EL PEQUEÑO DUJOVNE ILUSTRADO

EDITORIAL 22/08/2017 Por
Declaraciones que definen, y que también dejan mucha tela para cortar
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Isaias AbrutzkyIsaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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“Bajar el déficit y los impuestos, en el corto plazo, son dos objetivos que se chocan entre sí” dijo el ministro. Sin duda tiene razón. Pero solamente hay dos formas de resolver la contradicción hasta que se logre que crezca, y mucho, la economía: reducir los gastos o subir los impuestos.

Lo primero está en marcha, a costa del castigo a los jubilados, la asistencia social y a quienes podían ver gratis los partidos de fútbol, entre otros. Pero es insuficente, y no es posible que lo profundice quien necesita votos. Lo segundo está en contra de la filosofía que impone el gobierno, que, ni bien asumido, redujo las cargas fiscales para el agro y la minería.

Fue una movida que casi toda la oposición juzga como totalmente innecesaria y que desfinancia fuertemente a las arcas públicas. Beneficiosa sí para estos sectores, que se reactivan, aunque no derraman casi hacia el resto de la economía o el empleo.

Y el funcionario remató la frase con palabras que no parecen salir de un economista sino de las entrañas mismas del duranbarbismo: “No hay otra manera de salir de 12 años de despilfarro, corrupción, que no sea de manera gradual si queremos poder hacerlo atendiendo a los que menos tienen y sin dañar el tejido social"

Traducido a términos más claros, Dujovne retorna a aquello de la pesada herencia. Para incautos, porque las mismas cifras oficiales revelan que al momento de hacerse cargo de la administración del país, la inflación estaba disminuyendo y la economía en crecimiento. El desempleo era mínimo y los parámetros que definen la salud pública merecían elogios de quienes en el mundo se ocupan del tema.

Y agrega que el proceso que impulsa el gobierno debe ser lento, fijando una meta temporal de cinco años para su realización completa. Esto quiere decir que el ajuste que viene sufriendo la población de menores recursos -ya ahora en situación crítica- se extenderá por ese lapso, o más, podría agregarse si se repite la habitual prolongación de los plazos propia de los pronosticadores oficiales. Léase segundo semestre, la luz al final del túnel, etc., etc.

El ejecutor de la política económica de la coalición Cambiemos da por sentado que el esquema que propone tendrá continuidad por un lapso que excede largamente el tiempo que resta para que la ciudadanía elija un nuevo poder ejecutivo en las urnas.

Y al igual que el presidente y otros miembros del gabinete, lanza proyecciones hacia un futuro bastante más lejano: la cifra mágica puesta ahora en el ruedo es de 20 años.

Estas no son Políticas de Estado sino hegemonía. Volvemos a Gramsci y Laclau, pero del otro lado. Sonaba feo a los oídos democráticos aquel llamado de Diana Conti a una “Cristina eterna”; ahora se lo dice en términos que disimulan idéntico objetivo; en esencia solamente cambian los nombres.

Dujovne es más cauto cuando se refiere a la reforma previsional, señalando que la relevancia y sensibilidad del tema exige un consenso que hoy no existe y que espera se logre en los tres años que fija el proyecto de ley del oficialismo para el cambio.

El funcionario propone también discutir la forma en que se lleva a cabo el gasto, y apunta que no es eficiente que el Estado Nacional transfiera recursos a las provincias, un sistema que eleva los costos. No aclara el mecanismo por el que las provincias se financiarían y eso deja muchas dudas sobre cuales serán los impuestos que hoy percibe la Nación y quedarían en manos de las provincias, y lo que esto significa en términos de equidad para la ciudadanía de las distintas jurisdicciones.

Ciertamente, la marcha de estas políticas dependerá del comportamiento de las distintas variables durante el proceso. Los datos de inflación de julio golpearon las proyecciones oficiales. La discutida forma de contener los precios vía retiro de pesos del mercado tiene su costo.

La autoridad monetaria debió esforzarse para inducir a los inversores a renovar sus posiciones en Lebacs. Logró retener el 85% de las colocaciones, pero a costa de dejar colgada del perchero la baja de tasas prevista. Y no se descarta elevarlas, si fuera necesario.

Las altos intereses conspiran contra la inversión genuina, productiva. La escasez de moneda significa una corriente en contra para el consumo y el empleo. El resultado es que las esperanzas de crecimiento económico se desdibujan.

El gobierno consiguió calmar las aguas con la combinación de un buen desempeño electoral y su presentación en un envase atractivo logrado a través de maniobras que, como mínimo, han sido calificadas de pícaras. También logrando que algunos gremios otorguen una tregua en los reclamos sindicales en desarrollo.

Todo esto representa una cuesta que al oficialismo se le

hace difícil remontar. La elección de octubre será la que marque si lo que continúa es un suave descenso, igual o mayor pendiente, o una pared en la que se estrellen todos los planes.

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