Mercedes Marcó del Pont: "El Gobierno va camino a una crisis"

POLÍTICA 04/03/2018 Por
La ex presidente del Banco Central que cambió el rol de la autoridad monetaria y promovió el control de capitales e importaciones, criticó toda la política de Cambiemos: "Va a contramano de la industrialización"
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La economista, enrolada en la corriente desarrollista o estructuralista, que se desempeñó en la era K como diputada nacional, entre 2005 y 2008; luego asumió la presidencia del Banco de la Nación Argentina, hasta que en febrero de 2010 asumió la presidencia del Banco Central de la República Central, hasta noviembre de 2013, reafirmó sus duras críticas al plan del Gobierno de Cambiemos, pese a que la inflación continuó desacelerando, la actividad volvió a crecer y la economía comenzó a generar empleos netos; entre otros logros de política económica.

Sus fundamentos se centraron en los costados fiscal, externo y en la política de endeudamiento. Y vaticinó que "va en camino a una crisis segura, porque sin industria no hay desarrollo nacional".

Con el entusiasmo que le representa transitar los 40 años de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE) que ideó su tío Rogelio Frigerio, abuelo del actual ministro del Interior y Obras Públicas, trazó en un reportaje con Infobae un escenario opuesto al que describió el presidente Mauricio Macri en su tercera apertura de sesiones ordinarias del Congreso: "Lo peor ya pasó".

– ¿Cómo está viendo la marcha de la economía?


– Antes permítame que le cuente que FIDE está cumpliendo 40 años y en conmemoración estamos haciendo un trabajo de actualización de la discusión sobre el desarrollo en ese período, ya que es el leitmotiv de la creación de la fundación, con la instauración en ese momento de la dictadura neoliberal, ¡y otra vez sopa!, porque ahora estamos en la misma.

– ¡Pero sin dictadura!

– Está claro, pero me refieron a la vuelta del neoliberalismo, después de un recreo bastante largo en eso términos. Por eso estamos convocando con mucho éxito a expertos locales e internacionales para hacer un trabajo sobre la discusión del desarrollo.

– También sería motivo de análisis por qué los gobiernos populares, no populistas, según usted siempre aclara, se caracterizaron en la Argentina por tener un buen primer mandato y en el segundo se llevan todo en lugar de dar paso a un proceso de desarrollo luego de normalizar la economía, después de situaciones de profundas crisis, pasó con Juan Domingo Perón; Carlos Menem y ahora con los Kirchner…

– Creo dos cosas sobre la etapa del gobierno de Cristina que reivindico enormemente, fundamentalmente que lo que hizo en términos de profundización en muchos aspectos no hubiera sido posible sin la tarea previa de normalización, como usted dice, que hizo Néstor en términos de equilibrios fiscales y externos. Y creo que medidas muy progresistas como fueron la recuperación de los recursos de la seguridad social; la implementación de la Asignación Universal por Hijo; la recuperación del manejo estratégico de los recursos naturales de YPF; como muchos otros de profundización del proyecto que inició. Después cambió el contexto internacional, no se puede olvidar cuando estalló el mundo por los aires en 2008; y ahí tuvimos que lidiar con un contexto totalmente distinto, hasta 2010; y después la caída de los precios internacionales de nuestros productos que puso de manifiesto, reconozco, que había cuestiones estructurales vinculados al perfil de especialización que no se habían modificado.

– Sin embargo, ese escenario tan crítico lo sobrellevaron bien, en 2011 la economía se empezaba a recuperar; Cristina Kirchner es reelecta con el 54% de los votantes, fue indiscutible, pero hubo un acostumbramiento a los controles, el cepo de la economía, que la llevaron a perder las elecciones de 2015; en particular comparando con el desempeño que en ese cuatrienio tuvieron otros países de la región…

– Lo que yo creo que la comparación de la Argentina vis a vis con otros países de Latinoamérica, y no me refiero a Brasil, es bastante más compleja porque nuestro país tiene una base más industrial; y creo que lo que empezó a quedar de manifiesto desde 2011, sobre todo cuando se empieza a dar la inflexión de los precios internacionales, es que el crecimiento de las manufacturas no había sido acompañado con una industrialización a fondo. Por eso el desequilibrio de divisas de ese sector se puso más en evidencia; ni hablar el desequilibrio que arrastraba el sector energético. Si lo miro en perspectiva sigo reivindicando la orientación del kirchnerismo, sobre todo lo vinculado con la acumulación productiva en la Argentina. Y creo que lo que uno mira a la hora de mirar el futuro es que hay que planificar el desarrollo industrial, y hacerlo en un contexto mucho más complejo sobre cómo se comporta la inversión extranjera directa; mucho más complejo de lo que está pasando con el proceso de repliegue de la gradualización comercial; mucho más complejo en términos de que hay menos grados de libertad para hacer políticas activas. Esa complejidad es la que me hace preocupar mucho acerca de lo que se vivió en estos dos últimos años.

– ¿No le parece que es una visión demasiado reduccionista y apresurada, porque un PBI Industrial que representa un 17% del PBI total, ha dejado de ser tan relevante para el crecimiento; o también incluye las industrias culturales y de alta tecnología?

– Le recomiendo un libro de la Cepal sobre el desarrollo económico. En general lo que se advierte es que, a nivel internacional, inclusive lo que usted dice, el 17% del PBI, tiene unos impactos directos e indirectos enormes. La industria sigue siendo el canal de promoción de servicios modernos, crecientes, pero sobre todo del desarrollo tecnológico, inclusive de industrias como pueden ser las de bienes de capital, hasta en ingeniería. Quiero decir, la vigencia de la industrialización para el desarrollo económico sigue estando primera en la fila. En la Argentina es el 17% del PBI, pero casi el 20% del empleo (Nota del editor: sobre el empleo registrado representa menos del 10%); y del empleo de mejor calidad, más moderno, mejor remunerado.

– Sin embargo, ahí también la industria de los nuevos servicios, como la del software y alta tecnología, además de la vinculada con las energías renovables y extractivas han permitido elevar el salario promedio de la economía; y en el último año los datos de empleo registrado mostraron un aumento neto de casi 270 mil puestos, pese a que la industria destruyó casi 18 mil…

– Lo que veo en los datos de empleo, clarísimo, es que aumenta el empleo precario, como los monotributistas y cae en el sector industrial. Quiero decir, veo mucha contradicción entre el discurso del Gobierno, que lo reivindica a Arturo Frondizi, que va por el desarrollo, y por otro lado plantea una política económica que va a contrapelo del desarrollo, y sobre todo a contramano de la industrialización.

– ¿Por qué lo dice?

– Porque advierto que el Gobierno empezó con la industria y en el primer año el sector tuvo una caída muy fuerte; en 2017 se recuperó un poco, pero no llegó a los niveles de 2015; cuando sale a decir primero la industria; luego no, el supermercado del mundo; después en realidad la industria no va más, ahora tienen que ser los servicios; al otro día dijo no!, es el turismo el que va traccionar el empleo. Por tanto creo que no hay una orientación estratégica y que hay enormes inconsistencias en toda la política macroeconómica; y creo que además, y lo veo con enorme preocupación, el Gobierno avanza a contramano de lo que son las evidencias incontrastables de que el mundo no está para encarar una apertura "ingenua", para ser generosos. Veo decisiones, como un eventual acuerdo con la Unión Europea que se sabe no va a tener ningún beneficio para el desarrollo de la Argentina, ni para los intereses de la industria; por eso han suscrito un documento tanto las centrales obreras como empresarias; y también de países del Mercosur. Me preocupa como en esta permanente posición del Gobierno de decir volvimos al mundo, nos insertamos en el mundo, eso se contradice con la realidad, porque exportamos menos; nos venden más; la inversión extranjera no es mayor a la había con el gobierno anterior, sino que es menor. Es decir no ha habido ninguna inserción virtuosa en el mundo.

– ¿Eso no fue la consecuencia de la herencia que recibió el Gobierno, y que puede ser transitorio; porque la Argentina tiene apenas 4 o 5 acuerdos comerciales, mientras los países de la región tienen hasta varias decenas?

– No, no, no creo. La Argentina había avanzado bastante en una negociación con Chile, con los países del área del Pacífico, que estaban con una lógica de complementariedad de desarrollo regional. Lo que veo ahora con enorme preocupación es que el Gobierno está concediendo todo, resignando todas las demandas que siempre un acuerdo de libre comercio tiene entre un país subdesarrollado, más débil, con menor capacidad industrial, tiene que pedir concesiones más grande al país más desarrollado. Estas cosas que se hacen para dar señales al mundo que no les responde, porque no vinieron los dólares cuando se eliminaron todas las restricciones cambiarias: al mercado de cambios, al mercado de capitales y al mercado financiero. Lo único que está entrando a la Argentina son dólares especulativos; eso no es saludable.

– ¿Cuál es la alternativa, financiar el abultado déficit fiscal con deuda interna y desplazar el crédito a las empresas y familias para asistir al Estado; y subir la tasa de interés; o hacerlo con emisión del Banco Central y luego poner más controles de precios para contener la inflación?

– Creo que hay una cuestión que hay que discutir, sobre todo como sociedad, que es el tema de la fuga de capitales doméstica…

– ¿Se puede seguir hablando de fuga cuando hay libertad en el mercado de cambios y para el movimiento de divisas?

– Es fuga!, para mi es fuga cuando usted tiene un bien escaso como es el dólar, porque la divisa no la emite el Banco Central, sino que surge del comercio internacional, de cuanto exportamos, de como sustituimos importaciones, es decir de las fuentes virtuosas de la oferta de dólares, o porque vienen inversiones externas directas, o porque se toma un crédito de un organismo internacional para hacer obra pública; quiero decir son dólares que tienen una contrapartida en términos de acumulación de riqueza. El dato más cercano que tengo es enero, cuando se colocó deuda por USD 9.000 millones…

– Fue una emisión para financiar parte del déficit fiscal previsto para todo el año; y que se mantiene en el nivel heredado…

– Perdón, perdón, en enero se tomaron USD 9.000 millones porque el déficit mayoritariamente, salvo lo que se paga en pesos, este Gobierno lo aumentó, del 2015 a 2016 y en 2017; ahora el déficit, salvo el servicio de la deuda en dólares, se paga en pesos, por tanto esta propensión que tiene el Gobierno a endeudarse en dólares para hacer gasto en la moneda nacional no es saludable, pero este modelo lo necesita, porque si no toma esos préstamos en dólares cómo financia la fuga. Si en enero se tomaron USD 9.000 millones y el Banco Central nos informa que hubo un millón de empresas y personas que compraron USD 5.000 millones, no resiste el menor análisis; hay algo que está funcionando mal, ese es el debate que tenemos que dar. Yo no he identificado en otro lugar del mundo que se habilite, que se legitimice una lógica de esa naturaleza, porque además es antidemocrático. Porque la Argentina se endeuda y la principal fuente de desequilibrio de divisas hoy en el país es la formación de activos externos.

– Insisto, ¿cuál es la alternativa?, porque si el Gobierno se endeuda en la moneda nacional que es más cara que la deuda externa, aunque asume el costo político de que aumenta la deuda externa, el desplazamiento del crédito a las familias y empresas y la tasa de interés ¿a qué nivel subirían?

– No hay crowding out, es decir desplazamiento del crédito privado por parte del sector público. Le doy un dato, durante el gobierno del kirchnerismo se bajó la exposición de todo el sistema financiero al Tesoro…

– Eso provocó el estancamiento de la economía en su conjunto en los 4 años del segundo gobierno de Cristina Kirchner…

– El sector financiero es deudor neto del Tesoro, porque hay más recursos del sector público, por tanto no hay espacio para crowding out. Hoy por hoy en la Argentina el crowding out lo provocan las Lebacs, y eso es realmente muy negativo, porque el que tiene capital en la Argentina frente a estos rendimientos fantásticos que están ofreciendo las Letras del Banco Central no hay incentivo alguno para ponerse a producir ni a invertir. Eso es lo que creo es inherente a los modelos neoliberales que está vigente en la Argentina, y que es este estímulo a lo financiero, al privilegio de los financiero.

– Pero, eso es la historia argentina, con el festival de bonos de fines de los 70 hasta ahora…

– Eso es grave!

– Estoy totalmente de acuerdo, pero ¿eso usted cree que hay que revertirlo con controles, cepos; o atacando las causas que llevaron a que mucha gente y empresas piense y ahorre en dólares y no en pesos?

– Pero este Gobierno, una de las herencias, no maldita herencia, sino excelente herencia fue el proceso de desendeudamiento; y no sólo eso, sino además un tema que hay que mirar muy de cerca, que es virtualmente eliminar esto tan perverso que es el descalce de monedas. No es saludable que el Tesoro, que una parte solamente vinculada a las retenciones que está asociada al tipo de cambio tome deuda en moneda extranjera para pagos en pesos. No es saludable que los que toman crédito en la Argentina ahora pueden hacerlo en dólares, aunque no estén vinculados a una operatoria en moneda extranjera, a una exportación. A mi esas cosas me generan preocupación.

– ¿Por qué?

– Porque no celebro que esté creciendo tanto el crédito al consumo de las familias, porque veo que ha crecido mucho en relación a la masa salarial en los últimos dos años. Porque también eso ocurrió en los países centrales y termina mal si en simultáneo no hay una recuperación de los ingresos de las familias. Y lo cierto es que no hay recuperación. Sería saludable si estuviera creciendo la capacidad de repago, pero no es lo que ocurre hoy en el país. A mi preocupa esta obsesión del Gobierno por modificar la distribución del ingreso en contra del trabajo, de la masa salarial, y que la quiera paliar con crédito. Y ni hablar de lo que está pasando en los sectores de menores ingresos. A mi me preocupó muchísimo Daniel cuando vi que el Banco Central dijo "yo con las fintech no me meto", porque cuando nosotros cambiamos la carta orgánica del Banco Central en 2012, justamente lo que hicimos en algunos de los artículos era ampliar el perímetro de regulación de la autoridad monetaria, para que empezáramos a ver qué estaba pasando con el crédito que daban las mutuales, las cooperativas, sobre todo en los sectores de menores recursos, y regular también eso. Entonces esta idea de que ahora cualquiera, los de menores recursos, los informales que les dan un crédito a tasas que ni se miran ya porque superan el 100% anual, porque sólo se mira la cuota a pagar, me preocupa enormemente.

– ¿Por qué cree que en las últimas encuestas de opinión, sobre todo de confianza del consumidor, el sector que se muestra más crítico con el Gobierno es el de medianos a altos ingresos, mientras que los de menores y bajos recursos se manifiestan estar igual o incluso algo mejor? Me refiero al primer bimestre de este año que fue de alta inflación, ¿será por el efecto de la tarifa social, el polimodal en el transporte?

– No tengo esa lectura de los datos. Sigo algunos indicadores como los de la Universidad Di Tella, y los últimos que había visto era que en realidad en los sectores más bajos observaba una pérdida de expectativas. Creo que la reforma previsional no solamente fue una muy mala decisión desde el punto de vista del Sistema de Seguridad Social y de los principales beneficiarios, porque supone una quita a los recursos y beneficios; supone también un desfinanciamiento hacia adelante al sistema jubilatorio, que preocupa y mucho. Eso le generó un costo enorme, porque evidentemente están afectando a uno de los sectores más vulnerables en la distribución de ingresos. Y creo que el cambio negativo de expectativas tiene que ver con que no se advierte un horizonte, por más que el Gobierno siga con expresiones de buenos deseos de un crecimiento sostenido. No se si tiene un plan B; pero esta inercia no lleva a un crecimiento, no de 3,5%, tampoco de 2,8% como registró en 2017. El consumo se ha debilitado enormemente; y el proceso de sustitución de importaciones está haciendo un daño enorme a la producción nacional. No es cierto lo que dice el ministro de Producción, Francisco Cabrera, que en realidad el problema es que se exporta poco; y que mucho de lo que se importa son bienes de capital. Cuando decía eso me acordaba de Domingo Cavallo, hola!, decía lo mismo "hay muchas importaciones porque estamos importando bienes de inversión". Pero cuando uno desagrega, y volviendo al tema de la industria, y que tiene un déficit de USD 21.000 millones al año no tiene antecedente; y lo que veo es que está penetrando la importación en la sustitución de producción nacional, prácticamente en todas las ramas de actividad.

– ¿No cree que parte de la situación actual, me refiero a los dos primeros años de Gobierno, forma parte de lo que el Gobierno llama "normalización" de la economía, porque se venía con cepos, excesos de regulaciones?

– Perdón, yo trataría de no hablar de cepo, que es un término que se ha instalado. Yo daría la discusión en términos de regulación del mercado de cambios; y creo e insisto que eso no solamente supone, como se discute a nivel mundial, de los capitales extranjeros, de portafolios; porque en el caso de la Argentina no solamente hay que discutir si es bueno o malo algún tipo de restricción al movimiento de capitales especulativos; sino también si es bueno o malo que se habilite a los propios residentes a que utilicen al dólar como un activo financiero. Y creo que así como para nosotros fue un problema, porque cuando nos presentamos a esa situación de una demanda que presionaba sobre el mercado de cambios para meterlos debajo del colchón, o en Uruguay o Suiza, o en una caja de seguridad, se optó no por la devaluación; no por el endeudamiento para viabilizar esa fuga, sino por una regulación. Vino el Gobierno y desreguló todo. Hoy la principal fuente de restricción de divisas es la formación de activos externos. No es cierto lo que dijo: "Vamos a quitar todas las regulaciones, se va a normalizar la economía y ya nadie se va a interesar por el dólar", la dolarización hoy es récord en la Argentina. Entonces, mi discusión, que creo tiene que ver con la discusión del desarrollo; porque el mismo Fondo Monetario Internacional reconoce que la desregulación plena de la cuenta capital no es saludable para las economías emergentes. ¿Esta apertura comercial bilateral es saludable en un mundo donde los EEUU no sólo no deja entrar a los biocombustibles, sino que ahora dice que también podría ir por el acero y el aluminio; donde todos se están cerrando? Eso no tiene que ver con la herencia.

– Cuando planteo la herencia no me refiero sólo del gobierno anterior, aunque el Kirchnerismo quiso instalar la idea de que el país había sido fundado en 2003; sino a 70 0 50 años atrás, cuando se desarrolló la cultura de la dolarización como refugio a políticas de confiscaciones, alta inflación y exceso de regulaciones que no sólo rezagaron el crecimiento, sino que debilitaron el ahorro en la moneda nacional y retrasaron a la Argentina en el escenario internacional…

– Sabe cuándo empezó eso, con el Rodrigazo, con el primer aviso de una propiedad en dólares…

– Sí con un Gobierno populista, o popular como a usted le gusta decir…

– Este es un proceso que no es razonable, por tanto me pregunto ¿cómo se encara la desdolarización de la economía?

– ¡Esa es la pregunta!

– ¡Esa es la pregunta!

– ¿Se resuelve como infructuosamente hizo el último Gobierno con exceso de regulaciones, o cómo dice la actual administración que hay que trabajar sobre las causas que han desalentado el ahorro en la moneda nacional?

– Coincido totalmente que la regulación per sé no resuelve totalmente el problema; y que nosotros lo tuvimos que hacer para evitar un mal menor. El mal mayor fue lo que hizo el gobierno de Mauricio Macri: devaluar y endeudarse. Ahora, encarar la desdolarización de la economía no lo tenemos que resolver solamente los economistas; creo que es una discusión que la tenemos que dar mucho a nivel disciplinario: sociólogos, politólogos, porque efectivamente es una cuestión muy arraigada; y que además tuvo un salto cualitativamente de legitimación cuando tuvimos 10 años con un modelo económico que decía que un peso era igual a un dólar, como la convertibilidad, que no existía en otros países.

– Pero en ese caso se venía de una hiperinflación, que tampoco tenían otros países, y la medida resultó exitosa, hasta que luego vino el piloto automático de Roque Fernández, en el segundo gobierno de Carlos Menem…

– Veo Brasil, usted no puede comprar y vender propiedades en dólares; o tener una cuenta en dólares; y además, obviamente dándole opciones de inversión atractivas sobre todo al pequeño ahorrista; no al que quiere fugar, sino al que quiere preservar el valor de sus ahorros. Por eso le he comentado alguna vez, cuando fuí presidente del Banco Central ideé junto con la gente de YPF el Bono YPF, que apuntaba a eso, porque estamos diciendo no podés comprar dólares, pero demoslé una opción que se atractiva en rendimiento para los minoristas y que tuvo muchísimo éxito. Creo que lo que no podemos es hacernos los distraídos, y porque es un problema que le está afectando al gobierno de Macri: el déficit comercial creció muchísimo; el déficit de turismo aumentó muchísimo; el déficit de intereses de la deuda aumentó muchísimo; pero lo que aumentó más es la demanda de dólares para fuga, yo lo llamo fuga porque realmente no queda en el circuito de la producción.

– Pero ahora queda en el sistema financiero, no se van del país o a los colchones, sino a cuentas en dólares, y por tanto no afectan las reservas del Banco Central…

– Está en el sistema financiero, pero yo sé de la volatilidad que tienen esos fondos y que cuando cambian el humor o alguna señal, así como hoy están mañana no están. Es cierto que hoy forman parte de las reservas internacionales, pero no se puede contar, porque no son los dólares genuinos.

– ¿Cómo ve la inflación y la recalibración por parte del equipo que conduce Marcos Peña?, porque algunos quieren instalar la idea de que el Gobierno fracasó porque no cumplió con las metas desde 2016, pese a que pasó de 40% a 25% y para este año el consenso del mercado la ubica en 20%, lejos del nuevo objetivo del 15% a fin de año.

– Creo que lo que quedó en evidencia es que el régimen de metas de inflación no es adecuado para un país como es la Argentina; le ha quitado al Banco Central enorme capacidad de maniobra; lo reconoció en la última fijación en la tasa de referencia de política monetaria cuando incorpora por primera vez la discusión sobre la devaluación. Y cuando se miran las razones por la que la inflación fue del 41% en 2016 y casi el 25% el año pasado, hay factores que no tienen que ver con la explicación tradicional del monetarismo, de la ortodoxia, del liberalismo, no fue por la demanda, fue por el lado de la oferta y de los costos.

– ¿Por qué?

– Porque la devaluación no era, como decía el ex ministro Alfonso Prat Gay, que no iba incidir sobre los precios, porque creía que ya estaban ajustados al dólar ilegal, generó un cimbronazo inflacionario. Y después las tarifas. Entonces, lo que uno advierte es que ¿es razonable que el Banco Central haya dejado crecer en poco tiempo un 15% el tipo de cambio?, cualquiera, no hace falta ser economista para prever que eso se iba a reflejar en los precios, como ocurrió en enero en los precios mayoristas; y probablemente ahora lo veamos en los índices de febrero con el aumento de tarifas. Esta dolarización del precio de la energía y de los combustibles ¿es consistente con el objetivo de reducción de la inflación?, sinceramente no lo veo consistente. Creo que en gran medida es el propio gobierno el que tiene los instrumentos para desacelerar más claramente la inflación y no los está utilizando. Me parece que seguir insistiendo que la suba de los precios es un problema de cantidad de dinero circulando, o del nivel de la tasa de interés que sólo influye indirectamente. Y en la encerrona en la que está el Banco Central lo que ocurre es que no puede bajar mucho la tasa de interés, porque se le va al dólar. Por tanto, la tasa de interés alta es una herramienta antiinflacionaria, fundamentalmente por la presión sobre el mercado de cambios. Creo que el Gobierno tendría que tener capacidad de autocrítica para ver que estas son las evidencias.

– ¿Qué otra cuestión le preocupa?

– Me preocupa el tema del crecimiento de la economía, porque esta tozudez de fijar una pauta del 15% de inflación, a sabiendas de que si se lograra ese objetivo este año tendríamos una pérdida muy importante del salario real, que provocaría una retracción del consumo, y entonces olvidémonos del crecimiento del PBI. Por el otro lado sabemos que la inversión pública no va a traccionar, de hecho cayó un 40% en enero. Y que el sector externo no va a traccionar, todo lo contrario tendríamos que estar protegiéndonos de los impactos que vienen del resto del mundo. Por eso me preocupan que nos dicen "desestabilizador" cuando uno plantea con enorme responsabilidad que si bien no ve una crisis en lo inmediato, se están gestando condiciones externas, nuevamente, en la Argentina.

– ¿Se podía haber ido más rápido para bajar la inflación? ¿Cree que se podía seguir con la política de su gobierno?

– Creo que no se podía mantener lo mismo; y eso hasta se planteó en todo lo que fue el discurso de campaña, primero porque había señales claras de agotamiento en muchos frentes, porque además el contexto mundial había cambiado enormemente, pero se podía seguir por un camino que garantizara para el que tiene capital en la Argentina, la producción y la inversión productiva fueran las alternativas, que supone en última instancia proteger al trabajo. Creo que un modelo neoliberal que estimula la financiarización desprotege al mercado interno, y desprotege al trabajo; y hay evidencia nuestra, teórica, empírica, nacional e internacional, que así lo corrobora. Claramente, teníamos que hacer modificaciones, porque la restricción externa había reaparecido, pero no era la restricción externa esta de la fuga de capitales, porque la habíamos regulado; no era por los intereses de la deuda externa que cada vez va ganando más ponderación; era una restricción externa que planteaba cómo hacemos para garantizar que la economía siga funcionando, para pagar importaciones de todo lo necesario, eso había que flexibilizarlo; y por lo tanto había que tomar recursos externos. Nadie está diciendo que no lo necesitábamos. La normalización del tema de los fondos buitres había que encararlo, pero no de la forma que lo hizo este Gobierno, a las apuradas concediendo todo. Creo que lo que se hizo fue agudizar el frente de estrangulamiento externo.

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