Arrancó en serio el 'Operativo Reelección' de Macri

POLÍTICA 07/04/2018 Por
El Gobierno ya dio comienzo a la campaña electoral para la reelección de Mauricio Macri en 2019. Y dos recientes informes analizan cuál es la estrategia de Cambiemos para el 'Operativo Reelección'.
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Un reciente informe del Centro de Estudios Nueva Mayoría, de Rosendo Fraga, asegura que la campaña electoral se lanzó formalmente a comienzos de marzo, con la decisión de la asamblea del PRO de lanzar la reelección de Mauricio Macri y con el primer timbreo al día siguiente. "Se trata de la campaña electoral más larga de la historia argentina", resalta. En tanto, el Estudio Broda analiza que el Gobierno lanzó el “Plan Reelección” y ya está en campaña electoral con el objetivo prioritario de lograr la reelección de Macri en 2019. En este contexto, se conformaría con una economía de resultados mediocres con tal de que ésta no le dañe el objetivo de la reelección presidencial.

Según Nueva Mayoría, la estrategia es “hay que pasar el otoño hasta el Mundial”, dominando la agenda política, y en agosto tras el mismo se lanza la campaña, a 8 meses de mayo (se definen las candidaturas y alianzas) y a 14 de la elección (octubre).

El informe destaca que no se ha avanzado en ninguna reforma en 2018 y se busca dominar la agenda con temas como el aborto. En este sentido, la gestión de gobierno se puso en segundo plano: en dos meses (febrero extraordinarias y marzo ordinarias) no se ha sancionado ninguna ley, y el tema de la despenalización del aborto recién se llevaría al recinto en junio.

Según Nueva Mayoría, Macri gira al “progresismo” (con temas como aborto, género, derechos humanos) pero no genera apoyos en ese sector (por ejemplo, se citan las consignas contra el Presidente el 8 de marzo en el Día de la mujer y el 24 de marzo en el 42 aniversario del último golpe militar) y genera tensión entre sus partidarios.

Con respecto al rol del Papa Francisco, al cumplirse el quinto aniversario de su elección, tanto María Eugenia Vidal como Gabriela Michetti, Esteban Bullrich, y otros referentes de Cambiemos firmaron un reconocimiento a su figura, junto a referentes de primera línea del Peronismo y el Kirchnerismo, pero sin Cristina Fernández. Esto fue "lo más concreto para cerrar la grieta en 5 años".

El Papa, al agradecer, pidió perdón por si había ofendido a alguien con sus gestos. Pero el gobierno no registró los gestos de acercamiento y decidió escalar el conflicto, al elegir el jefe de Gabinete Marcos Peña el tema de los sueldos de los obispos entre las 90 preguntas elegidas para responder públicamente de las 1.300 formuladas, destaca.

Con respecto al tema del aborto, el informe de Fraga resalta que mientras no haya consulta popular (los dos proyectos son de Cambiemos), no escalará el conflicto con la Iglesia.  El aborto pasó rápidamente de un tema para ocupar el espacio en la agenda de debate a ser una estrategia electoral para derrotar al Papa (referéndum). No sería aprobado en el Congreso.

En tanto, el peronismo avanza desordenadamente hacia la unidad, y que no lo logre es clave para el éxito electoral del oficialismo. Para el gobierno, la división del PJ y el rol de Cristina siguen siendo las claves políticas para ganar en 2019.

En tanto, se está armando una nueva CGT sin Hugo Moyano ni Luis Barrionuevo, que sería más favorable al gobierno, pero se han paralizado las acciones de los cinco jueces que iban contra el dirigente camionero. 

En tanto, desaca que la baja de pobreza, del desempleo y el crecimiento que se han conocido son del segundo semestre, cuando el gobierno ganó la elección legislativa.

Por otra parte, el informa destaca que la Justicia toma cierta distancia de la Casa Rosada porque ve un gobierno más complicado, pero la Corte evitará el conflicto por ahora. Se evidencia un Poder Judicial más activo y un gobierno que abre más flancos y toma cierta distancia (fallos sobre excarcelaciones, procesamiento de Chocobar, inconstitucionalidad del DNU migratorio, absolución de las funcionarias que dieron la segunda pensión a Cristina, etc.)

El gobierno responde con planes de reforma y acusando a jueces, pero no tiene mayoría parlamentaria para removerlos ni para nombrar nuevos. En lo que va del año no nombró ninguno, tampoco logró acuerdo para embajadores -los designó por decreto- y no mandó los pliegos para ascensos militares. Para Macri la prioridad es la designación de la nueva Procuradora y lo negocia directamente con Pichetto.

La Corte juega al equilibrio y el Gobierno por ahora evita chocar con Ricardo Lorenzetti, concluye.


Por su parte, un informe del Estudio Broda destaca, como mencionamos anteriormente, que el Gobierno lanzó el “Plan Reelección” y ya está en campaña electoral, conformándose con una economía de resultados mediocres con tal de que ésta no le dañe el objetivo de la reelección presidencial. Se apunta a una economía de resultados modestos con tal de evitar un cimbronazo macro o financiero significativo que le dificulte a Macri el camino hacia la reelección presidencial.

Así, el esquema macro original que generó dificultades (para bajar la inflación, atraso cambiario, estancamiento exportador, creciente déficit externo y un alto déficit fiscal que en 2017 resultó superior al récord que dejó CFK) se convirtió, dado el objetivo estratégico de lograr la reelección, en un plan económico de “control de daños”.

En efecto, destaca que como la coyuntura va presentando dificultades, el Gobierno va modificando su política económica en función de la urgencia que debe atender en cada momento. En otras palabras, la coyuntura “manda” y obliga al Gobierno a recalibrar su política económica.

En esta oportunidad, se tensó el mercado de cambios y se aceleró la tasa de inflación. En consecuencia, el BCRA empezó a vender activamente divisas en el mercado de cambios durante el mes de marzo. Como la tasa de interés quedó “vedada” como instrumento de política monetaria después del 28 de diciembre, el BCRA optó por recurrir a la venta de divisas para contener el avance del dólar y mantener por un tiempo el tipo de cambio en torno a $20 y pico, procurando evitar el traslado a precios de un dólar más alto, justamente cuando las presiones inflacionarias han venido en aumento.

Jugó a favor el buen nivel de actividad del cuarto trimestre de 2017 y del primer trimestre de 2018 que le quitó peso al objetivo de bajar la tasa de interés para apuntalar el nivel de actividad y el de amortiguar los efectos recesivos de la excesiva apreciación del peso. Y volvió a cobrar relevancia el objetivo desinflacionario, ya que la inflación mayorista trepó en febrero a 4.8%; mientras que la inflación minorista fue de 2.4%, ascendiendo en los últimos tres meses a 33.5% anualizada. A su vez, la inflación núcleo se aceleró en febrero a 2.1% (el mayor guarismo de los últimos doce meses), en un contexto en que se espera para marzo una inflación nivel general de 2% y para abril una de 2.5%, producto del impacto de la suba de los precios regulados del gas y el transporte.

De este modo, Estudio Broda destaca que el incipiente y nuevo esquema de administración del tipo de cambio con el fin de evitar apreciaciones excesivas del peso se convirtió, producto de la aceleración de la inflación, en un esquema de administración del tipo de cambio, con fuertes ventas de divisas del BCRA, para evitar que se siga depreciando el peso y le agregue presión adicional a la inflación.

El problema es que esta política económica tendiente a evitar ”sobresaltos”, termina siendo “oscilante” dependiendo de la urgencia del momento y, por lo tanto, no contribuye a reducir la incertidumbre, que subió desde el 28 de diciembre con el relajamiento de las metas inflacionarias, el desancle de las expectativas de inflación y las dudas sobre “quién manda” (¿Jefatura de Gabinete o el Banco Central?), agrega el informe.

En sus conclusiones, el informe destaca que no hay duda de que "en estos dos años de Cambiemos se ha avanzado en volver a ser país normal y en cambiar la imagen de la Argentina en el exterior, pero del entusiasmo del reformismo permanente, hemos pasado a un confuso recalibramiento permanente de la política económica".

El esquema macro actual tendiente a evitar sobresaltos ya con el foco puesto en 2019 termina, así, siendo “oscilante” en función de la dificultad coyuntural del momento y, por lo tanto, no ayuda a bajar la incertidumbre. ¿Cuál será el próximo giro de la política económica de control de daños? ¿Las dificultades de financiamiento en el mercado local? ¿O la pérdida de impulso de la actividad económica? El giro vendrá en función del nuevo desequilibrio coyuntural que sobrevenga.

Por ahora, la actividad y el empleo vienen bien y la inflación mal. Con el impacto negativo de la sequía de 1 punto del PBI que sería compensado en un 60/70% con la recuperación de Brasil, un mundo financiero más caro y menos favorable que obliga a recurrir al financiamiento local, un primer año de acción gubernamental en materia fiscal (se sobrecumpliría la meta de déficit primario de 3.2% del PBI) y con una política económica “oscilante“ -dentro de un estrategia gradual, riesgosa, que hace a la Argentina vulnerable-, se espera una desaceleración de la reactivación económica para el segundo trimestre, con un crecimiento proyectado para todo el año 2018 de 2.6% y una tasa de inflación del orden de 21%

Finalmente, el informe se pregunta si los resultados económicos pueden ser mejores, a lo que responde "Sí, pero también peores. Habrá que estar realmente atentos a la coyuntura pese a que el objetivo único y preeminente del Gobierno es la reelección presidencial de Mauricio Macri".

Urgente24

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