2 años de Macri: Lo que nadie esperaba

OPINIÓN Por
Evaluar al macrismo en el cortoplacismo puede llevar a muchas equivocaciones, evaluar al macrismo en el largo plazo también puede llevar a acumular errores
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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Mauricio Macri cumple 2 años en el poder y, más allá de analizar las intensas novedades judiciales de la semana que dan para muchas conceptualizaciones, es justo y necesario evaluar 24 meses en donde la lista de éxitos o fracasos se impone, según el lado de “La Grieta” que se ubique el analista. Incluso, la elección de indicadores, parámetros o datos fríos termina por ser maculados por la posición que se tenga frente al macrismo.

Partamos de una realidad: Nadie esperaba que Mauricio Macri, como Presidente de la Nación, o el macrismo en el poder, tuviera el recorrido que ha tenido estos dos años. Y, quizás, este es un buen eje de análisis para el primer Gobierno de centro derecha del Siglo XXI en la Argentina, la primer gestión no peronista ni radical puras desde 1983 o el primer partido clasista, mix de populista y conservador, expresión de una parte del antiperonismo militante y de la Clase Media urbana y Clase Alta relacionado con el sector agropecuario exportador.

Es compleja la definición del macrismo si las comparamos con las experiencias políticas que ha vivido la Argentina en dos siglos, nadie esperaba que un partido que apenas pudo ganar el balotaje por dos puntos porcentuales podría derrotar al peronismo, a nivel país, 22 meses más tarde, imponiéndose sobre Cristina Fernández en la Provincia de Buenos Aires y a 11 gobernadores peronistas, tres los cuales querían encabezar la nueva etapa de liderazgo del Partido Nacional Justicialista.

Nadie esperaba que el Gobierno de Mauricio Macri, que en los primeros seis meses de gestión resolvió el entuerto del “dólar futuro” y salió del default, todo a un costo fiscal o cuasifical inmenso, terminara por ser más efectivo políticamente que económicamente; lo que generó que la “lluvia de inversiones” se convirtiera en “ola” de capitales financieros o que hubiera que esperar más de 18 meses para que aparecieran los primeros débiles y endebles “brotes verdes” en la economía real.

Nadie esperaba que por los problemas de manejo en las cuentas macroeconómicas, la primer y más dura oposición al macrismo fuera un “Club de Economistas Ultralibérrimos” que corren al Gobierno por derecha, al mismo tiempo que algunos de sus miembros se desgañitan frente a cámaras y micrófonos buscando ser tomados como “salvadores” por el mismo Gobierno que no se cansan de criticar.

Nadie esperaba que la elección de Mauricio Macri fuera tan bien recibida a nivel internacional. En ese sentido, fue alivio de la comunidad de naciones desarrolladas que el ciclo de gobiernos populistas en América latina comenzara a derrumbarse, cerrando la puerta al desembarco del colonialismo ruso o chino o a la penetración iraní en una zona donde Europa y los Estados Unidos consideraban eran su “hinterland” político y económico.

Nadie esperaba hace dos años que el Gobierno de Mauricio Macri cometiera tantos “errores no forzados” o “balazos en el pie” frente a un peronismo dividido y sin liderazgo, lo que contradice la eficacia política que tienen para ganar las elecciones, un verdadero contrasentido que se explica por el perfil empresario que poseen funcionarios en altos cargos políticos y un esquema de comunicación en donde lo político queda subsumido a las percepciones, las imágenes y las exploración de los deseo de los votantes; vaciando de política la política y atiborrándola de marketing electoral y comunicación difusa de la acción de Gobierno y las políticas públicas.

Nadie esperaba que un Gobierno que avanzó en ciertos temas a gran velocidad en los primeros seis meses de gestión, luego de fracasar con el retiro de los subsidios de las tarifas públicas e intentar aumentos exorbitantes, decidió que aplicaría el resto de las reformas económicas y financieras con un gradualismo extremo que no hace más que extender los malos efectos de las distorsiones políticas heredadas o producidas por el macrismo mismo; lo que tiene como efecto que van 2 años sin que alguna parte de la sociedad salga de ese cúmulo de 30% de pobres heredados.

Nadie esperaba que el macrismo, que tiene el concepto “Cambiemos” como su nombre identitario, siga mostrando ejemplos de “capitalismo de amigos” o de “nepotismo” en el uso y abuso de la estructura del Estado, justo cuando el votante de Mauricio Macri dio como mandato en 2015 terminar estos comportamientos que el kirchnerismo mostró con desprecio hacia la sociedad. En ese sentido, la mala costumbre de hacer negocios con amigos o hacer contratar familiares ya es una enfermedad endémica de la clase política argentina, cualquiera sea el lado de “La Grieta” que ocupe.

Nadie esperaba que el macrismo decidiera usar el método peronista de “garrote o billetera” para controlar, medianamente, a los colectivos sociales, al sindicalismo y a buena parte del peronismo. Curiosamente, colectivos sociales y gremios reciben hoy más dinero que con el kirchnerismo, algo que también pueden decir los Gobernadores, sobre todo peronistas, luego de firmar el nuevo Pacto Fiscal, hace pocos semanas; un efecto directo de un Gobierno que tiene más capacidad para ceder fondos que en ejercer el poder con eficiencia y eficacia.

Nadie esperaba que el llamado despectivamente “Gobierno de los CEOs” tuviera tan mal diálogo con el “Círculo Rojo”. En realidad, al cumplir dos años en el poder, todavía no hay buen diálogo entre CEOs y exCEOs. Un grupo de empresarios, industriales y banqueros se adaptaron a las formas de negociar de la Casa Rosada, en parte, porque las últimas elecciones dejaron en claro que, quizás, por 6 años, no les queda otras que hacer negocios con “Cambiemos”; aunque hay otros que sonríen por conveniencia e impulsan, muy por lo bajo, la rápida reunificación del peronismo, incluso, si es necesario, bajo el liderazgo de Cristina Fernández.

Nadie esperaba que en un Gobierno macrista, que casi no pudo estructura la Policía Metropolitana con eficiencia pudiera capturar la mayor cantidad de drogas de la historia argentina, que se pudiera romper con la estructura mafiosa que dominaba en “La Salada”, que atrapara más de 2.000 prófugos y colmar las cárceles provinciales y nacionales. Pero tampoco nadie esperaba que hubiera un Caso Maldonado o un Caso Rafael Nahuel, que destrozó las imágenes de Gendarmería y Prefectura.

Nadie esperaba que el radicalismo fuera tan pasivo y opositor a la gestión macrista, mientras que Elisa Carrió se convirtió en la artífice del mayor triunfo del PRO en la Ciudad de Buenos Aires y en verdadera “fiscal” del Gobierno de Mauricio Macri, con “derecho al pataleo” y con “derecho a veto”. Todo esto en un marco de extrema tacañería del macrismo para ceder verdaderos espacios de poder a sus aliados de “Cambiemos”.

Nadie esperaba el derrumbe tan rápido de los multimedios creados por el kirchnerismo, todos para hacer grandes negociados con la pauta pública; ni que el Gobierno de Mauricio Macri decidiera eliminar la propaganda de la Nación, generando un proceso de “darwinismo mediático” que ha obligado a cerrar decenas de medios, al tiempo que en los próximos dos años se esperan los cierres de un ciento más.

Nadie esperaba que Comodoro Py respondiera en forma tan desigual a la catarata de causas de corrupción que envuelven a funcionario kirchnerista, donde algunos Jueces Federales no temen en dejar “dormir”decenas de causas sin ninguna explicación, mientras que otros abusan de la figura penal de la “detención preventiva”; configurando un escenario de revanchismo más o menos justificado, que promete tener efectos futuros tanto o más intensos, cuando los tiempos políticos argentinos vuelvan a cambiar, quizás, en uno, dos o tres lustros. Y esa peculiaridad se profundizó luego del resultado de las elecciones Legislativas.

Nadie esperaba hace dos años que la Provincia de Buenos Aires fuera gobernada por una verdadera revelación política como es María Eugenia Vidal, que no sólo logró construir una contundentes derrota de tres peronismo en Octubre pasado, sino también, aislar a Cristina Fernández luego de la votación y aplastar los planes presidenciales que tenía Sergio Massa hasta hace poco más de seis meses.

Pero lo que nadie, nadie, nadie esperaba era que el Papa se convirtiera en el principal líder y armador la oposición, ocupando un rol que jamás tuvo un Pontífice, ni un Prelado de la Iglesia Católica, ni de ningún otro culto o religión; olvidando la separación entre el Estado y la religión que firmó Julio Argentino Roca hace casi 130 años. Y, para peor, fomentando un preocupante peronismo de izquierda que tiene más de neomarxista que de peronista, Sin duda, un retroceso, en todo sentido del concepto.

La larga lista de situaciones, decisiones y medidas que nadie esperaba del Gobierno de Mauricio Macri en estos dos años también impide proyectar hacia el futuro. Si nos paramos hace un mes, la Casa Rosada lanzaba el paquete de reformas más ambiciosos desde Carlos Saúl Menem. Incluso hoy, una lectura atenta de los 17 proyectos de Ley que fueron presentados para las Sesiones Extraordinarias del Congreso, también luce como imposible de alcanzar antes del 31 de Diciembre próximo, abriendo la duda sobre cómo será el inicio del Año Legislativo en 2018.

Evaluar al macrismo en el cortoplacismo puede llevar a muchas equivocaciones, evaluar al macrismo en el largo plazo también puede llevar a acumular errores, evaluar al macrismo por lo que hace no permite ver todo lo que es o puede ser, evaluar al macrismo por lo que no hace no nos anticipa que no lo puedan hacer en el futuro. En el fondo, es lógico que esto ocurra, dado que el macrismo es una experiencia política novedosa para la Argentina, lo que no implica que el final del ciclo vaya a ser exitoso.

“Cambiemos” lleva 2 años en el poder y tiene, por lo menos, 2 más asegurados. Puede que muchos juzguen al macrismo porque 20 figuras del kirchnerismo están detenidas en Ezeiza y Marcos Paz o por el derrumbe de Lázaro Báez o Cristóbal López. Sin embargo, la economía sigue siendo la gran cuenta pendiente del “Gobierno de los CEOs”. El kirchnerismo se está convirtiendo en un fantasma político, el peronismo no comenzó aún la búsqueda de un nuevo liderazgo. Quizás una parte del radicalismo deje “Cambiemos” o rompa Elisa Carrió. Por todo esto, los desafíos para Mauricio Macri son casi tan grandes hoy como los que tenía hace 2 años.

Urgente 24

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