MOSCÚ Y DAVOS: UNA GIRA SIN SORTIJA

EDITORIAL Por
Ningún éxito en materia de comercio exterior, salvo el reactor, un logro que habla de tiempos kirchneristas. Un Rastrojero consigue superar las exigencias del Rally. El empleo no alcanza a cubrir el crecimiento vegetativo de la población en condiciones de empleo
CALESITA

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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El presidente volvió de su gira por Rusia y Davos con las manos vacías y los limones en la bolsa. El único hecho auspicioso de esos días fue el triunfo de la propuesta argentina para la construcción de un reactor nuclear de usos pacíficos.

Se trata de un proyecto de INVAP que fue trabajado durante tiempos kirchneristas, y que no pudo concretarse en su momento por la crisis mundial de 2009, la que provocó el retiro de los compradores.

Que Mauricio Macri festeje el triunfo en esa licitación es una ironía, porque la empresa estatal rionegrina fue dejada de lado por las actuales autoridades en el tema de tecnología satelital luego de haber desarrollado, construido y lanzado con éxito dos satélites geoestacionarios y teniendo en marcha un tercero. Además, se interrumpieron los contratos de provisión de radares desarrollados en la compañía con una integración nacional de más del 85%, poniendo en serio riesgo su desenvolvimiento económico y financiero.

También por estos días la tradicional excelencia de la industria nacional se evidenció en la simpática y esforzada iniciativa de un participante del Rally 2018. El piloto se lanzó a esa durísima competencia al volante de un legendario Rastrojero, el vehículo que marcó el comienzo de la industria automotriz nacional, luego abandonada en el altar de la reverencia por lo extranjero.

Hoy, aunque hay una buena cantidad de terminales locales subsidiarias de empresas extranjeras, el 78% de las componentes de los vehículo son importadas. Si los liberales que tomaron el poder después de Perón no hubieran destruido como lo hicieron a la industria para privilegiar al país agrario que servía muy bien a los intereses de un grupo de privilegiados, podríamos estar a la altura de los países más avanzados del mundo en automóviles, aviones, trenes, buses y todo otro medio de transporte.

Desgraciadamente ahora, con el viejo liberalismo en el poder, peligran gravemente las pocas empresas de alta tecnología que pudieron desarrollarse a pesar de todo, y aprovechando ciertas circunstancias. Invap es una de las pocas lucen que quedan brillando fuera del túnel, pero también pende sobre ella una espada de Damócles.

La venta de humo

El número de trabajadores registrados en el sector privado alcanzó un récord, titula entusiastamente una nota de Estefanía Pozzo, en El Cronista. Y agrega:


“En el mes de noviembre se crearon 8600 nuevos puestos de trabajo. Así, a nivel interanual, en el último año el empleo en relación de dependencia aumentó en 77.000 puestos laborales, un poco por debajo de los 80.000 que se fijó como objetivo el Gobierno”

Pero lo que se presenta como una buena noticia se va diluyendo a medida que el lector se adentra en el texto.

El crecimiento se dio principalmente en la construcción, que subió un 10,7% en relación al año anterior, ganando 45.000 asalariados. Del otro lado, la industria manufacturera declinó 1,6% en el mismo período, perdiendo 19.300 trabajadores.

Significativamente en ese lapso se registraron 73.300 nuevos monotributistas. Esto significa que por cada asalariado se registra también un monotributista.

La nota informa asimismo que “La economía argentina necesita emplear 180.000 personas por año solo por el impacto del crecimiento poblacional y la incorporación de esas personas a la fuerza de trabajo.

Evidentemente los hechos no dan para manifestar ninguna satisfacción en el campo laboral.

Poco antes de la debacle de 2001, los medios de gran audiencia no daban ninguna señal de alarma en relación a los acontecimientos que ocurrían en el ámbito de la economía nacional. Ahora sí: quien comenzó a encender luces rojas fue nada menos que quien ocupó un alto cargo en el gobierno de Cambiemos: Carlos Melconian. Siguieron muchos otros, del mismo lado ideológico del oficialismo, ni hablar de los opositores. Pero nadie quiere hacer demasiadas olas por el momento, aunque un ultraliberal como Germán Fermo no muestra pelos en las teclas en un artículo publicado hace un par de días en este portal, cuya lectura recomiendo.

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