El plan político funciona; la economía paga las consecuencias

OPINIÓN Por
Siete días de política- Con gradualismo pudo el gobierno ganar las elecciones, pero al precio del deterioro de las variables macro. La inflación, el déficit y el atraso cambiario lo devolvieron a la realidad
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El triunfo electoral de octubre fortaleció a Mauricio Macri y condenó a la impotencia a una oposicion dispersa, sin líder y con un solo recurso: la violencia. Muy pocos previeron ese resultado, pero ya a nadie se ocultan sus consecuencias. 

Para ganar Macri postergó el fuerte ajuste que reclamaba la economía. Su estrategia no difiere de la del peronismo de las últimas dos décadas: la `conurbanización' de la política. Volcó todos los recursos fiscales disponibles en ayuda social, planes, subsidios y tarifas recortadas para conseguir el apoyo del distrito electoral decisivo. Ni soñar con someter a la racionalidad económica las decisiones que se tomen en ese territorio.

Tan así es que, consciente de que no podía seguir gastando en 2018 con el mismo tren de 2017, mandó al Congreso un `paquete' de leyes económicas de `ajuste'. Pero aun en la nueva etapa restrictiva, todos los esfuerzos estuvieron dirigidos a preservar a María Eugenia Vidal. No se sabe cuántos puntos bajó la imagen positiva de Mauricio Macri a causa de la conflictiva reforma previsional, pero los bajó a cambio de mandar recursos multimillonarios a la gobernadora. 

Aguantó el chaparrón, porque espera un beneficio, no por error de cálculo. Con fondos abundantes para Vidal, una administración medianamente idónea y mucho menor corrupción, la hegemonía peronista en el cordón de pobreza que rodea la ciudad está  en peligro. Tan obvio es esto que al día siguiente de que el gobierno consiguiera la aprobación del `paquete' económico en el Congreso, los intendentes más importantes del PJ corrieron a verlo a Rogelio Frigerio para pedirle que los tenga presentes en sus meditaciones. Se ven venir la `colonización' macrista del Conurbano. 

Pero este plan político que funcionó en octubre y que puede también funcionar en 2019 enfrenta un problema: la realidad económica. La inflación no puede ser reducida hasta el punto que hubo que cambiar las metas, el déficit fiscal es de 6% del PBI computado el pago de la deuda, el déficit externo es de 25 mil millones de dólares y el atraso cambiario es un hecho pese a la trepada del dólar del jueves que se convirtió en retroceso apenas un día después. 

 Por Sergio Crivelli

La conferencia de prensa de todo el equipo económico del jueves fue la admisión de un fracaso. La idea de que se podía controlar la inflación con el manipuleo de la tasa de interés, resultó errónea. Por ese camino la inflación seguía en niveles incompatibles con el combate de la pobreza y con el añadido de que terminaría por enfriar la economía, impactando negativamente sobre el consumo y la inversión. Muy revelador sobre esta cuestión fue el discurso de Cristina Kirchner en el Senado durante el debate del presupuesto 2018. Intentó una ironía, pero dio en el clavo involuntariamente.

Dijo que no se podían resolver los problemas de la economía, si se  aplicaban siempre las mismas recetas y acertó, porque en más de un aspecto, el gobierno incurrió en un manejo electoral de la economía típico del peronismo. No otra cosa es el ajuste `gradual' que nunca ajustó como demuestra el déficit fuera de control. No hubo reducción de la administración pública, aumentaron los planes que manejan los grupos piqueteros, sigue el clientelismo. El agujero es tan grande que el aumento de las tarifas y la reducción de los `servicios económicos' del presupuesto tuvieron un efecto casi nulo. Lo que a la ex presidenta parece no gustarle es que Macri no ajuste a lo De la Rúa. Por eso no se equivoca: si hace lo mismo que ella, la inflación no bajará. 

Párrafo aparte merece un argumento utilizado durante el debate del presupuesto por otro peronista, Miguel Pichetto, al alertar sobre el rumbo de la economía: hay 17 millones de argentinos que reciben un cheque del Estado y sólo 10 millones que trabajan. Con esa ecuación ¿qué economía puede resistir? De allí que el equipo económico ande con dos ruedas por la banquina y que al gobierno se le hayan agotado todos los recursos. Debe ajustar en serio, rápido y bien, porque si fracasa en esa tarea no tendrá chance en las próximas presidenciales. 

Sólo una circunstancia lo alienta. Durante su debut parlamentario CFK intentó otra chicana. Dijo que el gobierno quiere una `oposición de diseño' en alusión a los gobernadores del PJ que hicieron posible la aprobación del `paquete' económico. Pero la verdadera oposición deseada por el gobierno es la de ella. Mientras siga dividiendo al peronismo, Macri y Vidal respirarán tranquilos.

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