CONTRADICCIONES Y BANALIDADES PARA TODOS LOS GUSTOS

EDITORIAL 06/04/2018 Por
¿Estamos mal pero vamos bien? ¿Los medios de difusión masiva y las redes sociales nos mantienen bien informados o nos sumergen en el mar de la mentira, la confusión y la banalidad? El caso de Facebook muestra que se hace necesario un replanteo integral de todo lo que recibimos y el modo en que lo procesamos
ESTAMOS BIEN

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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Un fin de semana larguísimo, con récord de turistas y de gastos. “Qué raro!”, dice el conductor de un popular programa de radio: “estamos en crisis económica, a fin de mes, cuando todavía no se cobró el sueldo de abril. No tiene mucha lógica que digamos”. Después algunos referentes tratan de explicar el fenómeno.

El presidente reconoció un día que los jubilados iban a cobrar menos pero que su poder adquisitivo sería mayor. Hay matemáticas difíciles de entender, pero todo es posible con un poco de imaginación.

Roberto Navarro -que fue expulsado de C5N por ser demasiado opositor- se instaló con sus programas en Internet. En el último de ellos se mostró desalentado porque percibe que Macri no pierde intención de voto a pesar de que son escasos los pobres a los que les va bien, o que siquiera pueden llegar a fin de mes. Pero a la vez se enorgullece porque sus emisiones tienen más rating que las más exitosas del cable o del aire.

Una diputada de la coalición oficialista, no una del montón precisamente, recibe críticas del comandante de la empresa, porque se embolsa el monto de los pasajes que no utilizó. Ella responde con munición gruesísima alegando que su jefe no sabe nada del tema porque siempre viajó en avión privado o en helicóptero.

Otro diputado notorio de la entente gobernante repudia la política del ejecutivo. Pertenece al partido que llevó a su padre a la presidencia de la nación. El que dijo que el límite de lo aceptable era quien ahora es el primer mandatario. Pero declararse totalmente en contra de esa política -calificándola con palabras de otro extremo del arco ideológico- no basta para alejarse; dice que se mantiene allí por disciplina partidaria.

Leandro Alem, fundador de su partido dejó en el documento póstumo que escribió antes de suicidarse una frase que quedó para la historia: “Que se rompa pero que no se doble”. Aceptaba que pudiera darse la ruptura de su espacio antes que dejar de lado los principios.

Recordando las idas y vueltas de la filosofía política de esa agrupación, se puede llegar a la conclusión de que la línea es bastante flexible. Se rompió a veces pero el tronco que quedó se instaló cómodamente en lugares del espectro bastante alejados entre sí.

No es el único partido al que le ocurrió, claro. Su principal adversario también transitó por caminos sinuosos. Aunque muchos alegan que no existe el peronómetro, el general marcó bien claramente el camino a través del documento verbal que enuncia “Las veinte verdades peronistas”. Ellas definen bastante bien sus lineamientos, en particular aquella que señala Queremos una Argentina socialmente "Justa", económicamente "Libre" y políticamente "Soberana".

Ni esta verdad, ni las otras, impidieron que el partido llegara al gobierno y echara por la borda tales principios, sin renegar de la etiqueta partidaria.

En fin, no faltan hechos ni dichos contradictorios cuando se mira la televisión o se escucha la radio. ¿Está bueno eso, porque cada uno consigue los argumentos que necesita para discutirle a su vecino? ¿O perdemos porque nos sumerje en una confusión irresoluble?

Pero no todo es conflicto. Poco que debatir cuando nos explican las condiciones meteorológicas en la capital y en 500 ciudades y pueblos del interior. Y el pronóstico para los próximos diez días.

Ni hablar del fútbol. Antes uno estaba enterado de lo que sucedía en el campeonato principal de la AFA, el de la Primera B, y seguramente los de la ciudad propia. Hoy te cuentan todo acerca del fixture para los partidos de setenta o más naciones, con todas sus peripecias. Y por supuesto no puede faltar la información de la multitud de amistosos, copas internaciones como la Libertadores y tantos otras.

En resumen, el cúmulo de contradicciones y el mar de temas -entre intrascendentes y sobreabundantes- que nos inunda deja al ciudadano muy indefenso contra los designios que se le imponen. Una hoja en la tormenta. Un triunfo de aquellos a quienes no les interesa que cada uno vea la realidad.

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