LAS PICARDÍAS TIENEN PATAS CORTAS; LAS GARRAPATAS QUE ENFERMAN A LOS CERDOS NO

EDITORIAL 21/08/2017 Por
Al gobierno puede haberle quedado, al día de hoy, algún rédito del montaje de un escenario triunfalista en la noche del 13 de agosto. Pero el sedimento es escaso y se va diluyendo con el tiempo
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   Isaias AbrutzkyIsaias Abrutzky/Especial para R24N /www.facebook.com/isanacypop

La maniobra en el proceso de conteo de los votos en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe se tornó innegable.  Aparte del kirchnerismo, primer perjudicado, se levantaron voces de protesta desde casi todo el espectro partidario.

Margarita Stolbizer, que profesa un odio que parece más personal que político, contra Cristina,  reconoció la manipulación, aunque la minimizó al calificarla de simple de “picardía”.

Como opositora debió haberse agraviado, pero en vez de reprochar a las autoridades -comiciales y de más arriba-señaló que en épocas del kirchnerismo ocurría lo mismo. Un arma de doble filo, porque sin quererlo muestra la falacia de la cruzada por una ética diferente que pretende adjudicarse a sí mismo el gobierno. 

Picardía o no, a la operación se le suman bien fundadas denuncias de fraude, que revelan indicios sumamente sólidos: es imposible explicar, cuando se analizan algunos telegramas, que aparezcan decenas de votos para el resto de los candidatos de Unidad Ciudadana, pero ninguno incluyendo a Cristina.

Si a esa anomalía se suma la prueba de las actas de los fiscales de mesa, firmados por todas las autoridades, en franca discordancia con el telegrama enviado al personal encargado de la carga de datos, la sospecha de fraude se fortalece categóricamente.

Más goles en contra

A los problemas del comicio se le sumaron al gobierno otros factores de desprestigio: la trapisonda por la cual se separó al juez Freiler, abierta y descarada y que pese a su torpeza mereció elogios presidenciales, echa sombras en el ámbito internacional sobre el manejo de las instituciones en el país

Lo mismo ocurre con la resistencia a cumplimentar la orden de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de liberar a Milagro Sala. Los funcionarios de los poderes ejecutivos y judiciales involucrados se muestran impiadosos al máximo con una mujer de salud quebrantada por las duras condiciones en que transcurre su estancia en prisión, incapaz, a esta altura, de significar ningún riesgo.

Otro tanto en contra significa para el oficialismo la contundente documentación, rastros y testimonios de que Santiago Maldonado fue secuestrado por la gendarmería, algo que todavía sigue empecinadamente negando la ministra de seguridad Patricia Bullrich.

Sobre este tema se conocieron versiones acerca de una negociación según la cual el ejecutivo protegería a la gendarmería a cambio de un dictamen favorable a la hipótesis de que Nisman fue víctima de homicidio, por parte de los peritos de esa fuerza, que intentarían desmentir la abundante prueba en sentido contrario, como muestran los peritajes de otros organismos. 

La culpa no la tiene el chancho

Macri acaba de cerrar con el vicepresidente norteamericano un acuerdo por el cual Argentina comprará cerdos de ese país. El arreglo no cayó nada bien en el ámbito de los empresarios porcinos, porque perjudica al desarrollo de una industria que logró posicionarse muy bien en el mercado en los últimos años.

El sector advierte, asimismo, del peligro sanitario en ciernes, ya que existe una enfermedad que afecta a cerdos de distintos países, que se conoce como “de patas azules” aunque la cianosis responsable de esa tonalidad se manifiesta también en nariz, orejas y cola. En USA se registran brotes de la afección, transmitida por la práctica de alimentar a los cerdos con restos porcinos infectados, o por garrapatas.

En resumen, no se puede negar que a Cambiemos le fue mejor de lo que parecía antes de las elecciones. Pero tampoco que todas son flores en el camino. El futuro está abierto.

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