Salvavidas: cómo funciona el plan que armó el Estado para empresas en crisis

ECONOMÍA 02/03/2018 Por
Ya hay 200 compañías inscriptas en el programa de Transformación Productiva, que arrancó hace 15 meses y está articulado por los ministerios de Producción y de Tabajo
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Los cambios en las políticas económicas traen aparejados inconvenientes en su implementación, más allá de los grandes rasgos del diseño por parte de las autoridades de turno.

Por lo general, los funcionarios hacen hincapié en cuestiones macroeconómicas y, en el mejor de los casos, su nivel de especificidad no llega más allá de las cámaras empresarias sectoriales, sin reparar en cuestiones de cada empresa e incluso de diferentes unidades de negocio dentro de una misma compañía. Los caminos de la burocracia estatal tampoco suelen conectarse para analizar de manera conjunta las cuestiones productivas con las laborales y, en consecuencia, el éxito en un área puede contrastar con el fracaso en otra.

Desde hace 15 meses, a partir de noviembre de 2016, los ministerios de Producción y Trabajo procuran solucionar el problema y "meter esa piecita que faltaba", la olvidada microeconomía, al decir de Guillermo Acosta, subsecretario de Articulación Federal y Sectorial de la cartera conducida por Francisco Cabrera.

Acosta lleva adelante las negociaciones con más de 200 empresas inscriptas en el Programa de Transformación Productiva, bajo las órdenes del secretario Lucio Castro. Una iniciativa que, según cuenta, está dotada de la flexibilidad necesaria para atender los diversos requerimientos de los empresarios y trabajadores de cada una de esas compañías. "El programa va empresa por empresa, no es un enlatado. Para cada compañía tratamos de encontrar cuál es la solución particular para que ese proceso de transformación productiva por el que tienen que atravesar sea lo menos traumático y tedioso posible".

La mirada de Acosta es avalada por Dante Sica, una opinión autorizada en la materia si se tiene en cuenta que conoce el problema desde los dos lados del mostrador. Primero, como secretario de Industria, Comercio y Minería, en el final de la Presidencia de Eduardo Duhalde, y en la actualidad, como director de la consultora Abeceb, rol desde el cual, asegura, "llevamos algunas empresas a que se inscriban en el programa y realmente les fue bien".

Sica admite que "en todos los casos no tuvieron un 100 por ciento de relocalización de personal, pero en muchos se cubrió del 70 al 80 por ciento de la gente que salía y que pudo encontrar en el transcurso de los tres meses siguientes actividades o puestos laborales, en empresas en general de la misma zona".

La coordinación de los aspectos productivos y gerenciales con los laborales es, precisamente, el rasgo distintivo del Programa de Transformación Productiva que, según Acosta, no se da en ningún otro país, al menos del continente. "Lo hemos expuesto en reuniones de la OEA -explica- y a nivel continental no hay otro programa de estas características. Uruguay tiene uno que es más que nada una coordinación gubernamental y Colombia tiene otro que se ocupa del financiamiento pero no del componente laboral".

Coordinación
Esa coordinación entre los ministerios de Producción y de Trabajo es lo que, a juicio de Sica, hace del programa "un instrumento bastante novedoso", ya que "en vez del REPRO, en el que se le pagaba el sueldo al empleado mientras la empresa estaba en crisis, la firma hace su programa de transformación y, si tiene que hacer su reconversión o sacar gente, se le financia todo el proceso, como una especie de seguro. Al empleado se lo capacita pero también se busca a qué empresa puede ingresar. Y, además, se le paga a esa empresa para que tome al trabajador".

Ese instrumento es el seguro de desempleo ampliado que se aplica en el programa, en el que el trabajador recibe un monto más alto que el seguro tradicional durante seis meses, en los cuales "buscamos quien le dicte la correspondiente capacitación", indica Acosta, quien reconoce que "la pérdida de empleo es una situación compleja para cualquier persona y con este seguro ampliado tratamos de paliar la situación". Al respecto, sostiene que "el programa puede mostrar que su tasa de reinserción es realmente buena" y recuerda que cuando comenzó la iniciativa, "todas las grandes consultoras de asuntos laborales decían que estaba comprobada en todo el mundo la baja tasa de reinserción que tienen los programas oficiales. A nosotros eso por suerte no nos está pasando. Por eso el BID a través de dos investigadores seniors, está documentando todo el programa", asevera.

Estrategia
Si bien cada empresa es una historia aparte, pueden identificarse algunos denominadores comunes. Según Acosta, "la principal demanda es la estrategia, cómo pensar el negocio, cuáles son los recursos que tengo, a qué mercado quiero apostar, cuáles son las mejores herramientas". Un problema más habitual de lo que pueda creerse, al punto de encontrarse un caso en el que los accionistas, después de cuatro meses de análisis en el marco del programa, resolvieron desafectar al gerente general.

"Vemos que hay compañías muy interesantes que terminaron teniendo serios problemas de producción y de mercado, pero por un problema de gerenciamiento. No siempre es una cuestión de tecnología o de dinero, sino fundamentalmente de estrategia, de definir hacia dónde la compañía quiere ir, de cuáles son claramente sus metas", puntualiza el subsecretario, para agregar que "en las empresas de tipo familiar lo vemos más, pero es algo que sucede en toda clase de compañías, incluso en algunas que a priori eran sumamente profesionales, empresas que habían cambiado de manos y, sin embargo, seguían teniendo ese tipo de inconveniente".

Los planteos llevan, entonces, al eterno dilema entre "la micro" y "la macro". ¿Qué responden los funcionarios del programa cuando lo que cuestionan las empresas no es una cuestión gerencial sino el tipo de cambio o la presión impositiva? Acosta reconoce que esa preocupación existe, pero que su abordaje les corresponde a otras reparticiones del Gobierno. "Nuestro planteo es distinto -subraya-, no podemos solucionar el tema del tipo de cambio pero, ¿qué podríamos solucionar? ¿Se están abordando todos los mercados que se podrían abordar? Para eso, convocamos a la empresa a una reunión con la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional. ¿No se es competitivo por el tipo de cambio o por una maquinaria que no es la mejor? Una hilandería, por ejemplo, nos dijo que su equipo daba 700 vueltas por minuto y el de su competidor 1500 vueltas Claramente, sin tocar la variable de tipo de cambio hay otra variable que es la tecnología", acota.

Licenciado en Economía de la Universidad de Córdoba, Acosta cita la investigación de Michael Porter, Mercedes Delgado, Christian Ketels y Scott Stern, que llegó a la conclusión de que "la micro y la macro van 50 y 50 para explicar la competitividad de un país o una compañía. Queremos meternos mucho en el tema de la estrategia, por qué esta maquinaria, cuál va a ser el impacto. Para lo macro, el Ministerio y otros ministerios tienen otras herramientas", señala.

Además de la coordinación del área productiva con la laboral, Acosta destaca otra característica del programa, que es su adaptabilidad. "Generalmente con los programas púbicos ocurre que se los diseña de una vez y para siempre, no se los modifica y al final las empresas tienen que hacer fuerza para calificar", acota. En ese sentido, señala que el Programa de Transformación Productiva "tuvo una modificación en su resolución, tenemos listas otras y tratamos que se ajuste lo más que pueda a la realidad de los trabajadores y las empresas".

Ajustes
Entre esos cambios, se abrió la posibilidad de participar a empresas que atravesaban un concurso de acreedores, una condición que por siempre representó un obstáculo para acceder a cualquier programa oficial. "Era algo que no estaba pensado a la hora del diseño del programa y entonces lo fuimos ajustando para ir dando respuestas a las demandas de trabajadores y empresarios".

"Sabemos que trabajamos con empresas que tienen algún problema de competitividad y, por ejemplo, están en un concurso preventivo de acreedores. Ningún programa público aceptó una empresa en concurso y nuestro programa las acepta, porque entendemos que hay empresas que hace tiempo se desenvuelven en ese campo. Eso le genera al Ministerio de Producción una conversación distinta, como hablar con un juez o un síndico de concurso. Llegamos en un caso hasta pedir una audiencia de mediación, porque notábamos que no toda la gente tenía la misma conversación al mismo tiempo, cada uno de los actores hablaba con el juez y con el síndico, pero eran reuniones de uno a uno. Fue el caso de Plascar, en el que estuvimos todas las partes", precisa.

En lo que hace al rol del Estado nacional en las negociaciones, a través del monitoreo permanente de la situación de cada empresa se busca acercar a diferentes organismos públicos para hallar una solución. "Muchas veces -relata Acosta- nos dicen que tienen un problema con una resolución de la Aduana o un trámite en la Secretaría de Comercio, por ejemplo. En esos casos, invitamos a la mesa a funcionarios de esos organismos".

Alianza con gobiernos locales
Pero en ese trabajo tripartito también se cuenta con una cuarta pata en los gobiernos provinciales o municipales. "El programa lo aplicamos en todo el territorio nacional y es cierto que en algunos casos tenemos problemas de matcheo, porque puede ser que la oferta esté en un lugar y la demanda en otro. Creo que lo solucionamos en buena medida con la alianza con los gobiernos locales", indica Acosta. "Sin ir más lejos -continúa- estamos trabajando con la Secretaría de Industria del Gobierno de San Juan por el caso ITEC", una autopartista que "se quedó sin los contratos que tenía y, además, la terminal automotriz se los asignó a otra compañía. Junto con el gobierno de la provincia se fue identificando a las empresas que tienen un proyecto en expansión para que incorporen trabajadores. Obviamente la provincia, como agente local, es la que lleva varias de las conversaciones en el territorio".

Transformación Productiva busca avanzar en el mismo sentido con Santa Fe y ya se consideraron "cuestiones marco" con la ministra de Producción, Alicia Ciciliani, en el intento de "ensamblar herramientas provinciales con el programa nacional". Y si de autopartistas se trata, en esta provincia se abordó la situación de Mefro Wheels, "tratando de buscar alguien que se hiciera cargo de la compañía y acompañando la transferencia de los trabajadores de la empresa a la nueva firma que tomaba el negocio".

Los riesgos de caer en la "autoayuda"
A 15 meses de su lanzamiento, el Programa de Transformación Productiva no está exento de caer en lo que pasó con muchas iniciativas del mismo sentido, en las que la serie de reuniones y encuentros de trabajo pasó de ser un medio para convertirse en un fin. La tentación del "reunionismo", que hizo naufragar a más de una iniciativa buena en su concepción, fue advertida por Sica. "Si no tenés un plan de trabajo donde cada uno tenga un compromiso y así puedas tener un monitoreo en términos de lo que van cumpliendo, tenés el riesgo de que se transforme en un grupo de autoayuda", alerta.

Acosta recoge el guante y asegura que en Transformación Productiva, "estamos tratando de reunir empresas y no caer en eso", pero advierte a los ansiosos que "esto es un proceso, no esperen que una empresa entre al programa en enero y en abril termina su transformación". En ese sentido, rescata un reciente encuentro "el primer desayuno de Transformación Productiva"- con un grupo seleccionado de empresas. Reuniones de este tipo apuntan a "que una compañía pueda aprender de las experiencias de otras", por lo que "traemos a esta mesa a todo aquel actor que con su accionar pueda facilitar este proceso de transformación". A la hora de elegir ejemplos para destacar, Acosta se inclina por PC Arts, que junto a Informática Fueguina fue una de las primeras participantes del programa, cuyo inicio coincidió con la rebaja de aranceles a la importación de bienes informáticos.

"Tenemos una empresa grande de hilados, Tipoití, que nos trajo un proceso de transformación extraordinario de tecnología de punta, contrataron un súper consultor de nivel internacional y hasta nos lo prestaron", relata. Entre otras de las acciones tendientes a transmitir experiencias, Acosta señala el programa de "Mentoreo", por el cual convocaron a la multinacional automotriz Toyota. "Entendimos que se podía aprender mucho de su proceso de transformación, que lo hizo sola en todos estos años. A un grupo de empresas de maquinaria agrícola de Córdoba las invitamos a ver buenas prácticas de manufactura, financieras, de recursos humanos".

A modo de síntesis, Acosta asegura que "el programa tiene un año y pocos meses y todo funciona. Funciona la monetización, la asistencia técnica del INTI, el subsidio de tasa para acompañar un crédito para incorporar maquinaria Y es por eso que, para mediados de año, prevén "tomar algunos casos exitosos para hacerlos públicos" en una convocatoria abierta a llevarse a cabo en el Palacio de Hacienda.

Fuente: Cronista

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