Otro atentado, otra condena moral que se preocupa más por las consecuencias que por las causas

OPINIÓN 18/08/2017 Por
Tal vez el mundo que se asombra, lamentablemente cada vez más seguido, con diferentes actos terroristas de diversa magnitud, debería preocuparse también por las causas
barcelona2

"Mi más rotunda condena al atentado terrorista en Barcelona. Podemos confirmar 13 muertos y más de 50 heridos", dijo ayer Joaquim Forn, responsable del Ministerio del Interior del Gobierno de Cataluña, en su cuenta de Twitter.
Todos los que estamos a favor de la paz en el mundo no dudamos en estar de acuerdo con la condena a cualquier acto terrorista. La pregunta es ¿alcanza con eso? Claramente, no.

Tal vez el mundo que se asombra, lamentablemente cada vez más seguido, con diferentes actos terroristas de diversa magnitud, debería preocuparse también por las causas, tratar de entender que los reacomodamientos de orden político y económico en el mundo muchas veces tienen consecuencias impensadas.

¿Qué es el ISIS? ¿Cómo se financia? ¿En qué falla la sociedad para que cientos de civiles se conviertan en terroristas?

En realidad, está claro que hay más preguntas que respuestas, y también está claro que, más allá de una guerra religiosa, hay una guerra económica y política. El ISIS, una organización terrorista con un estado paralelo (Estado Islámico) creció, por los desmembramientos de varios de los gobiernos de Medio Oriente. Su poder económico está atado al negocio petrolero. Pero para que el negocio exista tiene que tener una contrapartida. Es decir, si hay alguien que vende, hay otros que compran. ¿Y los países que compran el petróleo barato del ISIS, no estarán asombrados ahora con un nuevo atentado?

ISIS entró al negocio del petróleo mucho antes de que revelara los salvajes videos de decapitaciones allá por el verano de 2014.

"Una de las razones por las que el Estado Islámico ha sido capaz de crecer tan fuertemente es que pudo extraer recursos y militantes de Siria", dice Patrick Cockburn en su libro The Jihadis Return: ISIS and the New Sunni Uprising (El retorno de los yihadistas: ISIS y el nuevo levantamiento sunita).

Lo mismo ocurrió en Siria. Lo cierto es que gran parte de la población de Irak y Siria, con guerras civiles y diezmada económicamente -porque se vio obligada o porque se sintió partícipe- conformó el Estado Islámico, aunque es válido aclarar, no todos son terroristas.

Pero la guerra hace tiempo salió de Siria y de Irak. Y es una guerra que no sólo resulta muy difícil de entender desde Occidente, sino que cada vez la sentimos más cerca. Una guerra con negocios millonarios y donde la utilización de la religión juega un rol tan determinante que decide por la vida de propios y desconocidos. Dados los resultados, para frenar esta locura, las armas que utiliza Occidente no parecen ser las más apropiadas.

Fuente: Cronista

Te puede interesar