8M Día de la Mujer: antecedentes históricos del movimiento feminista en la Argentina

CIUDADANOS Por
¿Cómo atraviesa la desigualdad de género la vida de muchas mujeres a lo largo del día?
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6.30 hs.
Las tareas de la casa


Las tareas de la casa. Despertarse, levantar a los chicos, preparar el desayuno, las mochilas, las viandas. 9 de cada 10 mujeres están al frente de las tareas domésticas. Ellas dedican seis horas y media diarias a trabajar para que la casa y la familia funcionen. En cambio, los hombres, sólo tres horas y media. Esto incluye rutinas cotidianas como hacer las camas, cocinar, lavar, ayudar con las tareas escolares, poner la mesa y planchar, entre otras. Significa que, por cada hora que trabaja un hombre puertas adentro, la mujer trabaja casi dos.

8.00 hs.
Los chicos


Las mujeres que trabajan delegan el cuidado de sus hijos en otras personas. Pero, en la mayoría de los casos, esas personas son mujeres. Sólo el 1% de la población, en su infancia estuvo a cargo de un hombre. Además, 9 de cada 10 docentes de nivel inicial y primario son mujeres.

10.00 hs.
Trabajar pero no liderar


El trabajo es el ámbito donde las mujeres se sienten más discriminadas. Ellas ganan un 33% menos que los hombres en el mismo puesto. En los últimos cinco años, creció el número de mujeres que trabajan (6 de cada 10), pero también aumentó un 4% la brecha salarial. Además, ellas tienen un 25% más de riesgo de caer en empleos informales. El directorio de las compañías sigue siendo cuestión de hombres. Aún con mayor nivel educativo, tienen 19 veces menos chances de llegar a los puestos más altos que sus compañeros hombres.

11.00 hs.
Un pulpo entre el trabajo y la casa


Aún en horario laboral, 7 de cada 10 mujeres quedan a cargo del operativo familiar. Es decir, mientras está trabajando también monitorea la logística de la casa. Luego de terminada la jornada, una de cada 3 mujeres dice que siempre o casi siempre termina agotada, contra 1 de cada 4 hombres. También ellas reportan mayores niveles de estrés y agotamiento. Sólo uno de cada diez hombres dice que casi todos los días siente tensión muscular. En las mujeres, el porcentaje se duplica.

18.00 hs.
Acosadas en la calle

Cuando van y vienen, las mujeres no se sienten seguras: 9 de cada 10 mujeres dijeron que sufrieron acoso sexual callejero a lo largo de su vida: Al 45%, algún varón la siguió; al 36%, la tocaron o le mostraron los genitales y el 17% contó que un varón se masturbó frente a ellas, entre otras formas de acoso. ¿Dónde ocurrió el acoso? El 44% fueron acosadas verbalmente mientras esperaban el colectivo y el 6% abusadas físicamente, en la parada.

19.00 hs.
Sin tiempo libre


En una encuesta sobre calidad de vida, el 18,6% de las mujeres dijo que nunca o casi nunca tiene tiempo para hobbies. En cambio, el 86% de los hombres encuentra siempre un momento. La maternidad es uno de los factores que más transforman la agenda femenina. Una mujer con dos hijos o más, realiza casi 10 horas de cuidado. En cambio, la paternidad significa para ellos pocos cambios. Un hombre que tiene dos hijos o más dedica unas 5 horas por día a las actividades domésticas.

22.00 hs.
Durmiendo con el enemigo


Las cifras de femicidios también hablan de la desigualdad. En los últimos 10 años unas 2673 mujeres fueron asesinadas y 3378 hijos perdieron a su madre. Hoy, una mujer tiene ocho veces más posibilidades de ser asesinada puertas adentro, por alguien de su entorno familiar que de morir a manos de un extraño, en un robo. El primer informe del Indec sobre violencia contra la mujer indica que las denuncias se cuadruplicaron en cuatro años: de 22577 casos a 86.700.

Trabajo nueve horas y cuando llego a casa, si yo no cocino no se come", dice Silvana, de 42 años. "A mi compañero, que entró hace seis meses, ya lo nombraron. Mi jefe me dijo que él nunca faltaba porque el hijo se había enfermado", señala Mariela, de 38. "Estoy harta de que en la calle me digan barbaridades, impunemente", dice Virginia, de 36. "Odio que para ir al gimnasio me tengo que llevar un bolso con la ropa para cambiarme, porque si no me tengo que bancar que me digan cualquier cosa en el camino. Incluso que mi marido me pregunte si así voy a salir", se indigna Carla, de 43.

¿Cómo atraviesa la desigualdad de género la vida de muchas mujeres a lo largo del día? Esa fue la consigna que disparó la consulta a distintas mujeres en relación a cuáles son los grandes y pequeños gestos de desigualdad cotidiana que signan su día a día.

Los relatos, personales y sin apellido, señalan desigualdades que sufren muchas mujeres y que van desde el hecho de tener que encargarse de la organización familiar y de las tareas de cuidado hasta ver reducidas sus oportunidades laborales por el hecho mismo de ser mujer.


La conclusión es que todo el día, desde que se levantan hasta que se van a dormir, ellas atraviesan situaciones que las colocan en desventaja con respecto a los hombres y que las hacen sentir que nacieron de la mitad más desfavorecida del mundo: el de las mujeres.

Desde tener que encargarse en la mayoría de los hogares de las tareas domésticas, por unas 6 horas y media diarias, contra la mitad de tiempo en manos de los hombres, hasta tener que tolerar que la brecha salarial se traduzca en cuatro salarios menos al año.

Como define la ley, la violencia contra la mujer es: "Toda conducta, acción u omisión que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal".


Baleadas, apuñaladas, golpeadas, estranguladas, incineradas, degolladas, asfixiadas, ahorcadas, descuartizadas. Así mueren hoy las mujeres a manos de la violencia machista, según el Informe de Investigación de Femicidios en la Argentina, de 2008 a 2017, coordinado por la Asociación Civil La Casa del Encuentro, que se presentó ayer.

Por eso, hoy miles de mujeres marcharán y pedirán desde donde las encuentre el reclamo, que se terminen las desigualdades de género.

Desde hace tres años, la Marcha Internacional de las Mujeres tiene un eco especial en el país. Ya no se trata de reclamos aislados. Desde el asesinato de Chiara Paez, en 2015, la indignación por los femicidios llevó el reclamo contra la violencia machista a otro nivel.

Bajo la consigna #NiUnaMenos, miles de mujeres salieron a la calle y a dos años de aquella marcha, cada vez son más las mujeres que en cada convocatoria alzan su bandera por el fin de la violencia y la desigualdad. En esta oportunidad, a los reclamos por la desigualdad se suma el debate por la legalización del aborto que llegó la semana pasada al Congreso.

Suena el despertador y pese a los cambios culturales, la desigualdad sigue reinando puertas adentro, donde las cuestiones domésticas y de cuidado de la familia siguen siendo cosa de mujeres.


Despertarse, levantar a los chicos, preparar el desayuno, revisar las mochilas, cargar las viandas. Lavar todo, antes de irse a trabajar. Hoy, quienes se ocupan de casi toda esa lista de tareas siguen siendo ellas. Nueve de cada diez mujeres están al frente de las tareas domésticas, según los resultados de la encuesta sobre el uso del tiempo hecha por el Indec.

Ellas dedican 6.30 horas diarias a trabajar para que la casa y la familia funcionen. En cambio, los hombres, solo tres horas y media.

Esto incluye rutinas cotidianas como hacer las camas y las compras, cocinar, lavar, ayudar con las tareas escolares, poner la mesa y planchar, entre otras. Significa que, por cada hora que trabaja un hombre puertas adentro, la mujer lo hace casi dos. Incluso cuando cuentan con ayuda externa, casi siempre es del género femenino y casi nunca la mujer de la casa logra desligarse de la tarea de coordinación.

Las mujeres que trabajan y son madres delegan el cuidado de sus hijos en otras personas. Pero, en la mayoría de los casos, esos colaboradores también son mujeres.


Solo el 1% de la población en su infancia estuvo al cuidado de un hombre, según una encuesta de 1002 casos, en todo el país, que hizo la consultora Quiddity, para indagar sobre las percepciones que atraviesan la violencia de género. Una de ellas: que cuidar chicos, propios o no, es una tarea de mujeres.

En edad escolar, los niños argentinos crecen en ambientes atravesados por la desigualdad de género. Según datos del Ministerio de Educación de la Nación, nueve de cada diez docentes de nivel inicial y primario son mujeres. Estos números refuerzan la idea de que las tareas de formación y cuidado son femeninas.

¿Qué tareas aprenden en la casa ellas y ellos? Según el sondeo de Quiddity, las mujeres citaron tareas de frecuencia diarias. Las principales, limpiar la casa, lavar la ropa y preparar la comida. Mientras que ellos aprendieron tareas eventuales, como hacer asado, realizar reparaciones en el hogar y lavar el auto.ß

El trabajo es el ámbito donde las mujeres se sienten más discriminadas. Hoy, una mujer gana un 33% menos que un hombre que trabaja en el mismo puesto, según los datos del Observatorio de Empleo, Producción y Comercio Exterior (ODEP).


La diferencia entre lo que gana un hombre y una mujer en el mismo puesto se llama brecha salarial y le quita a ella cuatro sueldos al año.

Si bien, según los datos de la consultora Mercer, en los últimos cinco años creció el número de mujeres que trabajan (seis de cada diez porteñas), también aumentó un 4% la brecha entre hombres y mujeres desde 2015.

Luego de tener un hijo, a ellas les cuesta más conseguir trabajo. A partir de los 30 años la brecha salarial se dispara y la cercanía de la maternidad es la principal causa.

El directorio de las compañías argentinas sigue siendo un ámbito de hombres. Hoy, aun con mayor nivel educativo, una mujer tiene 19 veces menos chances de llegar a los puestos más altos de la empresa en la que trabaja que sus compañeros hombres. El empleo en negro afecta un 25% más a ellas.ß

Aun en horario de trabajo, siete de cada diez mujeres quedan a cargo del operativo familiar. Esto se traduce en la doble jornada (a las 8 horas diarias se le suman otras 6 horas y media de trabajo no remunerado en casa) y en la jornada superpuesta: mientras la mujer está trabajando, monitorea la logística de la casa.


Una de cada tres mujeres dice que siempre o casi siempre termina agotada su jornada de trabajo, según señala un sondeo de la Universidad Siglo 21, que entrevistó a más de 1000 personas. Solo uno de cada cuatro hombres dio esa respuesta. "Las mujeres tienen peor calidad de vida laboral", dice el estudio. Y explica que el 15% de ellas dijo que se siente muy presionada en su intento por conciliar la vida familiar y el trabajo, contra el 8% de los hombres.

También reportaron mayores niveles de estrés y agotamiento. Solo uno de cada diez hombres dijo que casi todos los días siente tensión muscular. En las mujeres, el porcentaje se duplica. Lo mismo sucede con síntomas como cansancio, fatiga, ansiedad, problemas de concentración: en todas las categorías.

Cuando van y vienen de la casa al trabajo, las mujeres tampoco se sienten seguras. Y el principal riesgo es el hecho mismo de ser mujer: nueve de cada diez dijeron que sufrieron acoso sexual callejero a lo largo de su vida, según una encuesta que hizo la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá) en 11 provincias a 1300 mujeres para relevar cómo les afecta cotidianamente caminar por la calle y viajar en transporte público.


¿En qué consistió el acoso? Al 45%, algún varón la siguió; al 36%, la tocaron o le mostraron los genitales, y el 17% contó que un varón se masturbó frente a ellas, entre otras formas de acoso (2%).

¿Dónde ocurrió? El 44% de las mujeres dijeron que fueron acosadas verbalmente mientras esperaban el colectivo y el 6% abusadas físicamente, en la parada. Al subir al colectivo, la violencia no cesa: dos de cada diez mujeres dicen haber sido abusadas -con rozamientos y manoseos-, y el porcentaje es más alto en Córdoba (37%) y en la ciudad de Buenos Aires (34%).

La mayoría adoptó como método preventivo el acompañamiento de otra persona: ocho de cada diez mujeres prefieren ser acompañadas a las paradas o ser esperadas al bajar.ß

Sin tiempo para hacer lo que les gusta. Así se sienten muchas al final de su día. El 18,6% de las mujeres dijo que nunca o casi nunca tienen tiempo para hobbies, en la encuesta sobre calidad de vida laboral con corte de género de la Universidad Siglo 21. En cambio, el 86% de los hombres dijo que encuentra siempre un momento.
La maternidad es uno de los factores que más transforman la agenda femenina, según surge de un análisis que hizo el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) en base a la encuesta sobre trabajo no remunerado y uso del tiempo hecha por el Indec.

Una mujer que vive en pareja, pero sin hijos, realiza a diario cinco horas de tareas de cuidado. Si tiene dos hijos o más, pasa a hacer casi diez horas diarias. En cambio, la paternidad significa para ellos pocos cambios en la agenda. Un hombre en pareja sin hijos hace casi tres horas diarias de tareas compartidas, mientras que los que tienen dos hijos o más hacen apenas una hora y media más (cuatro horas y media) de actividades domésticas que los que no tienen hijos.

No es difícil deducir, entonces, por qué ellas viven con esa sensación de agotamiento.

Las cifras de femicidios también hablan de la desigualdad. En los últimos diez años, unas 2673 mujeres fueron asesinadas en la Argentina y unos 3378 hijos perdieron a sus madres, según el informe anual de la Casa del Encuentro, que fue presentado ayer.


Según la ley, un femicidio no es solo el asesinato de una mujer: es un homicidio por ser mujer. La mayoría de estos crímenes ocurrió dentro de la casa de la víctima. Hoy, según surge de estos datos, una mujer tiene ocho veces más posibilidades de ser asesinada puertas adentro por alguien de su entorno familiar que de morir a manos de un extraño, en un robo.

El Registro Único de Violencia contra las Mujeres del Indec, que también se presentó ayer, señala que las denuncias se cuadruplicaron en cuatro años: de 22.577 casos a 86.700. Y en el 82,7% de los casos, el agresor fue la pareja o la expareja, y esta situación se da en todos los grupos de edades de mujeres.

La frecuencia de la violencia constituye una variable que da cuenta de la gravedad de la situación que soportan las mujeres antes de decidirse a concurrir a un centro en busca de ayuda. En el 93,3% de los casos mencionan que sufrieron situaciones de violencia más de una vez.

Fuente: La Nación

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