MAURICIO MACRI: LA VERDADERA HISTORIA

EDITORIAL Por
La vida de un hombre atípico.
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Mauricio Macri, el candidato que ganó el ballotage como referente de la oposición y que acaba de asumir como presidente de la Nación, no tiene la típica biografía de un primer mandatario. No estudió derecho, no tiene un gran historial de militancia ni arrancó desde muy joven en la gestión pública. Macri nació y se crió en el mundo empresarial. Su capital político lo fue construyendo a partir de triunfos puntuales, con ocho años de gestión al frente de la Ciudad de Buenos Aires como su arma más importante.

Macri nació en Tandil, provincia de Buenos Aires el 8 de febrero de 1959. Hijo de Alicia Blanco Villegas y Franco Macri, un inmigrante italiano de alto perfil mediático. Es el mayor de cinco hijos, que se completan con Gianfranco, Mariano, Sandra y Florencia. Con su padre siempre tuvo una relación difícil, que lo llevó a separarse de su grupo económico y emprender un camino propio en su mayor pasión: el fútbol y Boca, el club que presidió por 12 años.

Se casó tres veces: al los 23 años con Yvonne Bordeu, con quien tuvo tres hijos: Agustina, Jimena y Francisco, y se separó en 1991;en 1994 con la modelo Isabel Menditeguy, de quien se divorció en 2005; y en 2010 con Juliana Awada, con quien tuvo a la pequeña Antonia un año después.

Cursó la primaria y la secundaria en el tradicional Colegio Cardenal Newman, ubicado en San Isidro. Aunque se consideraba un "flojo" a nivel académico, el propio Macri reconoció que esos años terminaron marcándolo a fuego: Un colegio con una disciplina muy severa. Con curas que tenían mucha personalidad. Y el estilo de conducción de los curas unía a los alumnos. Se unían para protegerse. Eso te generaba unas amistades muy sólidas". Entre esas se encuentra la del empresario Nicolás "Nicky" Caputo, uno de las personas que lo acompañó en su vida empresarial y política, que llega hasta el día de hoy.

Estudió Ingeniería Civil en la Universidad Católica Argentina. Admitió que lo hizo por mandato familiar y nunca ejerció la profesión: "Fue una pesadilla. Estudié por mandato paterno, porque él no había podido terminar la facultad en Italia y quería que yo fuera ingeniero". Se vio mejor desenvuelto en el mundo de la gestión empresarial. Comenzó como analista en Sideco Americana y en 1985 se convirtió en gerente general de Socma, una de las empresas del Grupo Macri, que dirigía su padre.

Después piloteó la expansión del grupo en Venezuela y en Colombia, y en 1985 asumió como gerente general de Socma Inversora. Dos años más tarde, ya era vicepresidente ejecutivo de Sideco y al poco tiempo, presidente de Sideco Stone y de Vipcom, y vice de Perfomar SA y de Fernando Marín Producciones Publicitarias SA.

En 1991 fue protagonista de un hecho que le cambió la vida: fue secuestrado por la llamada "Banda de los comisarios" y estuvo cautivo durante 12 días. Fue él mismo quien se encargó de detallar que "algo cambió" a partir de ese traumático hecho: "Cuando digo que algo cambió ese día, pienso que fue el final de una especie de certeza ingenua que tenía sobre el futuro, una seguridad injustificada sobre cómo iba a ser mi vida". "Desde que fui liberado empecé a vivir de una manera muy distinta. Me sentía como aquellos que se sobreponen a una enfermedad terminal o se salvan en un accidente".

El segundo hecho que le cambió la vida sucedió a tan sólo unos pocos años: en 1995 fue electo presidente del club Boca Juniors y se mantuvo en el puesto hasta 2007, año en que ganó la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Durante aquellos años remodeló la Bombonera, creó un Fondo de Inversión y administró el club con una visión empresaria y comercial novedosa para el mundo futbolístico local de entonces. Bajo su gestión, Boca Juniors ganó 17 títulos, entre ellos, dos copas Intercontinentales.

"Boca hizo algo mucho más importante que darme triunfos, me educó para la vida con enseñanzas que aún hoy guían todos mis actos". "Si avanzamos decididos hacia lo que queremos, la realidad responde, se modifica, se orienta, lo que parecía un caos se ordena, la desazón se transforma en entusiasmo y, al final, una sucesión de pequeños logros nos lleva al éxito. Boca me enseñó que nada es imposible".

El club xeneize le dio el empujon que necesitaba para meterse en el universo del poder político. Su acercamiento a la gestión publica comenzó en 2001, cuando Mauricio Macri, junto a un grupo de ciudadanos, decidieron crear la Fundación Creer y Crecer, con la misión de trabajar en el desarrollo, diseño y ejecución de políticas públicas en la Ciudad de Buenos Aires y en la República Argentina.

Esta “usina de ideas” fue el germen de lo que en 2003 se conoció como Compromiso para el Cambio, su primer partido político y con el que se presentó a elecciones como candidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires junto a Horacio Rodríguez Larreta como candidato a vice. Comenzó con el pie derecho: en primera vuelta obtuvo el 37,55% de los votos, mientras que la fórmula oficialista integrada por el entonces jefe de gobierno Aníbal Ibarra y Jorge Telerman obtuvo el 33,54 por ciento. En la segunda vuelta obtuvo el 46,52%, mientras que Ibarra cosechó el 53,48%, logrando así la reelección.

Dos años después, se presentó como candidato a diputado nacional en el distrito de la Ciudad de Buenos Aires, compitiendo contra Elisa Carrió y Rafael Bielsa. En esa elección Macri obtuvo el 33,9% de los votos.

En 2007 volvió a intentar con la Jefatura de Gobierno, pero ahora con el sello del PRO, abreviatura de Propuesta Republicana. Esta vez le fue mejor: la fórmula Macri - Gabriela Michetti superó el 45,6% de los votos, que sin embargo no lo salvó de la segunda vuelta, en la que triunfó con el 60,9% de los votos contra 39,04% del binomio kirchnerista encabezado por Daniel Filmus.

Medidas como la Policía Metropolitana, el Metrobus, la peatonalización del microcentro, las bicisendas, el reacomodo del tránsito y la reorganización de las gestiones burocráticas de la Ciudad fueron algunos de los puntos fuertes de su gestión, mientras que la subejecución del presupuesto de la educación, el mantenimiento de los hospitales públicos, las dificultades para sostener todas las promesas sobre el subte y la urbanización de las villas de emergencia fueron los aspectos más criticados.



En sus años como jefe de Gobierno, Macri se fue desprendiendo de la imagen de empresario frío y calculador. Impulsado por ello, en 2011 todo indicaba que iba a competir por la Presidencia de la Nación, pero decidió ir con cautela y, tras no haber conseguido una estructura a nivel nacional que le garantizara mejores resultados, se presentó para la reelección en la Ciudad, con María Eugenia Vidal como compañera de fórmula. Obtuvo más del 47% de los votos, pero como es costumbre en la capital argentina, tampoco se salvó de la segunda vuelta, donde cosechó el 64,3% de los votos frente al 35,75% de Daniel Filmus.



En estos últimos cuatro años alternó su gestión con el tejido de alianzas y acumulación de capital político. Fue más cauto en cuanto a decisiones y designaciones cargadas de polémicas, aunque no estuvo ausente de sucesos controvertidos como la represión en el Hospital Borda a cargo de la Policía Metropolitana en abril de 2013.



Una de sus primeras alianzas llegó en enero de 2015, cuando acordó con Lilita Carrió competir en un mismo frente en las PASO. Dos meses después, y no sin fuertes divisiones en el seno del partido centenario, se le encolumnó la Unión Cívica Radical, con Ernesto Sanz a la cabeza. Un punto de inflexión que le otorgó los apoyos necesarios para consolidar una propuesta a nivel nacional: “Cambiemos”.



El resultado del 25 de octubre pasado sorprendió a todos, incluso a los mismos integrantes del frente: Vidal, mujer del riñón del PRO, ganó en la provincia de Buenos Aires y Macri quedó a tan sólo dos puntos de diferencia del candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, lo que llevó a competir en el primer ballotage de la historia de las elecciones presidenciales en la República Argentina.



De aquí en más se abre un nuevo hito en la historia de este hombre que está marcando el cambio, nunca mejor utilizada la esa palabra, que la Argentina necesita para volverse a insertar dentro del contexto de las naciones más avanzadas del mundo.

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