Agujeros de gestión: el plan original siempre necesita una corrección

OPINIÓN Por
El Gobierno todavía paga costos políticos por la brecha que se forma entre la planificación teórica y la gestión real. No es un efecto novedoso, ya que le viene sucediendo desde el momento mismo en que asumió
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Es un factor que está asociado a la personalidad del propio Mauricio Macri, y que hacia afuera se traduce como "error no forzado". El Presidente y su equipo definen un camino ideal, y cuando lo ponen a rodar, se encuentran con cuestionamientos que casi siempre fuerzan a ajustes sobre la marcha.

Sucedió con el lanzamiento de la nueva meta de inflación, con el megadecreto y también con la intención de no aplicar cláusulas de indexación salarial, por mencionar situaciones recientes. En el primer caso la reacción fue más sensible, porque el Ejecutivo entendió que corregir el objetivo de 12% y ponerlo en 15%, era una forma de aceptar los reproches sobre lo exigente de la meta y la dureza monetaria que le imponía al Banco Central. Y aunque calmó a un sector, abrió la crítica de los que opinan que el anuncio hecho en la Casa Rosada, encabezado por el jefe de Gabinete, significó un ultraje para la independencia del organismo.

Con la cláusula gatillo se dijo en un comienzo que el Gobierno iba a desestimular su uso. Pero ante el contexto de alta inflación con el que arrancó 2018 (que no lo puede tomar por sorpresa, porque obedece a la suba de precios regulados), quedó en claro que tolerará la indexación o revisión salarial

El decreto que dispuso la poda de familiares de ministros también pareció quedar a mitad de camino. Y por eso el Gobierno se encamina ahora a discutir en Chapadmalal una suerte de relanzamiento, algo que le sirva para revertir la caída en su imagen que provocan medidas que imaginaron como positivas y que, por diferencias de percepción, son vistas como negativas. En la suma final, entre decisión original y corrección, el saldo suele quedar a favor. Si no no hubieran ganado la elección de octubre. El pragmatismo admite la marcha y contramarcha. Pero hay una fuga de energía (y de eficiencia) en la gestión que todavía no logran controlar.

Fuente: Cronista

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