EL HUEVO DE LA SERPIENTE

EDITORIAL 27/10/2017 Por
Sin duda mucha gente estará contenta con que se haya metido en la cárcel a Julio de Vido, pero regocijarse por un golpe bajo a las instituciones, por más prístino que se lo intente presentar no es buen augurio para el futuro del país ni para el de quien lo festeja
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Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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El ciudadano común no puede abrir el mínimo juicio sobre las causas que se le imputan a ex ministrto, dado que nada fehaciente se sabe sobre ellas y porque los medios han instalado que es un corrupto absoluto, a esta calificación se atiene.

Quienes no participan de la política pero tienen una orientación definida en la materia, a favor de la presente administración- quedan satisfechos porque su bando logró una victoria. Algo parecido a lo que siente un hincha de River cuando su equipo le hace un gol a Boca.

Por cierto que al gobierno le viene muy bien el tema: un diputado menos que seguramente les iría a votar en contra muchos proyectos, y nada menos que el presidente de la Comisión de Energía, desde donde se puede influir mucho en la legislación de la Cámara sobre un tema muy sensible para el ministro Aranguren y su equipo.

Y también en parte del peronismo hay satisfacción, aunque puede que no se la exprese como tal: Cambiemos eligió a De Vido como el último escalón para llegar a su botín más ansiado, Cristina. Y quienes quieren desprenderse de la ex presidenta sienten que se allanó el camino para encabezar un peronismo de derecha, no nacionalista, ni obrero, ni popular.

Un peronismo complaciente con el gobierno actual, bien comportado, que no pone palos en la rueda, y que espera revitalizarse a través de un neoliberalismo paralelo.

El revanchismo político no es nuevo aquí, ni en el mundo. No podemos sorprendernos de que se presente una nueva muestra. Lo experimentó la Argentina en el '55, cuando se prohibió nombrar a Perón y Eva Perón, su partido y todos sus símbolos. Y también en el '76 en que se llegó al extremo de eliminar del diccionario palabras que nada tenían que ver con la política, como la entidad matemática “vector”, que al régimen le resultaba subversiva.

Los diputados de la izquierda, y hasta unos cuantos del Frente para la Victoria, se ampararon en que se trataba del pedido de un juez. Y la justicia, que para otros temas definen como corrupta, lacaya, y cuando adjetivo peyorativo encuentran, ahora se convirtió en “La Justicia”, y entonces hay que hacer caso a sus demandas, sin analizar mínimamente la cuestión.

Uno no puede menos que pensar que en la ronda anterior votaron a desgano en contra del desafuero, y ahora encontraron lo que verán como un modo elegante de obrar en acuerdo con sus íntimos deseos.

De este modo conformada la opinión pública, y con el aval legislativo en la presente instancia, el gobierno tal vez intente ahora alentar los mismos procedimientos con respecto a la senadora electa, sin importar que fue consagrada con más de tres millones de votos. Ya se oyeron algunas expresiones en tal sentido.

El caso de De Vido es enteramente similar al de Milagro Sala, también legisladora avalada en los comicios. A ella se la mantiene en prisión desde hace casi dos años, con justificaciones que carecen de la mínima razonabilidad.

A De Vido se lo encarcela sin que se le haya tomado siquiera declaración. Se divulgan acusaciones de enriquecimiento ilícito pero nada se sabe del patrimonio real o presunto del procesado. Se le imputa responsabilidad por un trágico suceso originado por un conductor de tren que no frenó a tiempo, o en el peor de los casos, por una falla en los sistemas de frenos.

Es sabido que todo funcionario público deberá responder por causas reales o inventadas por sus enemigos políticos. Pero alegar que se lo detiene para evitar que obstaculice las investigaciones por presuntos delitos cometidos hace una buena cantidad de años es una muestra de la arbitrariedad a la que estamos sometidos todos los ciudadanos del país.

Nunca más razonables que ahora las expresiones de Víctor Hugo Morales en el sentido de que vivimos una democracia de baja intensidad, reiterada hace unas horas por Héctor Recalde, titular del bloque de diputados del Frente de la Victoria.

Los adversarios del kirchnerismo tendrán motivos para festejar. Pero también para preocuparse, porque convalidar la arbitrariedad y la mala salud de las instituciones puede hacerle correr un escalofrío cada vez que escuchan la machacona publicidad de la lotería: ¿Y si esta semana te toca a vos?

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