La economía ya arrancó, pero la confianza empresaria aún se mueve a dos velocidades

OPINIÓN 09/11/2017 Por
Una pregunta que se repite en tiempos de reformas estructurales y llamados al diálogo político, es: "¿Ahora sí arranca la economía y llegan las inversiones?"
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La respuesta no es lineal, pero contiene realidades que muchos empresarios no perciben con claridad. Aunque la foto que se conoce del nivel de actividad económica todavía es del mes de agosto (el EMAE que procesa el Indec mostró una variación de 4,3%), la película tiene algún grado más de avance: la proyección que ya manejan en el Gobierno es que en tercer trimestre se alcanzó un ritmo anualizado cercano a 6%. Está claro que arrancó, pero no se siente igual en todos los sectores.

Así como en 2016 la economía funcionó a dos velocidades, con la industria más rezagada que la construcción y los servicios, lo que se ve en el actual escenario es que la que se mueve a dos velocidades es la confianza: hay un amplio grupo que se pregunta si las reformas que promete encarar el Gobierno (tributaria, laboral, penal, electoral y de coparticipación, entre otras) van a crear las condiciones óptimas para el desarrollo económico y el desembarco de nuevas empresas, por ejemplo. Pero hay otro sector que cree que si no se sube a la autopista en un plazo relativamente corto y pone en movimiento su empresa, su negocio puede terminar siendo invadido por nuevos jugadores o por una innovación tecnológica que altere su supervivencia.

Quienes convalidan el segundo escenario no lo hacen porque consideran que los problemas de la Argentina están resueltos: todos aceptan que sigue habiendo un alto nivel de pobreza, que la inflación baja a paso lento; que el endeudamiento es tolerable como receta gradualista pero exigirá al Estado una reforma significativa que permita bajar la presión tributaria, etc. Pero le dan un otro valor al denominado costo de oportunidad, que implica contrastar la posibilidad de invertir contra la de dejar inmovilizado un activo.

Bajo las actuales condiciones económicas, hay empresarios que decidieron tomar riesgos y poner en marcha planes de crecimiento. Hay sectores donde algunos cambios normativos ayudaron a su despegue (como ser la construcción privada, gracias a los créditos hipotecarios UVA, o los proyectos de energía renovable, a partir de la ley que estimuló su despliegue en todo el país). De todos modos, hay muchos que deciden hacer punta y apostar un poco más rápido. Son los creyentes, los que se responden que ante este escenario económico y político "hoy es difícil no ser optimista".

Fuente: Cronista

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