Ernesto Sanz: “El candidato de 2019 es Macri o es Macri”

POLÍTICA 14/04/2018 Por
Lo que está en discusión hoy es si es una coalición de partidos y cuál es el rol de cada uno de ellos, y lo importante es que esté el radicalismo, más allá de mi persona
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Fue socio fundador de Cambiemos, pero decidió mirarla de afuera apenas llegaron al poder. Ernesto Sanz llevó el radicalismo a la sociedad con el PRO de Mauricio Macri y la Coalición Cívica de Elisa Carrió, pero dio un paso al costado y se retiró de la vida política, cuando era hombre puesto en el Gabinete nacional.

Hoy reparte su vida entre Buenos Aires, donde ejerce la abogacía junto a Ricardo Gil Lavedra y Jesús Rodríguez, y su Mendoza natal.

Defiende los lineamientos generales de la gestión de Mauricio Macri, hace algunos planteos en lo económico, pide más espacios en la toma de decisión para la UCR y cree que el Presidente debe ir por un período más.

–Fue uno de los tres socios fundadores de Cambiemos, uno es presidente, la otra tiene alto protagonismo y usted está fuera de escena

–Lo que está en discusión hoy es si es una coalición de partidos y cuál es el rol de cada uno de ellos, y lo importante es que esté el radicalismo, más allá de mi persona. Yo me retiré por una decisión de vida y eso no debería tener incidencia en la coalición. El desafío para Cambiemos es ser una coalición, por eso es una novedad que el radicalismo esté planteando una serie de cuestiones de gobierno, como hizo estos días. Porque lo que hay en el fondo es el debate no resuelto respecto a si Cambiemos es una coalición de gobierno, una coalición parlamentaria o una simple herramienta electoral. Y es sano que se dé el debate.

–Y en esa discusión, ¿cuál cree que es el estado actual y cuál el ideal?

–Hoy Cambiemos es una fenomenal coalición electoral, ya lo demostró en 2015 y 2017, lo que no tiene definido es si es una coalición de gobierno. Si es una coalición de gobierno, debería tener un esquema de decisiones distinto al actual. Por ejemplo, si querés aumentar tarifas, tenés que dar un debate sobre el impacto en la gente, más allá de lo que piense el ministro (Juan José) Aranguren. Por ahora no lo es, pero tal vez está en vías de serlo.

–¿Cuál es la evaluación de la marcha concreta del Gobierno?

–En el trazo grueso, este es el rumbo hacia donde debe ir la Argentina. Tenemos algunas diferencias, como por ejemplo el tema de las economías regionales. El tipo de cambio nunca debería estar retrasado, porque ya fracasamos con un tipo de cambio retrasado con Martínez de Hoz, Cavallo y los Kirchner. En el tema infraestructura, hay que discutir el asunto federal. Estamos de acuerdo con la herramienta de la participación pública privada (PPP) en la obra pública, pero hay que discutir cómo. Todo esto se pudo haber debatido antes, pero en los dos primeros años hubo que hacerse cargo de una emergencia fenomenal.

–Uno de los planteos que se hicieron desde el radicalismo y la Coalición Cívica es la manera en que se sale del esquema de subsidios en los servicios públicos, con altas subas de tarifas.

–Tenemos trabajos serios respecto de la gradualidad de los aumentos. No es sólo una cuestión técnica. Hay una cuestión política y hasta ideológica. El Gobierno no puede regalar un tema como este porque cuando llegan las primeras facturas, logra abroquelar al peronismo que está dividido, a los jueces cerrados detrás de los amparos, al Congreso plantado con ese tema. Podremos desde el radicalismo no tener las herramientas sofisticadas de evaluación de la opinión pública, pero tenemos olfato, tenemos territorio, estructura, que nos permite observar estas cuestiones con cierta inteligencia.

–A propósito de los jueces, hay un fuerte debate respecto a las injerencias que tendría el Ejecutivo sobre la Justicia, incluso hasta en Cambiemos se levantan voces en ese sentido.

–No hay ninguna injerencia. Es un Gobierno que quiere reformar y transformar la Justicia en beneficio de la propia Justicia y de la gente. Lo que pasa es que se tocan privilegios y cuestiones corporativas, además de la lupa de la sociedad que está puesta sobre el Poder Judicial.

–¿Cómo lee la intervención judicial al Partido Justicialista?

–No tiene nada que ver con una decisión del Gobierno, es una cuestión de los peronistas que no saben a quién echarle la culpa de sus problemas.

–Hicieron ruido declaraciones suyas respecto a que así como están ni la UCR ni el PJ volverán a ser gobierno.

–Vengo sosteniendo que el sistema político tradicional del bipartidismo explotó en 2001. Desde 2001 se reconstruyó un sistema de partido que parecía encaminarse a una especie de partido único, tipo PRI de México, que en 2011 estuvo a punto de consolidarse con aquella elección del 54 por ciento de Cristina. Después, no se pudo reconstruir el bipartidismo clásico y no se va a poder reconstruir más, porque lo que se pueden construir ahora son coaliciones. Una es Cambiemos, y el radicalismo forma parte. La otra coalición no está.

–¿Cómo cree que Cambiemos debe decidir estrategia electoral y candidaturas para 2019?

–Lo más importante es volver a gobernar cuatro años para romper ese mito que impidió el desarrollo de la Argentina: que sólo el peronismo puede gobernar este país. Por eso, ocho años serían clave para que haya una Argentina con un nuevo modelo de desarrollo. Después hay que discutir adentro de Cambiemos si es más importante tener mayoría en el Congreso o presencia territorial de gobernadores.

–¿Cree que Cambiemos se alineará detrás de la candidatura de Macri en 2019?

–Si al Gobierno le va bien, hay reelección. No hay ninguna otra posibilidad que no sea Macri, salvo que al Gobierno no le vaya bien, cosa que descarto. En la hipótesis de que las cosas no vayan bien, no habrá un problema de candidato sino de permanencia en el poder. O sea, el candidato de 2019 es Macri o es Macri.

Fuente: La Voz del Interior

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