Nos quieren entretener

EDITORIAL 29/03/2018 Por
El debate sobre la despenalización del aborto va tomando cuerpo, trasladando en parte el foco de preocupación ciudadana que se manifiesta en conflictos laborales y pérdida de imagen presidencial.
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Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N
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El pan casero

Un episodio nimio tal vez, pero significativo y que escaló hasta obligar al intendente de la ciudad de Córdoba a salir a enfrentar la indignación que generó un video que lo registró y se hizo viral.

Es una muestra de corrupción en los estratos bajos de la sociedad, que por ampliamente conocido, ya está incorporado en el imaginario popular: funcionarios perenecientes a escalas inferiores que “arreglan” con los infractores. Coimeros, por usar el término que mejor los identifica.

Nos estamos refiriendo al secuestro de la mercadería de un vendedor de panes caseros, en una plaza del barrio Alberdi. Los “agentes de la ley” luego del despojo se introdujeron en el vehículo oficial, y fueron filmados comiéndose los panes.

Las reglamentaciones municipales, con un criterio que puede considerarse razonable, prohiben la venta de alimentos que no tengan las aprobaciones correspondientes, y sean comercializado por fuera de las condiciones de salubridad que exige el cuidado de la salud pública. Pero no se puede negar que la ciudadanía tiene aprecio por algunos de esos productos, en particular el pan, y lo adquieren sin preocuparse demasiado por la higiene. Al margen, es notorio que los vendedores han mejorado la forma de presentación y preservación de esos comestibles.

Cabe entonces imaginar que el inspector y los policías intervinientes cedieron a la tentación de saborear las hogazas, no que estuvieran motivados por el hambre. Pero el incidente conlleva también un innegable símbolo: alguien saca el pan de la mesa del pobre y se lo come.

Pobres contra pobres

Se comenta en los ambientes de análisis políticos que el gobierno, complicado con una pérdida de imagen en varios de los aspectos de la vida cotidiana -economía, inseguridad y justicia, entre otros- busca cambiar el eje de las contradicciones sociales para que las críticas a su gestión queden en segundo plano.

Es cuestión de opiniones que sea así o no, pero no hay duda de que el oficialismo se beneficia si el conflicto pasa por otro lado. Y si hay algo en lo que puede -arbitrariarmente o no, por sí mismo o a través del periodismo que lo alienta- involucrar a personas cuyo desprestigio lo favorece, mejor.

No es casual que en los últimos tiempos hayan arreciado acusaciones tanto contra funcionarios del kirchnerismo como otras personas de exposición pública. En los medios se están reflotando viejas acusaciones y surgen otras sumamente sospechosas por su oportunidad, y que de alguna manera la opinión pública puede relacionar con opositores. Un escándalo sexual del que fueron víctimas jugadores de las divisiones inferiores del club Independiente, de Avellaneda, sirve para machacar constamente con el nombre de la institución, que trae a la memoria instantáneamente la figura de su presidente, hoy uno de los mayores enemigos del macrismo. ¿Casualidad? Tal vez, pero es sintomático que esto se lance apenas comenzaron a apagarse los ecos del procesamiento de Hugo Moyano, víctima de un carpetazo por presuntas maniobras con empresas de su propiedad que eran a la vez proveedoras de su club.

La multitudinaria marcha del 24 de marzo en conmemoración del golpe de estado del 76 fue también una oportunidad para que el multimedio monopólico acusara -en el título de portada de la versión en papel- al kirchnerismo de copar la manifestación.

En tanto, el periodista más allegado a Mauricio Macri sigue entregando, en cuotas, fragmentos de las conversaciones ilegalmente registradas y más ilegalmente deslizadas a ese agente gubernamental, entre la ex primera mandataria Cristina Fernández y quien fuera Secretario Legal y Técnico de la Presidencia y luego jefe de la Agencia Federal de Investigaciones Oscar Parrilli.

En fin, se nota preocupación en las esferas oficiales por la marcha de los acontecimientos, las roces en el interior de la coalicion gobernante y la repetición del hit musical del verano. En tanto, tambien para fruncir los ceños, el Banco Central está conteniendo la presión cambiaria a fuerza de quemar reservas. En la primera rueda de la semana se desprendió de 69 millones de dólares, sumando alrededor de 1.800 millones en el mes.

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