Felices Pascuas pero la casa no está en orden, Jaime

OPINIÓN 01/04/2018 Por
En 1987, cuando en un Domingo de Ramos, Raúl Alfonsín dijo la frase mentirosa "la casa está en orden", había una situación con similitudes respecto de 2018: un Gobierno sin decisión política para ejecutar las reformas estructurales necesarias en la economia
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Los datos de la baja del desempleo de la semana pasada, la reducción de las tasas de Pobreza de Indigencia y el éxito inmenso que tiene el actual fin de semana XXXL, sumados informes acercados por Jaime Durán Barba a la Casa Rosada asegurando que Mauricio Macri volvió a mostrar 50% de imagen positiva; generaron una ola de euforia notable en el entorno del Presidente de la Nación; que, tal como bien sostuvo Marcelo Bonelli en su columna semanal en “Clarín”, hizo que se volviera a escuchar la frase “rockstar de la política mundial” para calificar al líder del PRO.



Ignorando que


> la reducción de desempleo se basa en creación de puestos de trabajo baja calidad, lo que implica salarios magros; 
> que la mejora de las Tasas de Pobreza e Indigencia son a los efectos estadísticos, pero que pueden volver a crecer en Septiembre; 
> el fin de semana XXXL es básicamente “gasolero”, y 
> los números de Jaime Durán Barban no los confirma ninguna otra consultora seria;


el tratar de pedirle al Gobierno que instrumente cambios en su política de gradualismo se torna imposible, dado que un “rockstar de la política mundial” carece de la capacidad de autocrítica, ni su entorno le dice la verdad, sino que sólo endulza su ego.


La Casa Rosada sigue celebrando “brotes verdes” magros y de escaso impacto en la economía real y creen que el camino para el 2019 se facilita, sin tener en cuenta que el Gobierno de Mauricio Macri no es autosustentable, que requiere de alianzas sociales complejas para sostenerse en el poder y que sus flancos más débiles son

> una economía que arranca al paso de una tortuga, 
> los usos y costumbres propias del grupos social de origen de sus funcionarios; y 
> la dependencia de una estrategia de marketing político que obliga a“comprar” un “relato” irreal y demanda enorme Gasto Público para mostrar, de alguna forma, que “cambiamos”.

Mientras Jaime Durán Barba canta loas al gradualismo en sus enjundiosas columnas en el bisemanario “Perfil”, el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, dice que mantiene sus ahorros en el exterior porquetodavía no confía en la Argentina. Es decir, él no tiene confianza en el país donde él es funcionario público, ni en el Gobierno al que él pertenece, ni a la política económica que él mismo construye (o destruye) desde su sillón.


“Cambiemos” está siendo víctima de la altitud de la vara que pusieron para compararse con los demás. En los estudios previos a las elecciones de 2015, todas las encuestas demostraban que 70% del electorado quería un “cambio”, pero que no sabían que “cambio” querían, aunque sí tenían muy en claro el “cambio” que NO querían. Suena complejo, era complejo y sigue siendo complejo; dado que hay una enorme masa del electorado que no quería ni quiere al kirchnerismo, tampoco quiere que vuelva el peronismo pero no le gusta lo que está haciendo hoy el macrismo.

Jaime Durán Barba cree que el “gradualismo” es hijo de una sociedad del Siglo XXI más horizontal y democrática, pero lo cierto es que en la Argentina

> el poder está desconcentrado, 
> el sistema político desarticulado, 
> tiene dos “Grandes Electores”, que son Francisco y la Justicia Federal, que tratan de dibujar el escenario político desde Roma o desde Comodoro Py; 
> carece de liderazgos fuerte, 
> tiene una ex Presidente de la Nación que juega con volver al poder, con un peronismo que no puede vivir en el llano, con un kirchnerismo que está desesperado por la falta de “caja”; y 
> corporaciones y colectivos sociales que dialogan con los políticos en código de negocios, no en código de “modelo de país”.

Es legal que Juan José Aranguren tenga sus ahorros en el exterior. Tampoco es inmoral. Lo que no tiene lógica es que considere que el país que él ayuda a construir y a conducir no es confiable. Y, lo más insólito, es que el Presidente de la Nación lo apoye, en vez de pedirle su renuncia; al tiempo que fustiga una muestra de indecencia, pero también legal, tal como es el canje de pasajes por parte de Legisladores Nacionales que no los usaron.

Pero Mauricio Macri y Juan José Aranguren no hacen más que responder al colectivo social del cuál salieron. La llamada “Burguesía Nacional” - usemos el término como categoría de análisis, no como una visión clasista de la Argentina-, no confía en el país (y con razón), ven con naturalidad tener sus ahorros en el exterior, depositarlo en “paraísos fiscales” y usar bancos o instrumentos off shore. Pero cuando se trata de contraponerse a un grupo “corrupto”, las aguas se tornan turbias.

El antikirchnerismo se formó sobre la base de decenas de casos, denuncias y notas periodística denunciando hechos de corrupción escandalosos. Pero, por culpa del Código Procesal que hace casi imposible penar la corrupción y una “Aristocracia Judicial” que no quiere acelerar las causas dado que las usan como herramientas de negociación y poder político, casi no hay detenidos en las casi 1.000 causas de corrupción que acumuló el kirchnerismo a lo largo de 12 años en el poder, salvo los casos de Lázaro Báez y José Francisco López.


Así, gracias al Poder Judicial, los casos de corrupción son sólo denuncia aún no demostradas, no hay juicios cerrados, ni fallos en firme. Eso convierte todo en “cuestión de discusión”, mientras que las cuentas offshore, los “Panama Papers” y los dineros depositados en el exterior son “tangibles”. Hay que recordar que el grueso de los ciudadanos no conoce los vericuetos de la ley y, menos, de las normas fiscales.

¿Suena exagerado? Gracias a este mecanismo perverso de manipulación de la realidad, cientos de militares están presos, han sido condenados o están en juicio, mientras que muchos de los terroristas que enfrentaron cobraron 2 indemnizaciones y algunas pensiones; y gracias a “La Banelco”se legitimó el golpe institucional contra Fernando de la Rúa.

En paralelo, desde fines de la década del '90, el peronismo, los radicales y grupos de izquierda han construido como un acto antipatriótico, denigratorio y resultado de corrupción, el giro de fondos al exterior y usar instrumentos offshore, declarados o no, no porque hayan violado la ley o sean resultado de la corrupción, sino porque fueron “vendidos” como los causantes de la existencia de millones de pobres en la Argentina.

Para “licuar” la catarata de hechos de corrupción que infectaron al kirchnerismo, desde esas filas se trata de crear un enemigo merecedor del máximo castigo, sin derecho a defensa y donde la aplicación de la venganza sea legitimada. Así, algunos analistas kirchneristas dicen que el discurso de “Cambiemos” respalda el “gatillo fácil”, la vigilancia y persecución de dirigentes políticos y sociales de esa misma oposición y la represión de la protesta social, al tiempo que se endeuda la Argentina, se crean pobres y se destruye la industria nacional.

Circula por las redes sociales una infografía en la que aparecen fotos de funcionarios del Gobierno de Mauricio Macri con la siguiente inscripción: “Los hijos de la Dictadura, los nietos del bombardeo de Plaza de Mayo, los bisnietos de la Década Infame, los tataranietos de la Patagonia Trágica y los choznos de la Campaña del Desierto”. Una cadena de falsedades que tiene como resultado convertir al Gobierno de “Cambiemos” en ilegítimo y se torne “aceptable” un golpe de Estado o un golpe institucional.

Así, se crea el “caldo de cultivo” necesario para convertir a los acusados por corrupción en “presos políticos” y a los funcionarios que tienen su dinero declarado y pagando impuestos en el exterior o usa una offshorecomo un delincuente que no tiene perdón, que merece el mayor de los castigos y que ese castigo puede ser superior a lo que fija la ley. Es la legitimación de la “venganza” como eje del discurso político para llamar a votar en contra del macrismo en 18 meses.

Pero, mientras esto ocurre, el peronismo más tradicional, que hoy se disfraza de “dialoguista”, negocia. Para darle el dinero que se le debía a María Eugenia Vidal cobraron casi $90.000 millones en bonos, para aprobar la Reforma Jubilatoria, otros $70.000 millones; el Mega DNU fue desguazado en la Cámara de Diputados y, ahora, para aprobar a Inés Weinberg de Roca, Miguel Ángel Pichetto pide para “su” peronismo el Defensor del Pueblo, dos Directores del Banco Central y/o dos miembros de la Suprema Corte de Justicia, entre otros “temitas”.


El peronismo “dialoguista” le facilita la gestión a Mauricio Macri, pero le cobra su precio en oro por cada concesión. Así, el senador nacional Miguel Ángel Pichetto y los Gobernadores peronistas usan al kirchnerismo. Juegan al “Policía Bueno – Policía Malo”, pero nunca hay que olvidar que son peronistas, eso implica que los divididos hoy, pueden estar juntos mañana.

Jaime Durán Barba siempre ha menospreciado al peronismo. Mauricio Macri hubiese adorado ser bien recibido por el peronismo, tal como fue el caso de Francisco de Narváez, pero en eso, ambos fracasaron.

El kirchnerismo está cada vez más “rabioso” y la calle, no ayuda y, para ellos, es “negocio” crispar la sociedad. En ese marco, en el Congreso comenzará el show alrededor de la despenalización del aborto que promete ser una batalla ideológica notable dado que está previsto que cerca de 700 especialistas pasen por Cámara de Diputados. Quizás, los medios claven las cámaras y veamos decenas de horas de especialista discutiendo conceptos filosóficos, religiosos, económicos, feministas, éticos y de todo tipo. Quizás todo el tema pase inadvertido. Pero lo cierto es que permite “ganar tiempo” hasta que llegue el Mundial. Sin embargo,luego de la derrota ante España por 6 a 1, con un gol anulado para los españoles, el Plan “Llegar hasta el Mundial” debe ser revisado.

De esta forma, tenemos un Gobierno que celebra correcciones estadísticas y encuestas dudosas, una oposición kirchnerista que “disculpa” los hechos de corrupción para no reconocer su pasado de robo y convertirse en los protagonistas de un intento de volver al poder usando, de nuevo, al peronismo más tradicional; y un peronismo negociador que cobra carísimos sus “favores” al macrismo. Celebrar datos estadísticos apenas buenos y encuestas dudosas confiando en un resultado deportivo azaroso y lejano no parece una forma serie del ejercicio del poder.

Uregente24

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