El Gobierno confía en revertir la caída en Santa Fe, pero el PJ cierra filas

PROVINCIALES 22/08/2017 Por
El oficialismo cree que su candidato, el radical Albor Cantard, tendrá tiempo de hacerse conocer. Y que Agustín Rossi no arrastrará a todo el peronismo. Aunque el ex diputado K logró el apoyo de su ex rival, Alejandra Rodenas
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El entusiasmo en el oficialismo no cede: en los principales despachos del Gobierno insisten en afirmar que los números de las PASO tenderán a mejorar en octubre. En ese clima de algarabía que atraviesa a Cambiemos desde el domingo de la semana pasada, proyecta incluso triunfos donde hubo derrotas en el primer turno electoral. Santa Fe es un caso. En el oficialismo aseguran que no hay peligro de fuga de los votos propios, pero creen en cambio posible poder pescar en estanques ajenos.


En esta provincia, el tercer distrito electoral del país, la victoria del peronismo fue estrecha, aunque no por ello menos resonante. Hacía tiempo que esa fuerza estaba relegada al tercer lugar en este distrito. El kirchnerista Agustín Rossi ganó la interna que disputaba contra la ex jueza penal Alejandra Rodenas. Juntos –además de un módico aporte del bielsista Pablo Di Bert-- cosecharon el 27,87% de los votos.


El radical Albor Cantard, ex secretario de Políticas Universitarias, avalado por el jefe de la UCR, José Corral, y elegido por el Gobierno para encabezar la lista de Cambiemos, no tuvo interna. Aun sin esa disputa le alcanzó para ser el candidato individualmente más votado y para arañar la victoria general: obtuvo el 27,13% de los sufragios. De acuerdo al escrutinio provisorio se ubicó a 13.395 votos de la cosecha general del PJ.

En Cambiemos insisten en marcar que, aun con el bajo nivel de conocimiento que existía sobre su figura, Cantard fue el más votado de todos. Y que esa perfomance electoral ya lo posicionó de otra manera. “Ya no será un desconocido”, se entusiasman.
Como en octubre llega el tiempo de las definiciones, en el oficialismo especulan que no serán pocos los que se volcarán ahora hacia un “voto útil”. Creen poder cosechar incluso el favor de muchos radicales que se sostuvieron en el Frente Progresista, pero que ahora, desencantados con la floja actuación de ese espacio –terminó tercero--, se inclinarán por Cantard.

Pero no es del único espacio del que creen podrán captar nuevos votos. El del radical Jorge Boasso, quien obtuvo meritorios 92 mil sufragios en las primarias, es otro. Al concejal rosarino lo bajaron de la interna oficial y terminó compitiendo por otra fuerza, Unite. Pero se reconoce fiel al presidente Mauricio Macri. Sueña con dar un batacazo y quedarse con una banca. En Cambiemos trabajarán para tentar a su electorado, con base en Rosario, donde Cantard perdió por una mayor diferencia con la lista del Partido Justicialista.

Hay otro elemento que los armadores electorales del Gobierno manejan para pensar en concretar un triunfo que nunca lograron en esta provincia: estiman que Rossi, como le ha sucedido históricamente, no podrá retener todos los votos del peronismo.

El ex ministro de Defensa cosechó 300 mil votos en la interna. Otros 190 mil le pertenecen a sus adversarios, y en la conducta de esos electores radica una de las mayores incógnitas. Rossi trabajó desde la misma noche de las PASO para dejar en claro que con Rodenas comparten la lucha “contra el modelo neoliberal que encarna el Gobierno”. El sábado hubo foto conjunta, sonrisas, y un compromiso para trabajar juntos en la campaña.

Aun cuando el ex ministro no les resulte simpático en el PJ más ortodoxo, tampoco pueden dispararse a los pies: mostrar un partido fuerte y competitivo electoralmente es la llave para soñar con recuperar el poder que perdieron en esta provincia en 2007. En estas horas de entusiasmo post PASO, en el Gobierno prefieren pensar que muchos sectores del peronismo santafesino no están dispuestos a servirle en bandeja un triunfo a Rossi. En dos meses se conocerá si el análisis es el correcto.

Fuente: Clarín

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