Sorprendente e injustificada reacción de un funcionario municipal

EDITORIAL Por
No fue feliz a nuestro juicio las declaraciones del Secretario de Obras Pública Municipal.  Creemos que fue mandado a ocupar un  rol de defensor para el que no estaba preparado, en en su caso lo prepararon mal.
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Resumen de lo manifestado por el funcionario en el medio citado

“No me quedan dudas de la mala intención de Menossi”

El concejal eligió una de sus cuentas oficiales para adelantar que haría un pedido de informes sobre supuestas irregularidades en un llamado a licitación. El Secretario de Obras Públicas no solo dio las explicaciones correspondientes, sino que consideró que hubo mala fe de su parte: “está claro que pretende confundir a la gente y generar mantos de sospecha”, criticó.

 Antecedentes históricos de la rendición de cuentas en la función pública.

Sin pretender agobiar con datos históricos, es preciso recordar que ya en el derecho colonial era una institución a la que se debía someter todo funcionario público. Se denominaba “juicio de residencia” e implicaba que una vez que el funcionario terminaba su función (virrey, auditor, consultor de comercio, intendente, gobernadores, alférez, etc) debía ante el Rey probar que había actuado bien. El procedimiento era inquisitivo y se invertía la carga de la prueba, pues era él quien debía demostrar su inocencia. A título de ejemplo: el padre de Manuel Belgrano, a cargo del consulado de comercio (que luego ocupara su hijo) en el Virreynato del Río de la Plata, debió someterse a tal proceso y los números no le cerraban bien por lo que estuvo preso en España con libertad vigilada, hasta que pudo aclarar lo.

 La situación actual

El artículo primero de la Constitución Nacional  -debiera saberlo o recordarlo Ambort o en su caso los que lo mandaron a poner la cara-, declara: que “la nación Argentina adopta para su gobierno la forma republicana, representativa y federal…”

Deteniéndonos en el término “republicano”,  significa manejo de la cosa (res) públicamente, es decir, que la regla de los actos de gobierno son públicos, la excepción (investigación judicial, secretos de guerra, seguridad del estado, etc) los hace reservados, pero aún así sometidos a control de las instituciones republicanas.

Ante este cuadro el funcionario público tiene el deber (no solamente el derecho) de rendir cuenta de sus actos e inclusive si no lo hiciere se podría apelarse a la última instancia o sea la judicial.

Evidentemente no es el Secretario de Obra Pública, sino “la obra pública” en si mismo la dudosa; la de una gestión que desde hace años está observada por la ciudadanía, y que a nuestro juicio fue una de las causas de la derrota del oficialismo en la última elección.

Oportunidad

Si se viera desde otro punto de vista (no desde el descargo” guionado” de Ambort,) se podría afirmar que es una oportunidad excelente para mostrar (“no demostrar”), contestando el pedido de informe de Menossi (y los que seguramente se vendrán por la obra pública), la transparencia de una administración en un punto sumamente cuestionado.

Que distinto hubiera sido si desde el municipio lo mandaran al secretario, para que en vez de criticar el pedido de informe del concejal del Pro, expresara por ejemplo que “agradecía la oportunidad de mostrar las cuentas claras”.

No valoró Ambort (aunque reiteramos no creemos que haya salido a los medios sin la orden o consensuado por el intendente Castellano) o no hicieron la lectura correcta, que es mejor responder de esta manera antes que eventualmente se judicialice el tema

 Actitud de Hugo Menossi

Viendo el modus operandi de los concejales de la oposición, en especial la de su par Carina Visintini (se la ve muy cercana al oficialismo), ponemos en dudas que prospere el pedido de informe. De todas maneras marca un hito en los últimos años ya que fue el primer edil, que  (empleando lenguaje del tablón), tuvo suficientes genitales para empezar a tratar un tema serio, mientras sus pares se entretienen con la agenda  de verano marcada por el ejecutivo y consultan por face el tema de los  lavas coches”, resulta hasta bizarro describir el contraste de las posturas.

Menossi no cayó la trampa política, y sin descuidar nada puso el punto donde debe ser, en este caso “la obra pública”.

Dios quiera no ocurra, pero debe estar preparado Menossi como quienes como nosotros y otros medios tratamos el tema, a un reacción de difamación y ataque como escarmiento para que se pare lo que puede ser una bola de nieve.

Recordando a Friedrich Nietzsche

No fue feliz a nuestro juicio las declaraciones del Secretario de Obras Pública Municipal.  Creemos que fue mandado a ocupar un  rol de defensor para el que no estaba preparado, en en su caso lo prepararon mal.

El citado filósofo alemán sentencia claramente lo que nos exime de mayores argumentaciones: “El mayor daño que puedes hacer a alguien, es una mala defensa” .

*Rafaela Informa

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