hago es: ¿Qué se debería debatir?

Una respuesta podría ser que el aborto es una decisión personalísima, consecuencia del ejercicio de la libertad individual. Obvio excluyo los casos en que el embarazo resulte consecuencia de violencia ejercida sobre la mujer. En este supuesto sería “victima” sólo me refiero a los embarazos no deseados, causados por relaciones sexuales voluntarias, circunstanciales o no.

Deberíamos tener en cuenta que la decisión de abortar en muchos casos no es sólo de la mujer o no debería serlo. En verdad debería serlo de la pareja que generó la concepción no deseada ya que el hombre también tiene derechos, aunque parezca mentira….

En este caso debería prevalecer el artículo 19 de la Constitución Nacional, que reserva al juicio de Dios, las consecuencias de las acciones privadas de las personas.

Una consecuencia de este contenido del debate sería que el Estado no debería financiar la decisión de abortar, tal como lo resolvió hace años la Corte de los EEUU. Se debería respetar la libre decisión de abortar como consecuencia del ejercicio de la libertad personal, pero no invocando un derecho al aborto.

Otra respuesta a la pregunta inicial, podría ser que el objeto del debate debe ser la vida.

En este caso se justificaría la intervención del Estado para limitar, las decisiones privadas de la gente, pero esa acción limitativa debería ser positiva es decir fijar políticas y pautas claras de educación que van más allá de la llamada “educación sexual”, tema muy banalizado y que apuntaría a fortalecer la responsabilidad personal que significa hacerse cargo de las propias decisiones.

Si estuviéramos de acuerdo con este enfoque quedaría por resolver el “entretanto”; es decir, el lapso en que se decide comenzar a aplicar una política al respecto y sus resultados.

Probablemente haya que adoptar una decisión circunstancial para preservar como mínimo la vida de la mujer.

Otra cuestión que nos debemos plantear sería el caso de divergencia en la pareja que generó la concepción sobre la decisión de abortar. ¿Cuál debería preponderar, la de abortar o la de no abortar?

Me inclino por la del No.


No creo que el aborto deba debatirse como un derecho al cuerpo de la mujer solamente, tal como lo pretende principalmente el activismo femenino y cierto sector superficial del periodismo. Tal como dijimos, es mucho más que eso. Eso es ver solo la superficialidad de la cuestión. No se discute una cosa, el objeto es un embrión humano.

No soy optimista sobre el rumbo y contenido de este debate.

Los partidarios del “aborto” hacen referencia y preferencia por el “Estado laico”, como si la cuestión del aborto fuera un tema religioso. En todo caso, lo es para los respectivos creyentes, quienes deberían obrar en consecuencia.

La cuestión del aborto no debe plantearse como si fuera un conflicto con la Iglesia cristiana u otras confesiones. Eso es mala fe y si el debate se encaminara por ese lado crearía otro factor más de división.

Este debate no ha tenido un buen comienzo porque, en definitiva, el gobierno lo planteó como un tema de distracción para disimular su incapacidad para administrar la economía.

Los viejos trucos de la vieja política siguen vigentes.

Tal como dijo Juan Perón, "peronistas somos todos…" y así nos va.

Urgente24

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