Reformas: no hay medidas correctivas que sean indoloras

OPINIÓN Por
Si los argentinos esperan que el descalabro que dejó el populismo en este país no afecte a nadie, están pecando de ingenuos. En este sistema económico no se puede. La pregunta es a quién se le toca el bolsillo para volver a poner todo en orden.
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"No hay medidas correctivas que sean indoloras". La frase pertenece al economista chileno Sergio de Castro y es parte del documental "Chicago Boys, ellos crearon el país en que vivimos". Ese documento fílmico recoge los testimonios de un grupo de estudiantes de economía que fueron a estudiar a esa ciudad estadounidense con Milton Friedman en la década del 50 y que luego fueron los encargados de implantar el modelo económico que tiene el vecino país hasta hoy.

Ese modelo económico, neoliberal o monetarista, se aplicó bajo dictadura, pero fue adoptado y profundizado durante la democracia por los gobiernos electos y se mantiene al otro lado de la cordillera hace más de 35 años. Para Friedman fue llevar su teoría a la práctica.

El martes al escuchar al presidente Mauricio Macri recordé esa frase cuando recalcó que sabe que la reforma previsional es una "incómoda, pero necesaria". Ambas citas van en el mismo sentido y apuntan a solucionar complicaciones económicas con medidas que pueden parecer radicales, pero que son las que se consideran exitosas en este tipo de modelo económico.

A diferencia de lo que pasaba en Chile, cuando el modelo se implementó bajo dictadura, en la Argentina la persona que está aplicando estas medidas fue votada y electa por la mayoría de los habitantes de este país. Además, se aplicaron después de las elecciones de medio término, con resultados que se interpretan como un respaldo a la gestión.

Entonces, quienes votaron a Macri "dos veces" entienden que es lo que piensa, qué pretende para el país y que visión económica tiene, por lo que ahora pedirle "peras al olmo" no parece una cuestión muy consecuente.

Es que después de la destrucción que dejó el populismo, no se puede pretender que todo se solucione sin dolor, menos si se espera ser parte de un mundo globalizado. Entonces no se puede querer desestabilizar a un Gobierno por medidas que todos sabíamos que podían llegar a tomar.

Lo que sí se le puede reclamar a Macri es la decisión que tomó al momento de elegir quién debe pagar el costo del orden. La clase media con los aumentos y en este último caso los jubilados están haciéndose cargo de lo que dejó la corrupción y un país con una inflación altísima y no reconocida, entre otros tantos problemas que todos conocemos.

Con una visión monetarista, el presidente apuntó a entregar mejores condiciones a los privados, tal como lo indica el modelo de Friedman y que implantaron los "Chicago Boys en Chile", que dicho sea de paso le significó un premio Nobel. Sin embargo, Macri olvidó un detalle, que los empresarios son argentinos y no le devolvieron la mano -y aún no se la devuelven- convirtiéndose en uno de los factores que -por ejemplo- hacen que la inflación aún sea un problema sin solución.

Los supermercados que especulan, los sectores económicos que no están dispuestos a resignar un peso y rechazan impuestos, entre otros, son actores en las sombras que sin tirar piedras hacen lo suyo para jugarle en contra a la gestión de Gobierno.

Claramente en el camino que lleva el país (que es el que votaron los argentinos y que sólo los ciudadanos pueden cambiar por el voto y no con las piedras), no se puede pretender que el país recupere lo robado sin que se paguen los costos, pero también es necesario que dentro de Cambiemos haya quienes digan "cuidado con los costos" y se de una vuelta más a las decisiones para que no seamos los mismos los que siempre paguemos por la corrupción y las malas decisiones que se toman. 

Fuente: MDZ

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