Por primera vez, Paula Chaves habló sobre la lucha de su madre contra el alcoholismo y la depresión

ESPECTÁCULO 05/04/2018 Por
En un íntima entrevista, la modelo recordó uno de los momentos más difíciles que le tocó atravesar
PaulaChaves

En una entrevista para Revista Gente, Paula Chaves rompió el silencio por primera vez y habló sobre la lucha de su madre, Alejandra Schultz, contra las adicciones y la depresión. La modelo contó que el duro momento coincidió con su segundo embarazo y aseguró que hoy en día su mamá ya está recuperada.

Paula reveló que la crisis de su mamá comenzó después de que se separara de su papá en el año 2000. “Sin profesión. Sin saber hacer nada. Y se deprimió. Comenzó a tener actitudes raras y debió recibir atenciones psiquiátricas. Mis hermanos, que todavía eran chicos, decidieron vivir con papá. Yo estaba embarazada de Oli y me molestaba mucho con ella”, relató la conductora.

Al poco tiempo, su madre buscó alivio en el alcohol. Después comenzó a tomar dosis dobles de antidepresivos, a mezclarlas con la bebida. Sin embargo, Paula recordó un momento en específico que le marcó su vida.

“Cuando entramos en su casa y la vimos, en un cuadro tremendo, con la frente lastimada, supimos que no había otra opción más que la internación. Mamá estaba en peligro. Yo misma, embarazada de Balta, la llevé a la comunidad terapéutica. Con todo el dolor que implicaba: estaba tratando de ayudar a mi vieja en el momento en que yo más la necesitaba. Me iba de ahí preguntándome: “¿Volverá a ser mi mamá de antes?”. Cuatro meses después nació Balta. Ella había comenzado la desintoxicación, que es algo muy difícil, y no pude ir a verla”, continuó Paula.

Luego, confesó: “Acompañar a un adicto no es fácil, porque nunca hay respuestas a tantas reacciones: nada es blanco o negro. La salvación está en la internación, aunque debamos obligarlos. A los afectos de quienes padecen una adicción les digo: busquen ayuda en los grupos de contención para familiares. Hay que sacarse la vergüenza y los prejuicios del “qué dirán”. Muchas veces, después de las charlas, me secaba la cara y me iba al canal. Déjense ayudar, porque eso ayuda. Es un camino desgastante, pero posible”.

Afortunadamente, Alejandra está mejor y con ganas de arrancar una vida nueva. “Después de un año y medio de tratamiento volvió a Lobos con mi tía Claudia, donde pasó algunos meses. Si hoy soy más feliz es porque la veo feliz. Recuperamos a la mamá que nos acompañaba de cerca, que estaba pendiente en la primera fila de los actos del colegio, la que nos enseñó a cocinar y a comer saludable. Mi vieja pelea fuerte, porque es una lucha diaria. Como buena budista, quiere ayudar a los demás. Hoy se mudó a Las Cañitas, y está empeñada en conseguir trabajo”, contó Paula.

Y finalmente, cerró: “Ya quisiera yo la garra de mi vieja. Hoy, a la distancia y siendo mamá, pude entenderla. La veo en casa, desviviéndose por mis hijos y le digo: “Vieja, ¿cómo pudiste volver a ser vos?”. Y me enorgullece mucho haber acompañado de cerca a esa mujer que alguna vez creyó que no tenía nada y hoy redescubre la vida con valentía”.

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