EL RELATO "NAO TEM FIM"

La hipocresía, la manipulación y la mentira de Cristina Fernández de Kirchner tampoco
Cristina-Kirchner-en-La-plata-Atenas-NA-32

Anoche, una persona muy joven me hizo el siguiente comentario: “la escuché a Cristina en el discurso que dio para celebrar que ganó las Paso, y, la verdad , dice las cosas con tanta convicción que te convence”. Luego reconoció que dada su juventud no sabe mucho de política ni de historia.

Ese comentario me hizo reflexionar sobre la hipocresía, la manipulación de datos y la gran mentira que significó, y aún hoy sigue significando, el “relato K”.

La ex presidenta de “todos y de todas” retomó ayer su estilo autoritario y de adoctrinamiento populista que había abandonado durante la campaña previa a las elecciones primarias y, que en vista del mínimo e insignificante margen a su favor, no le dio los resultados que ella esperaba, para intentar una vez más hacer una lectura parcial y antojadiza de la realidad nacional, pero esta vez sin la grandilocuencia de la Cadena Nacional, sino desde las instalaciones del Club Atenas de La Plata.

Nuevamente, como cuando se posicionaba en el papel de la portadora de la “única” verdad existente, Cristina Fernández de Kirchner hizo un resumido análisis de las Elecciones Paso y no dejó escapar la oportunidad para criticar al gobierno de Mauricio Macri y hasta se dio el lujo de utilizar ese tono irónico que tanto les agrada a sus seguidores.

Pero, claro está, su gran arsenal de argumentos, cargados todos de manipulación hipocrita y mentirosa de la realidad, sigue apuntando a captar a una masa de argentinos que poco saben de política y mucho menos de historia nacional, más allá del machaque mediático que recibieron durante todo el período en que el régimen “Nac & Pop” estuvo al frente de los destinos de la Nación.

En ese sentido, la candidata a Senadora Nacional por “Unión Ciudadana” consideró que dos de cada tres argentinos se expresó el 13 de agosto pasado en contra de la administración de “Cambiemos”. Esto demuestra de qué manera es posible hacer una interpretación discrecional, ya que, si se quiere, esta aseveración puede ser rebatida diciendo que el día del acto eleccionario dos de cada tres argentinos le dijeron “no” a su proyecto político.

La hacedora de la llamada “década ganada” también hizo referencia al aumento de la pobreza y de la inflación desde que Mauricio Macri asumió la primera Magistratura de la Nación, para justificar el descontento social existente, según su visión, en la mayoría de la sociedad argentina. Esta sentencia también evidencia la parcialidad de quien la emite, puesto que habla de valores que hoy se conocen, valores expresados en porcentajes y, por ende, de índices que hasta diciembre de 2015 eran un mero dibujo hecho por un organismo estatal intervenido por el gobierno y que en nada reflejaban lo que en realidad acontecía con la economía de “todos y de todas”. Así es muy fácil hablar de valores, pero es capciosa la comparación, ya que solo es posible cotejar una realidad en frente de otra realidad, nunca frente a una mentira.

Siguiendo con el hilo del discurso que estoy analizando, la tendenciosa prédica discursiva se encaminó a querer demostrar que, según textuales palabras de la oradora, “estamos frente a un gobierno con una inmensa, inaudita e inédita concentración de poder”, olvidando que sus dos mandatos como presidenta de la Nación se caracterizaron, entre otras cosas muchísimo más graves, por ejercer un poder casi omnímodo, con un Poder Legislativo que hacía las veces de una “Escribanía de Gobierno” y un Poder Judicial copado por una militancia afín al “régimen” y de un servilismo jamás visto. Asimismo, la ex presidenta parece no tener en cuenta que la administración de Mauricio Macri está intentando sacar adelante un país devastado económica, social y anímicamente, contando con una minoría en ambas cámaras del Congreso y con jueces que no saben actuar cuando se les devuelve la independencia perdida.

En otro párrafo de su alocución, la “abogada exitosa” dijo que en este momento “hay una democracia en emergencia”. Sería de mucho provecho que pudiese explicar qué es lo que ella entiende por “democracia”, puesto que si la democracia solamente implica la posibilidad de que los grupos opositores al gobierno se manifiesten libremente por las calles, y nada más que eso, entonces qué se debe hacer con las demás garantías, derechos y obligaciones que el sistema democrático de gobierno conlleva en sí mismo?, declamarlas en lo formal, pero desconocerlas supinamente en lo material, como fue la constante durante todo su mandato? La democracia, al estilo “cristinista” no sólo que no estuvo en emergencia, sino que fue una “burda pantomima” para acobijar bajo su manto a un grupo mafioso que se valió de ella para cometer los más atroces delitos. Y, si de manifestarse se trata, cabría recordar que la administración K dejo hacer de las suyas a sus grupos de choque, bien preparados para este tipo de lides, en contra de simples ciudadanos que quisieron manifestarse con cacerolas en ocasión del denominado “conflicto del campo”.

No puedo dejar de hacer alusión, por lo descarado e insultante que resulta a la inteligencia del argentino medio, el párrafo en donde expresó que “no puede ser que los que piensen diferente sean malas personas, que todos sean mafiosos menos ellos”. Sinceramente, cuesta creer que se esté refiriendo al tiempo actual, ya que esa frase cuadra perfectamente en todas y cada una de las larguísimas disertaciones que solía hacer por “cadena nacional”, en las cuales se instalaba la idea del “enemigo” y, desde ya, se creaba la “grieta” que hoy divide a nuestra sociedad.

Para finalizar, como no podía ser de otra manera, ya que la demagogia es uno de los más grandes recursos utilizados por esta clase de personajes políticos, se utilizó el caso de Santiago Maldonado, del que no existe ni una sola prueba que incrimine a fuerza de seguridad alguna, para aguijonear a una audiencia adicta al aplauso fácil y con un tema de extrema sensibilidad nacional. Es que también la mala memoria campeó en este terreno: la Señora se olvidó, una vez más, de Julio López, Mariana Cash y tantas personas que desaparecieron del mapa o fueron asesinadas en medio de protestas sociales, asesinatos que aún no han sido esclarecidos, y que ocurrieron durante los doce años en que el kirchnerismo fue amo y señor de la vida y la suerte de los argentinos.

Como se ve, cada uno de los dichos de Cristina Fernández de Kirchner se pueden rebatir sin demasiado esfuerzo intelectual. Pero, algún esfuerzo hay que hacer. Y dudo mucho que quienes son sus aplaudidores de siempre tengan intención alguna en hacer trabajar a sus neuronas. Dejo fuera de esta última apreciación a los muchos jóvenes que por inexperiencia y desconocimiento son presa fácil de la hábil y filosa lengua de uno de los personajes más inescrupulosos que he conocido.

Desde ya, me hago eco de la declaración hecha por Marcelo Longobardi, en el sentido de que la ex presidenta no resiste “dos preguntas hechas por un periodista profesional”.

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

Te puede interesar