Volvió el Macri de 2015

OPINIÓN Por
Con sus expresiones de que se debe dejar de financiar el gasto tomando deuda, Macri suena muy parecido al candidato de 2015, no al presidente de 2017.
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En el día de ayer el presidente Macri visitó las obras de ampliación de la terminal eólica de Rawson. Allí se pronunció en contra de seguir tomando deuda para financiar el gasto. Sin lugar a dudas, su llamado a vivir con nuestros propios recursos es un acto de sensatez.
En un rapto de lucidez agregó que no quiere seguir tomando deuda que tengan que pagar nuestros hijos y nietos. Lo que es una insensatez es que su discurso parece el de un candidato en campaña, no el de un presidente en ejercicio que finalmente autoriza la toma de deuda. Es simplemente ilógico.
Hace poco menos de un mes se vislumbraron las primeras puntas del plan del gobierno para empezar a recortar el exceso de empleo público improductivo. Mediante la eliminación o fusión de direcciones, subsecretarías y dependencias y la no renovación de contratos contaban con reducir unos 600 cargos políticos jerárquicos en el poder ejecutivo nacional.
Pero no es el único lugar en el que se puede recortar. Según publicó ayer el diario La Nación, entre todas las dependencias del poder legislativo suman aproximadamente 16.500 empleados. Para tener una idea, los legisladores nacionales (diputados y senadores) son 329.
En cada cámara hay más de 5000 empleados, siendo la biblioteca del congreso otra de las dependencias que más empleados tiene. Para tomar dimensión de la cantidad de empleados de la que estamos hablando, estaría en el top 5 del ranking de empleadores privados (pese a ser el menor empleador público nacional).
Por eso, las palabras de Macri se pierden en el aire cuando bajo la órbita del estado nacional tiene trabajo poco más de 750.000 personas de manera directa. No son los trabajadores privados los que deciden contraer deuda para financiar el gasto, todo lo contrario: sólo el que produce riqueza va a terminar pagando dicha deuda.
Según CIPPEC, entre 2001 y 2014 el empleo público creció un 70% en todos los niveles, mientras que la población no llegó a crecer más del 2% en el mismo período. Ese crecimiento en el empleo público se explica principalmente por el crecimiento de los aparatos burocráticos provinciales, históricamente utilizados para premiar a la militancia o para comprar voluntades.
Por eso, con un sector público que significa casi el 20% del empleo total del país (algo que no es malo por sí mismo, aunque la historia de Argentina demuestre que aquí sí lo es) la idea de Macri de dejar de financiar el gasto con deuda es lógico.
Lo que demuestra la evidencia es que la política estatista e intervencionista que lleva adelante el gobierno choca con sus declaraciones de que debemos ajustarnos y “vivir con los recursos que tenemos”. Aunque quizás los equivocados seamos nosotros y haya estado parafraseando a Aldo Ferrer y su “Vivir con lo nuestro”, para ponernos en aviso de que los trabajadores van a tener que seguir poniendo.

Fuente: Alfil Diario

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