El gobierno y su máquina de reciclar inflación

OPINIÓN 30/03/2018 Por
De las metas incumplidas, el gobierno dio vuelta la página y pasó a un carrousel indexatorio que gira en torno de una inflación núcleo venida y quedada del 20%, que se nutre de los tarifazos
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La promesa del gobierno de Mauricio Macri de combatir la inflación para convertir a la Argentina en un país normal, como el cielo de la película escrita en 1978 por Warren Beatty y Buck Henry, puede esperar.

Por eso, estratégicamente, el instituto oficial de las estadísticas, que la mide, fue situado por la Casa Rosada en el vórtice, de modo de poder ser monitoreado desde el comando económico que pivotea en la Jefatura de Gabinete de Ministros.


Como la propia cartera de Hacienda cuando estaba al frente Alfonso Prat-Gay se encargó de aclarar ante la Justicia, al final había sido, según la marcha atrás oficial, que la administración kirchnerista no intervino el INdEC ni alteró los índices de precios, lo cual liberó, de rebote, a Guillermo Moreno de las responsabilidades que le habían achacado.


El modelo de gestión gradualista implicó dejar de lado las metas inflacionarias y, en todo caso, que sean las variables de la economía que giren alrededor del Índice de Precios al Consumidor (IPC), hoy bajo la órbita del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo y si prospera la reforma legal en marcha, de una instancia política superior.


Finalizado marzo, los puntos de inflación de cada mes equivalen automáticamente a otro tanto del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), el cual desde la debacle de 2002 funciona como la traslación de los precios a la órbita de las finanzas; de ahí a la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) con que se ajustan los créditos hipotecarios, prendarios y también personales; de ahí, según anunció el ministro de Energía, Juan José Aranguren, será tomado por una especie de índice para aplicar a las tarifas de los servicios públicos para reindexarlas (repite mayoristas semestrales y gas que pagan las distribuidoras a las productoras) y la incidencia de éstas vuelta al IPC.


Estos básicamente son las cláusulas gatillo de los ajustes de valores,. Son al mismo tiempo referencias directas para las negociaciones paritarias y para la política cambiaria del Banco Central, que por esa vía procurará que la paridad actual acompañe la marcha de la inflación para no volver a acumular más atraso, aunque al igual que las tarifas, la devaluación impacte en el índice general y, como el boomerang, regrese al dólar.

Y la tasa de interés oficia de cubierta de este mecanismo que se nutre, alimenta y retroalimenta la inflación.  

Semana Santa y después

El día después de las minivacaciones de Semana Santa + Malvinasamanece con una artillería de remarcaciones, empezando por la factura de gas, que subirá un 32% promedio, debido al último ajuste dispuesto por el gobierno sobre los ingresos de las distribuidoras y transportistas. Más un 12% en el boleto de colectivo, tren y muy posiblemente el subte; 13,4% los peajes de las autopistas porteñas, y una eventual corrección en los combustibles que seguirá al alza del 8% para el bioetanol con que se mezclan las naftas.

De esta forma, al previsible salto del 2% que se pronostica para el IPC, abril le sumaría otro tanto, un poco como consecuencia de las indexaciones de marzo y el grueso por efecto del tarifazo y la corrección cambiaria del mes, de modo que si el trimestre concluye con el 6,2%, el cuatrimestre no bajará del 8%.

Y así seguirá el carrousel en lo sucesivo, con lo que cualquier quiebre hacia abajo será suave y dependerá de los puntitos que se le puedan arañar a los sectores que, por una cuestión de oferta y demanda, aflojen un poco o que los cierres paritarios sigan cercanos al 15% a fin de promediar hacia abajo los valores regulados o semi (tarifas, combustibles, cambio), más próximos a una tasa anualizada del 20%.

En 2017, aún con la levantada final, el dólar quedó muy por debajo de las Lebacs (18,4 contra 28,6%) y a mitad de camino estuvo el IPC. La ventaja que le estuvo sacando mensualizada la letra del BCRA fue del 8,6%: el famoso trade carry, que hasta antes de la devaluación del 12 de diciembre anotaba una ganancia bruta de 16,7% en dólares.


En enero, la política financiera se puso patas para arriba. Empezó porbajar la tasa de interés, aunque en seguida se la dejaba como iba estando por el repunte de la inflación y subía el dólar más rápido que lo soportado por los operadores.

En este contexto volátil, invertir en Lebac rindió 2,44% en pesos durante el primer mes del año, el dólar subió 5,44% en el mismo período y la inflación el 1,8%.

En febrero, la Lebac rindió 2,08% en pesos, el dólar 2,41% y el IPC 2,4%.

En marzo hubo un quiebre a partir del 5, cuando el BCRA empezó a intervenir en la plaza cambiaria y la Lebac recuperó 2,4% en dólares: la corta dio 2,01% frente a una suba del dólar de 0,14% y la inflación difícilmente sea menor a 2%. El enfriamiento cambiario insumió US$2.000 millones de las reservas, pero el mercado descuenta que la sangría para la flotación sucia ya está aplacada.

El trimestre, en consecuencia, finalizaría con una recuperación cambiaria de menos de un punto, Lebac 6,7%, el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) 6,8% y más atrás el plazo fijo de pizarra, 5,5%.

El CER, hoy por hoy, es el seguro que tienen los inversores contra los aumentos de tarifas y del dólar que alimentan la inflación, y a la vez ésta a aquellos.

Urgente24

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