EDITH CLARKE

La "gran maestra" de la Ingeniería Eléctrica
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Hasta el final del siglo diecinueve, y aún más allá, hubo toda clase de obstáculos que hicieron difícil optar por la Ingeniería a una mujer: las puertas de la profesión estaban cerradas para ellas. La capacidad de Edith Clarke de sobrevivir en un área de "dominio masculino" sirvió de inspiración a otras mujeres que aspiraban a una carrera en la ciencia y tecnología, y ayudó a romper las barreras de la discriminación en la profesión.

Nacida el 10 de febrero de 1883, ella era una entre nueve niños de John Ridgely Clarke, abogado y agricultor, y su esposa Susan Dorsey Owings. Ya que su padre murió cuando ella tenía siete años y su madre cinco años más tarde, un tío se hizo su guarda mientras su hermana cuidó de ella y los otros niños. La granja de la familia, donde pasó su infancia, estaba en Maryland. Edith comenzó allí su formación escolar y luego fue enviada a un internado hasta sus 16 años, cuando concluyó su educación convencional; las matemáticas eran su fuerte. Por aquellos días no tenía pensada alguna carrera profesional pues disfrutaba de la vida social "retro" que todavía existía en la comunidad rural de Maryland, relativamente intacta luego de la guerra civil norteamericana.

Llegados sus 18 años de edad, ella tuvo derecho al goce de su herencia y decidió usarla para reanudar su educación, contra el consejo de familia y amigos. Después de algunas lecciones preparatorias de un tutor en clásicos de la ciencia, consiguió entrar en el Vassar College, en Poughkeepsie, Nueva York, estudiando en este centro Matemáticas y Astronomía, y para graduarse en 1908. Una vez licenciada, dedicó sus primeros años a la enseñanza; primero, en una escuela para señoritas en San Francisco, California, y posteriormente, durante un periodo de dos años en el Marshall College, en Huntington, West Virginia.

Habiéndose repuesto de una enfermedad grave, en 1911 comenzó estudios de Ingeniería Civil en la University of Wisconsin. Vivió en una casa de hermandad de mujeres y disfrutó de la vida social que esto le proporcionó. Sin embargo al año siguiente interrumpió sus estudios para trabajar como ayudante de George A. Campbell en la AT&T. En esa época, la única posibilidad para mujeres dentro de la Compañía era como analista, asistiendo a la "investigación masculina" mediante cálculos de todo tipo pero sin mayor reconocimiento. Edith se dedicó a los problemas de transmisión y distribución de la energía eléctrica, y se interesó tanto en esto que, en vez de volver a la universidad, obtuvo una posición permanente en AT&T, entrenando y supervisando al personal de analistas numéricos. Para aumentar sus conocimientos, Clarke tomó un curso de radio en el Hunter College y otros varios en la Columbia University, en la escuela nocturna.

Edith Clarke aprendió de Campbell, su jefe, la teoría de los circuitos eléctricos y de las líneas de transmisión, y animada por él ingresó al año siguiente en el MIT (Massachusetts Institute of Technology).Obtuvo el Máster en Ingeniería Eléctrica en 1918 y fue la primera mujer que lo hizo en el MIT.

Entre 1919 y 1921 trabajó en la compañía General Electric (GE) en Schenectady, Nueva York, donde dirigía un grupo de mujeres expertas en Matemáticas que calculaban las tensiones mecánicas en los rotores de las turbinas. Vale destacar que pese a sus aptitudes y conocimientos, no tenía ni el salario ni la personalidad de un ingeniero en la GE de entonces. En 1921 patentó un calculador gráfico que podía utilizarse para resolver problemas de líneas de transporte, fue el tema de su primer artículo técnico en la “GE Review” de 1923.

Clarke dejó temporalmente la GE en 1923 para ir como profesora de Matemáticas a un instituto femenino en Constantinopla, actual Estambul, Turquía, pero volvió al año siguiente al Departamento de Ingeniería de Centrales de la GE, que la contrató definitivamente como Ingeniera Eléctrica, encargada de los problemas de generación y transporte de energía.

En febrero de 1926, Clarke fue la primera mujer que presentó un artículo en la revista “Transactions” del AIEE, en el que explicaba los circuitos equivalentes que debían utilizarse para resolver problemas de estabilidad de sistemas eléctricos de potencia. En marzo de 1931 presentó un artículo sobre la aplicación del método de las componentes simétricas, pues desde 1928 había desarrollado, en unión con otros autores, un método modificado. En su ponencia, presentaba el uso del método para la solución del circuito cuando existen varias fallas simultáneas, demostrando que se podía utilizar un analizador de redes del tipo electromecánico en la solución. En 1933 obtuvo un premio del distrito nordeste del AIEE de EE. UU. por la publicación del artículo “Circuitos Trifásicos de Multiconductores”. En el año 1941, en unión con Seldon B. Crary, compañero en la GE, recibió un premio nacional del AIEE por el mejor artículo sobre ingeniería práctica titulado “Limitaciones de Estabilidad de Sistemas de Transmisión de Potencia a Larga Distancia en Corriente Alterna”.

Por su dominio de la matemática aplicada, las publicaciones científicas de Edith Clarke simplificaron en gran manera el análisis de líneas de transporte y sistemas de potencia. En 1943 publicó un libro que la haría mundialmente famosa, “Análisis de Circuitos de Sistemas de Potencia en Corriente Alterna”, basado en las notas de clases que daba a los ingenieros de la GE. El objetivo de este libro era utilizar el método de las componentes simétricas para resolver problemas relacionados con la generación y el transporte de la energía eléctrica. Este libro tuvo una gran difusión en las Escuelas de Ingeniería del mundo, y se utilizó como libro de referencia para los ingenieros de las compañías y empresas eléctricas. Se publicó un segundo volumen de más aplicaciones en 1950.

Edith Clarke se jubiló de la GE en 1945. En 1947 comenzó a dar clases de Ingeniería Eléctrica en la University of Texas en Austin, donde permaneció hasta 1956.

Murió el 29 de octubre de 1959 en Olney, Maryland. Sin duda, Edith Clarke fue una mujer que se adelantó a su tiempo. En enero de 2015, obtuvo un reconocimiento más al ingresar al “National Inventors Hall of Fame” (NIHF), un grupo selecto de alrededor de 500 ingenieros y científicos cuyos logros tecnológicos cambiaron la historia de los Estados Unidos y del mundo.

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

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