Carrió: "Lorenzetti es un poste y yo a los postes no los veo"

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"Le juré obediencia, porque sabe que total mañana vuelvo a ser desobediente", contó después la diputada, entre risas.
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l show de Carrió empezó apenas Macri pisó el Congreso. Designada en la comisión que debía recibir al Presidente, ella se ubicó primera en la fila. Cuando él la vio, ella juntó los pies, se cuadró y le hizo un saludo marcial. Enseguida lo abrazó y le dio un beso. "Le juré obediencia, porque sabe que total mañana vuelvo a ser desobediente", contó después la diputada, entre risas.

Al dirigirse hacia la entrada de la avenida Entre Ríos, Carrió pasó por el mismo lugar por donde segundos después ingresó el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, uno de sus máximos enemigos políticos. El magistrado no la vio y se sentó en la primera fila del palco ubicado a la derecha del estrado de la presidencia de la Cámara baja. Justo al lado de Lorenzetti estaba Eduardo Duhalde, el único ex presidente que aceptó la invitación y otro de los adversarios de Carrió. Ella no les dedicó ni una mirada. "Para mí hace rato que son postes. Yo a los postes no los veo", relató más tarde, en un diálogo con la prensa.

La socia política del Presidente no escondió que estaba feliz: vivió el anuncio sobre Campo de Mayo como una victoria personal. Ella había advertido sobre posibles negociados con esos terrenos en el momento en que se anunció el desplazamiento de Diego Suñer de la jefatura del Ejército. Antes de abandonar el recinto, Carrió se tomó el tiempo para preparar otra batalla que se viene: se quedó cinco minutos hablando con José Luis Gioja, uno de los kirchenristas que se opone a la legalización del aborto.

Minutos antes del inicio de la Asamblea Legislativa, Carrió se había incorporado con fuerza en el debate sobre la despenalización del aborto, al reclamar a los impulsores de la iniciativa "respeto" a quienes están en contra y que se suspenda la sesión especial convocada por partidos opositores para el próximo jueves.

"Les pido encarecidamente a los diputados que pidieron la sesión que tenga en cuenta que hay muchísimos argentinos cristianos, musulmanes, judíos, que están viviendo en este momento un tiempo sagrado para todas las religiones, entonces no podemos violentar para dividir", dijo en declaraciones a LA NACION en la entrada del Palacio del Congreso. "Es un momento de purificación: entonces es demasiado violento no respetar las creencias.

Fuente: La Nación sobre una nota de Gabriel Sued
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