QUIEN LO HA VISTO Y QUIEN LO VE

EDITORIAL 11/09/2017 Por
Sus voces tienen peso. Vienen de distintos estratos y con diferente formación, pero, con matices, todos ellos se explayan en el mismo sentido: vamos por mal camino
el-diputado-por-el-frente-renovador-jose-ignacio-de-mendiguren

Isaias AbrutzkyIsaías ABRUTZKY / Especial para R24N

www.facebook.com/isanacypop

Se puede disentir con él en términos de posicionamiento político, pero si alguien merece ser escuchado en el panorama de la economía argentina es José Ignacio de Mendiguren.

En un programa de TV al que concurrió ayer como único invitado, el abogado, industrial y dirigente empresario, fustigó severamente la orientación que imprime el gobierno en la materia, y se permitió una expresión cargada de sorna:

“El gobierno nos dice que vayamos todos juntos, pero no dice a dónde vamos”. Y lo explica más o menos en estos términos, que son los propios también de casi todo el arco de la oposición: ellos piensan que primero hay que ordenar la economía, y después vendrá el crecimiento. Y es al revés; se debe crecer primero, porque si no no se va a ordenar nada.

El modelo en vigencia, para el hombre del Frente Renovador, solamente puede mantenerse mientras al país se le siga prestando. Y llega el momento en que la plata deja de llegar del exterior y se produce el colapso. Ya sucedió, dice, y volverá a ocurrir.

Para ellos, señala, el salario es un gasto, mientras que nosotros lo vemos como la fuerza que potencia el consumo interno, y que alimenta a la industria y la producción.

Y se remite a una imagen que todos hemos visto. La de la señora de Formosa que para hacer rendir más sus escasos pesos cruza a Paraguay para hacer sus compras. La misma que cuando regresa encuentra que ya no tiene trabajo, porque el comercio en el que estaba empleada cerró sus cortinas.

Cambiemos es volver a los primeros años del siglo veinte, expresa. El furcio de María Eugenia Vidal “Vamos a cambiar futuro por pasado”, que no resultó sino una profesía.

Otra vez la grieta

No se puede ocultar: la grieta está en su máximo nivel histórico. Y con otro nombre. La contradicción que antes fue peronismo-antiperonismo, ahora es kirchnerismo-antikirchnerismo.

En política no se puede pedir objetividad. Cada uno ve las cosas desde el lado que le conviene o le resulta más simpático. Pero los tiempos han llevado a endurecer los rostros, a transformarlos en piedra.

Nunca antes se mintió tan descaradamente, aunque aquel sticker de que los argentinos éramos derechos y humanos que engendró la dictadura cívico-militar del 76 puede indicar que no es tan así.

Es casi imposible hablar con alguien que se ubique del otro lado de la grieta, no tanto porque no se coincida en la visión de un tema sino porque el interlocutor quiere permutar el tema por otro.

Hoy la sociedad está conmovida por la desaparición de Santiago Maldonado, calificada en términos jurídicos como forzosa. Pero si uno pretende referirse a esta situación, el otro intenta hablar de María Cash o cualquier otra desaparición que no tiene nada que ver.

Una locura que nos aísla de amigos y familiares como pocas veces antes.

No se puede esclarecer, no se puede avanzar. No hay nadie que pueda expresar el verdadero -no el que los poderes dominantes han forzado a la gente a establecer- sentido común.

Asis

Lo más parecido a la sensatez aparece en un más que pintoresco personaje como Jorge Asís. El “turco” trae a colación lo que resulta obvio para quien ve cómo los panelistas afines a Cambiemos en los programas de TV se despachan siempre con las mismas, monolíticas, frases. Y los ridiculiza: “No necesito escucharlos, se exactamente qué van a decir”.

Pero la gracia de su prosa deja lugar a una sensación amarga, cuando asegura “los próximos muertos serán menos sorprendentes”.

Para él -que dice tener información de fuentes confiables- Santiago Maldonado murió por el maltrato que le infligió la gendarmería, y asume que los sucesos que sigan no conmoverán tanto como el que ahora tiene en vilo a la sociedad entera.

Vuelta a la colonia

Domingo Bresci, un cura tercermundista, publica en Página 12 una “Radiografía del Pro”, que, brevemente y con precisas palabras describe el proceso que lleva adelante Cambiemos para terminar con el “populismo” y convertir al país en una colonia.

Así resume el estado de situación:

“El Presidente es el 'dueño' de la empresa, los funcionarios 'los gerentes' y los empresarios 'los accionistas'. Los trabajadores son meros instrumentos

para lograr las mayores ganancias. Esto mientras 'sirvan'. De lo contrario los asalariados se transforman eventualmente en 'descartables'”.

La imagen es válida, aunque se pueda cuestionar quién es el dueño. Tal vez sea más preciso decir que el dueño es la multinacional de nacionales y el presidente un mero gerente regional.

Este esquema ha sido revelado y desmenuzado por muchos intelectuales y políticos de la oposición, y también se resume en un cliché que se hizo carne ya en una gran parte de la población: “Es un gobierno de ricos para ricos”.

Sin embargo, edulcorando los hechos y las intenciones, el gobierno logró la adhesión de un sector importante de la sociedad, que posiblemente encumbre a su organización partidaria como primera minoría, si en los próximos comicios se repiten los números de las PASO.

Se intenta terminar con la grieta simplemente haciendo que el otro lado no exista. Por cierto esto no podrá lograrse sin que a la violencia que se ejerce se oponga la de quienes quedan del lado excluído. Hoy, la confianza del presidente y sus funcionarios reside en el poder de su maquinaria de marketing, que pretende convencer a los pobres que su estado es bueno y deseable.

Tal vez logre en forma provisoria adhesiones entre los pocos que de ese lado consiguen beneficiarse, los ilusos, y los ciegos. Pero la presión se tornará cada vez más intensa para muchos otros, que finalmente comprenderán lo que sucede y lo que va a venir. Y llegará, como ocurrió antes aquí y en otras geografías, la violencia. Lamentable y tristemente.

Te puede interesar