CALDO ESPESO EN VERANO

EDITORIAL 14/02/2018 Por
Un futuro inmediato cargado de fuertes titulares espera a los argentinos después del carnaval. “El año 2000 nos encontrará unidos o dominados” supo decir Perón. Modestamente, parafraseando al viejo líder, podemos afirmar que los próximos días nos encontrarán asombrados y, tal vez, asustados
peña sopa

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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Funcionarios y economistas afines al gobierno se muestran tranquilos cuando se les plantea la posibilidad de una corrida cambiaria. El Banco Central, dicen, dispone de 62 mil millones de dólares, una espalda suficientemente ancha como para intervenir en el mercado ofreciendo divisas en la cantidad necesaria para desinflar cualquier movimiento alcista.

No hay duda de que esa cantidad de dólares es un arma poderosa para calmar una demanda que se sale de cauce por una situación especial. Claro está que usarla tiene un costo. En primer lugar los billetes verdes no son propios sino prestados y por ellos hay que pagar un alto interés. Y si el BCRA tiene que venderlos, después deberá conseguirlos para devolver.

Dado que nuestra balanza comercial muestra un tremendo desequilibrio -muchas importaciones y pocas exportaciones- esa tarea no será fácil. Y menos todavía cuando se le agrega el saldo negativo del turismo, la apetencia de los argentinos por refugiarse en la moneda estadounidense, las remesas de utilidades de las compañías extranjeras a sus casas matrices y otros canales por los que se van las divisas al exterior.

A más de esto, hay que tener en cuenta que parte de esa cifra que se da como reservas no pertenece al Central sino que corresponde a depósitos que los particulares tienen en los bancos.

Esto no debe sonar a cepo ni corralito, porque se sabe que el dinero -sean pesos o dólares- no queda en el banco en el que lo depositamos sino que la entidad lo presta para poder pagarnos los intereses y obtener su ganancia.

Pero si simultáneamente todos vamos a retirar nuestra plata o bien los que tomaron prestado del banco no pagan, estamos en problemas.

Y al respecto ya se levantaron voces de alarma. El Central tomó mucho dinero por medio de las LEBAC, que ahora van siendo reemplazados por las LELIQ, ambas de plazos cortos o medios. Y quienes invirtieron en esos instrumentos son mayoritariamente los bancos.

¿Qué pasa si en un momento dado el BCRA no dispone del dinero necesario para rescatar los bonos? Pues no le devuelve la plata a los bancos, y éstos no le devuelven a sus ahorristas. Entonces sobrevienen las situaciones que llevan los nombres que quise omitir para no alarmar a los lectores. Por cierto ya lo hicieron respetables economistas que gozan de prestigio y credibilidad mucho mayor a las que puede acreditar este humilde escriba.

Pero hay un dato alentador para el “mejor equipo economico desde hace 50 años” y es que se acerca la época en que los exportadores de granos liquidan sus operaciones al exterior y entonces se supone entrará una apreciable monto de billetes verdes.

De todos modos el gobierno se encuentra en una encrucijada: en economía todas las variables están ligadas entre sí en mayor o menor medida. Y cuando los instrumentos disponibles para mantener esas variables en cauce están en manos de distintas personas surgen las desavenencias entre ellos porque cada uno cuida su quintita y siempre tiene la opción de echarle la culpa a otro por los problemas que aparezcan.

Sturzenegger -la autoridad monetaria- es el encargado de bajar la inflación. Su receta principal consiste en fijar tasas de interes altas, para que gente invierta en instrumentos financieros en vez de consumir.

Cuando aumenta mucho la demanda de un bien pueden ocurrir dos cosas: o los fabricantes se lanzan a producir más o se aumentan los precios. Lo primero requiere ampliar el equipamiento para hacerlo, y eso exige inversión. Pero si el industrial tiene la posibilidad de entrar en una bicicleta mucho más fácil, rápida y rentable que la que implica aumentar la capacidad productiva optará por seguir los consejos de su gerente finanzas antes que los del encargado de la producción.

Como es bien sabido, gran parte de las divisas que ingresaron al país lo hicieron para aprovechar las espectaculares tasas ofrecidas juntamente con la quietud de la cotización del dólar. Pero los acontecimientos que comenzaron a registrarse en las finanzas mundiales -revalorización del dólar con respecto a otras monedas, suba de las tasas de referencia y una gran sacudida bursátil en un camino ascendente que parecía no tener limite, reflota la vulnerabilidad de la economía argentina.

Los feriados de carnaval pusieron un paréntesis a la inquietud por estos temas. Por lo que se escucha y se ve, se registra una muy buena temporada turística; el boom de ventas de autos y el comienzo de la producción de un nuevo modelo de Fiat con mayor integración nacional que la del resto de la industria automotriz justifican al menos en parte el optimismo oficialista.

En los próximos días la ciudadanía tendrá muchos y buenos datos para evaluar la marcha del país en lo financiero, lo económico y lo social. Habrá bastante para comentar, sin duda. Esperemos.

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