Lo que define no es el diseño de los impuestos sino los votos de la política

OPINIÓN 13/11/2017 Por
Hoy va a comenzar en el Congreso la discusión por la reforma tributaria. Será un debate arduo, ya que como todo cambio, hay ganadores y perdedores
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El objetivo del proyecto es crear un marco tributario que disminuya los costos de las empresas, favorezca la reinversión y tenga impacto en el empleo. Entre aquellos que deberán pagar más, se encuentran los que ahorran en el sistema financiero local (quedará gravada la renta real) y los asalariados que perciban más de $ 82.000 mensuales. En la versión original se fijó una tanda de alzas de impuestos internos que el Gobierno aceptó revisar para aminorar su impacto regional y elevar los apoyos políticos. Lo que nadie salió a defender son los tributos a determinados consumos digitales, bajo el esquema conocido como "impuesto Netflix",

Pero lo que va a complicar la negociación no es la técnica tributaria sino la política. Con la excepción de los sectores empresarios afectados por Internos (la pulseada más dura la tienen ahora los fabricantes de bebidas azucaradas, cuya suba sigue en pie), no se perciben fuertes disensos con esta ley. Los roces más fuertes están en la mesa paralela, la que se abrió con las provincias. El paquete impositivo contempla un plan para uniformar y reducir las alícuotas de lo que cobran por Ingresos Brutos y Sellos. Pero el impacto más duro lo genera el nuevo acuerdo fiscal, en el que la reforma de Ganancias para desactivar el Fondo del Conurbano y la asignación a las arcas previsionales de 100% del impuesto al Cheque son dos de sus platos fuertes.

Hay muchas provincias que consideran que a nivel global el plan les resta, porque más allá del compromiso explícito asumido con Buenos Aires y la ANSeS, hay una compensación prometida por el Tesoro que evalúan como insuficiente. La posibilidad de que la Nación sea más flexible está dada por la cantidad de votos que los gobernadores aliados sean capaces de comprometer en el Congreso para todo el paquete legislativo en danza. Si la Casa Rosada llega al número mágico, la dureza persistirá pero deberá lidiar con la fractura del bloque provincial.

Fuente: Cronista

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