Que el Papa se ponga la 10

OPINIÓN Por
Jorge Bergoglio se ha convertido en la gran esperanza del peronismo. El andar errante del movimiento justicialista está poniendo nerviosos a muchos de sus miembros, tan acostumbrados a una dirección verticalista
2017-12-28_FRANCISCO

La acefalía del peronismo se ha mostrado perdurable, afectando las chances electorales del que hasta no hace mucho tiempo era “el único partido que puede gobernar”. En esa necesidad de liderazgo, en las últimas semanas apareció con fuerza la idea de un Papa Francisco que lo imponga.
De conocida raigambre peronista, Jorge Bergoglio ha sido un jugador político en el país durante muchos años. Aún fuera de cargos electivos, durante años influyó desde su encumbrada posición en la jerarquía eclesiástica, señalando la posición oficial de la Iglesia ante las medidas adoptadas por los diferentes gobiernos.
Ese poder se acrecentó desde su llegada al Trono de Pedro, que aunque no sea el Sillón de Rivadavia, significa una gran posibilidad de presión en la política argentina, siempre temerosa de contradecir al sentir popular que celebra el papado.
Hace un par de días Eduardo Duhalde dijo que “sólo Macri desaprovecha un Papa argentino”. La expresión del expresidente fue realizada en un tono tan particular que hace pensar indefectiblemente en aquellos vínculos del peronismo de los ‘70 con la P2 y el lavado de dinero, como quien busca un gancho para facilitar un negocio.
Aunque hoy sea otra la historia, algunos actores del peronismo aspiran a que el Papa los saque de su crisis actual, casi como Messi en Ecuador dándole a nuestro país la clasificación al mundial de Rusia. Se imaginan a un Bergoglio que se ponga la 10 y comience a digitar candidaturas y estrategias para poder volver a disputar el poder de manera conjunta, y ya no como PyMEs descentralizadas.
Por eso la futura visita del Papa a Chile ha encendido las alarmas en el gobierno. En un contexto en el que hay una posibilidad de contagio del conflicto violento que afecta país trasandino con grupos mapuches, junto con un cambio de gobierno contrario a los populismos bolivarianos que le generan tanta simpatía al Papa, la decisión de visitar el país vecino no parece casual.
Muchos en el gobierno temen que Francisco finalmente haya decidido jugar de manera más agresiva en el reordenamiento del peronismo y en la dinámica política nacional, buscando una alternativa real para 2019. Aunque lo haga desde las sombras, enviando rosarios, haciendo declarar a sus subalternos o predicando a favor de “los humildes”, si se confirmaran las sospechas del gobierno la situación de cara a las próximas elecciones cambiaría notablemente.
Así, una parte importante del peronismo está expectante respecto a lo que decida Bergoglio, que según Duhalde es el mejor exponente de las ideas justicialistas. Así como todos se sorprendieron cuando asumió el papado de una Iglesia en retroceso, quizás nos sorprenda asumiendo el liderazgo (aunque en las sombras) de un peronismo que todavía no encuentra el celestial camino a la victoria.

Alfil Diario

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