LAS PATAS CORTAS PUEDEN ALARGARSE BASTANTE

EDITORIAL 27/09/2017 Por
La combinación de medios técnicos de comunicación y psicología social aplicada puede extender mucho las patas cortas de la mentira. Hoy es más necesario que nunca mostrar y exigir transparencia
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Sinceramiento tarifario. El Ministro Aranguren toma agua antes de comunicar nuevos aumentos

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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Los políticos mienten; los gobernantes también. Lo hacen los contribuyentes y muchos más. Casi todos los que pueden mienten, tanto más cuanto mayor poder y más dinero tengan. Los políticos mienten; los gobernantes también. Lo hacen los contribuyentes y muchos más. Casi todos los que pueden mienten, tanto más cuanto mayor poder y más dinero tengan. 


Las actuales autoridades nacionales usan mucho la palabra verdad, y se presentan como los líderes de una campaña de sinceramiento y de una nueva cultura de honestidad pública y privada. 


Hay que darles crédito a su intención, porque por alguna parte hay que empezar para desterrar la corrupción y la tan mentada viveza criolla. Pero eso no significa firmar un cheque en blanco, ni mucho menos. Es necesario vigilar y poner la lupa en cada acto, ya sea discursal o administrativo, para asegurar esa transparencia tan declarada. 


Ciertamente, los encargados de moralizar no se ajustan demasiado que digamos a las exigencias del proceso. El blanqueo los mostró a ellos y a sus parientes cercanos como evasores impositivos de gran talla. Incluso algún funcionario dijo una vez, suelto de cuerpo, que en gobiernos anteriores era imposible no evadir. Por otra parte hubo juicios en los que fueron condenados en las instancias iniciales y otros en los que la justicia dejó encajonadas causas hasta su prescripción. 


Todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario, pero lo que evidencia el blanqueo no es sino una demostración de culpabilidad, por más que se haya dispuesto el perdón 


En fin, borrón y cuenta nueva. Aceptemos, porque el voto de la ciudadanía los puso en ese lugar, y eso hay que respetarlo. 
Pero esa ciudadanía, aún la que está embanderada con los colores del partido en ejercicio, debe darse a la tarea de no dejar pasar los desvíos del noble propósito de imponer la honestidad. Y el objetivo de esta nota es tocar un aspecto parcial, aunque de extrema importancia, que es la honestidad intelectual. 


Hoy se puede ver en los medios expresiones que apuntan a mostrar reactivación económica, avaladas con cifras que pueden impresionar a los desprevenidos. Y los voceros del oficialismo no dejan de deslizar, junto a esas evidencias, comentarios respecto del estancamiento económico del período anterior. 


Por ejemplo, se anuncia que en el mes de agosto de 2017, la producción de cemento registró un alza del 10,4% con respecto al mes de julio último . Y el cotejo con los valores del mes de agosto de 2016, muestra una suba del 6,7 %. Es absoluta verdad, como que son los datos de la Cámara de Fabricantes de Cemento Portland.


Estos números se atribuyen tanto a una explosión en la ejecución de obra pública como en la construcción privada de viviendas, impulsada por nuevos y en apariencia generosos créditos hipotecarios.


Estos datos, combinados con la llegada de la primavera, inducen a la idea de que por fin estamos viendo los famosos brotes: el país reverdece cuando antes era terreno yermo. 


Pero si buceamos un poquito el panorama que aparece es otro. 


En 2012 el total anual de despachos fue de 10.692.558 toneladas. En 2015 se alcanzaron 12.215.188 Tn, con lo que el crecimiento del período fue del 14,2%. En 2016 la producción cayó 10,7%, habiéndose producido 10.904.533 Tn. Este año, los fabricantes proyectan los despachos a 11.936.000 Tn. 


En resumen, la presunta reactivación nos llevará a un consumo de algo menos del registrado en 2015. ¿Es honestidad intelectual decir que antes estábamos estancados y ahora en crecimiento? 


La inflación está bajando, se ufanan los funcionarios. Pero la realidad es otra. La cámara Argentina de la Construcción publica, a agosto de 2017, un incremento anual del 32,37%. Las proyecciones para lo que resta del año tienden a clavar la cifra en aquella con la que terminó 2015. 


Mientras tanto, a estar por la palabra oficial, la meta temporal para llegar al paraíso prometido se corrió ahora hasta dentro de 20 años. ¿Debe la ciudadanía esperar confiada hasta el segundo semestre de 2027?

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