Gastó una fortuna para convertirse en estrella de Instagram, pero no lo logró

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Intentar convertirse en una estrella de las redes sociales puede ser caro y hasta llevar a la ruina financiera a quienes hacen la prueba.
Lissette-Calveiro

Lissette Calveiro, una chica que hoy tiene 26 años y que en 2013 -a sus 21- se mudó de Miami a Nueva York para una pasantía rentada.

A pesar de que hoy recuerda haber llevado una vida como la de las protagonistas de Sex and the City, también revela que mientras su vida Instagram se veía ultra glamorosa, en medio de interminables almuerzos, trajes caros y vacaciones, no estaba precisamente holgada en lo financiero. Sucede que la pasantía de Calveiro sólo pagaba el transporte, por lo que más temprano que tarde empezó a vivir de sus ahorros y de la magra paga de otro trabajo a tiempo parcial.

La aventura duró un año, al cabo del cual se volvió a Miami con un trabajo estable y en relación de dependencia como publicista… que le posibilitó empezar a pagar las deudas en las que había incurrido en su fallido intento de ser una Instagram star. Sus números en rojo marcaban 10.000 dólares, parte de los cuales todavía hoy sigue pagando.

¿En qué se le iba la plata?

“Compraba ropa para conseguir la foto perfecta en Instagram”, reconoce en una entrevista con The New York Post. “Vivía por encima de mis posibilidades. Estaba viviendo una mentira y la deuda se cernía sobre mi cabeza”.

Ya de vuelta en Miami, y a pesar de haber ganado un sueldo de bajo a medio pero de cinco cifras en 2016, Calveiro admite que continuó endeudándose más, con tickets de más de 200 dólares en ropa con tal de que no la vieran dos veces con el mismo outfit en su perfil, gastando hasta 1.000 dólares en carteras y zapatos de diseñadores famosos y viajando al menos una vez por mes a lugares nuevos.

“Snapchat tenía estos filtros (del tipo de los sellos de pasaporte) y yo quería coleccionar al menos 12”, dijo Calveiro. “Si te fijás, muchos de los viajes que hice en 2016 fueron estrictamente para Instagram.”

Cuándo terminó el sueño

La aspirante a influencer de los medios sociales recibió un necesario cachetazo de realidad a fines de 2016, cuando consiguió un empleo como relacionista pública en Manhattan. “Sabía que mudarme a Nueva York, tenía que organizarme o no iba a sobrevivir”, dijo.

La joven cambió drásticamente sus hábitos de gasto, frenó su actividad de Instagram, se mudó con una amiga para poder pagar solamente 700 dólares al mes de alquiler y manejó un presupuesto semanal de víveres y comestibles que no superaba los 35 dólares semanales.

Recién 14 meses después, Calveiro finalmente pudo pagar su deuda y a pesar de haber recortado todos los gastos, admite que todavía tiene que pagar 130 dólares por una membresía mensual de Rent the Runway -un servicio en línea que provee ropa de diseñador y alquiler de accesorios.

Ahora que ahora vive en el Soho, Calveiro dice que lamenta haber gastado tanto dinero tratando de vivir una vida digna de un instagrammer y está preocupada por el impacto que la plataforma para compartir fotos puede tener en las mujeres jóvenes.

“Nadie habla de sus finanzas en el Instagram”, dijo. “Me preocupa la cantidad de chicas que están tan preocupadas por la imagen. Tuve muchas oportunidades de ahorrar, podría haber invertido ese dinero en algo”.

Como sea, Lissette sigue bastante activa en IG, aunque claramente con un presupuesto acotado.

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