EL RIESGO DE VIVIR DEMASIADO

EDITORIAL Por
Lo bueno para los liberales y sus planillas Excel sería que el jubilado muera al día siguiente de dejar su empleo
OBRERO CALAVERA
El ciudadano perfecto: aporta toda la vida y nunca cobra un mango

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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Hasta que el macrismo se hizo cargo del gobierno, el sistema previsional marchaba muy aceitadamente. Si en algún lugar había plata era en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad.

Ahora nos explican que el sistema está en crisis porque no hay suficientes trabajadores activos para mantener a los jubilados. Este argumento no es nuevo ni local: la Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional Christine Lagarde sugirió hace ya un tiempo que se retrase la edad de jubilación ante "el riesgo de que la gente viva más de lo esperado". Y también propuso soluciones de mercado para mitigar ese "riesgo".

Tales preocupaciones se extienden a lo ancho y largo de todo el Occidente neoliberal. Y los argumentos númericos de los alarmados muestran una lógica de hierro. En la Argentina actualmente, hay 1,3 activos por cada jubilado cuando debiera haber cuatro. Entonces pareciera que hay que aguantar los PROyectos en la materia porque de otro modo sobreviene la catástrofe.

Para que la gente pueda dejar de trabajar y seguir cobrando una mensualidad más o menos similar a la que obtenía durante sus años laborales, tiene que destinar parte de su salario al ahorro, nos explican, y a muchos esto puede parecerles lógico.

Falacias, falacias, falacias, podría cantarse parodiando esa bella canción (palabras, palabras) que interpretaba Silvana Di Lorenzo.

Porque es como si nadie pudiera preguntarse el porqué de esta forma de ver las cosas. Casi nadie, porque Cristina sí tuvo otra mirada. Una mirada que se fijaba en la gente de carne y hueso, y no en una planilla de Excel.

Jorge Eduardo Simonetti, Abogado, Analista Político, y exlegislador correntino -desde su óptica antikirchnerista- nos ilumina con un texto publicado en un diario de esa provincia.

“Los gastos estatales deben ordenarse y racionalizarse. Pero sacarle 70 mil millones anuales al sistema previsional, aquí y en la China se llama ajuste. De cualquier modo, los responsables de la crisis del sistema previsional son los kirchneristas y sus primos massistas. El Anses pasó de financiar 3 millones de personas en 2003, a 15 millones en 2017, incluyendo a jubilados con y sin aportes, AUH y Asignaciones Familiares.”

Lo que le parece mal a este señor es que se rescatara a 12 millones de argentinos olvidados. “¿No aportó, no importa si es porque su patrón no lo hizo o porque lo que ganaba con changas apenas le permitía comer y no tenía forma de ingresar al sistema? Que se muera y listo! “

Esta es la forma que tienen Lagarde y los liberales autóctonos de contemplar tales situaciones.

Cristina -por el contrario- con su espíritu inclusivo, derribó los muros que sostenían esa trampa lógica, terminó con la estafa que representaban las AFJP, que se quedaban con el 30 por ciento de los aportes en concepto de comisiones por sus “servicios”, y cambió a un sistema virtuoso, tanto en lo que hace a justicia social como a la marcha de la economía.

¿De dónde sacó alguien, para que se propague luego con tanta fuerza que llegó a formar parte del sentido común, que solamente los trabajadores activos tienen que mantener a los ancianos? ¿Acaso está bien que el resto de los argentinos con capacidad para hacerlo se desentiendan del problema? ¿Qué clase de sociedad es la nuestra, que puede tolerar semejante estado de cosas?

Lo interesante es que esa fenomenal inclusión social del kirchnerismo no solamente no fue perjudicial para la economía sino que el país siguió su sendero de crecimiento, como lo muestra claramente la evolución del PBI hasta fines del 2015.

Cambiemos dinamitó el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, endeudó al país de una manera salvaje , permite y alienta el turismo de los pudientes al exterior, inunda el país de productos importados que destruyen la industria nacional, les quita impuestos a los ricos y le carga la diferencia a los jubilados.

Pero “Vamos en el camino correcto” dicen los miembros del equipo económico sin ruborizarse. Amanecerá y veremos.

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