LOS POBRES ACUDEN EN AUXILIO DE RICOS NECESITADOS

EDITORIAL Por
Si hay alguna expresión tonta y dañina en boca de un gobernante nacional es “No podemos hacer esto porque no tenemos plata”
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Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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La plata, el dinero, no es riqueza. Es apenas una constancia de que podemos pedir algo a cambio. Los castores construyen sus diques, y las hormigas sus tacurúes sin necesidad de efectivo, cheques o tarjetas de crédito. Simplemente hacen.

El dinero es apenas un lubricante que facilita las transacciones; nada más, aunque nada menos, porque cuando es mucho otorga grandes poderes, incluido el de sacarle a los demás lo poco de que disponen.

Hay una anécdota de Perón que tiene relación con esto. Él -que defendía los intereses de la nación- decidió un día comprar los ferrocarriles argentinos, que eran propiedad de los ingleses. Con esa intención, convocó a una serie de notables economistas y les preguntó cómo hacer. Los expertos, tras sesudas deliberaciones, le dijeron “Lamentablemente su idea es imposible, porque no tenemos plata”.

Perón era desconfiado. No casualmente dijo que “la gente es buena, pero si se la vigila es más buena todavía”. Y tal vez sabiendo con qué clase de bueyes araba -el nombre de esos economistas se perdió en la historia pero seguramente habría entre ellos apellidos como Pinedo, Martínez de Hoz y otros de rancia estirpe- insistió por otro lado.

Y cuenta que llamó a Miguel Miranda, un empresario que fue director del IAPI y también presidente del Banco Central. “Don Miguel, le dijo, quiero comprar los ferrocarriles, pero los economistas me dicen que no hay plata”.

“Con plata compran los zonzos” fue la respuesta, y le hizo emitir dinero, con el que realizó la compra. Luego, en posesión de la inmensa cantidad de tierras y otros bienes incluidos en el paquete, pudo venderlos y rescatar esos billetes de más.

Hay un video en Youtube en el que Perón habla de esto. Incluyo el enlace al fin de esta nota.

Los liberales que nos gobiernan hoy -que son acusados de poco liberales por los ultra recontra liberales que pudieron hacerse un lugarcito a la derecha de Cambiemos- son la reencarnación de sus ancestros, aquellos a quienes pateó en el trasero Miranda.

Los actuales decidieron que no había plata para pagar los gastos corrientes del Estado ni para hacer pavimentos ni cloacas. Y la solución que se les ocurrió fue pedir prestado al exterior.

La plata llegó, pero como lo que se necesitaba eran pesos argentinos -porque en esa moneda se pagan los sueldos de los empleados públicos y de aquellos que ponen los caños, el asfalto y el cemento, los que también se compran localmente- los dólares (pedidos en tono mendicante, lo que implicó que los intereses que hay que pagar por ello sean casi el 9% anual) debieron venderse para comprar moneda nacional.

Pero a esta moneda en exceso volcada al mercado hay que “esterilizarla”, para que no circule. Por ello la autoridad monetaria la toma prestada, entregando a cambio las tan mentadas LEBAC, que pagan un interés tan monstruoso que llegan al 30% anual, variando centavos según el plazo de vencimiento.

De esta manera, el país se endeuda tanto en dólares como en pesos. Ayer vencieron -en números redondos- 400 mil millones de pesos en estos títulos. Había preocupación en el gobierno, porque si las LEBAC no se renuevan colapsan los bancos y todo el sistema financiero. Este mes la corrida no se produjo, aunque el monto no renovado fue muy grande. En el seguiente veremos.

Para los dueños de la riqueza todo esto es una fiesta, dado que el exceso de dólares en el mercado hace que el precio de la moneda norteamericana sea muy baja, situación ideal para comprarlos y mandarlos al exterior.

Ya sea en forma de depósitos o viajando a gastar a Miami, Chile o casi cualquier otro país, esa plata se va, pero a nosotros nos queda la carga de los intereses tanto en dólares como en pesos.

Y no nos quedará otro remedio que ir pagándola. El recorte de la actualización a los jubilados es parte del plan de hacer que quien sufra sea el bolsillo de los que menos tienen.


Perón y la estatización de los ferrocarriles:

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