DE GUATEMALA YA SE DUDA; DE GUATEPEOR SE PALPA EL FRUTO

EDITORIAL 09/02/2018 Por
El gobierno apura el ajuste, pero la sociedad acelera el desencanto. Y eso que el 2018 verdadero -el que no cuenta los meses de veraneo- todavía no comenzó
MONTAÑA RUSA MACRI

Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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Toda la sociedad argentina quiere funcionarios dedicados a cumplir lo mejor posible su servicio público, y los quiere alejados de toda corrupción. Igualmente extiende ese deseo a los dirigentes sindicales, que están en su lugar para defender los derechos de los trabajadores y no para enriquecerse a costa de ellos o de cualquier otro.

Por eso, una campaña moralizadora es bienvenida. Y debe serlo siempre y cuando no sea generada por falsas denuncias ni puesta en escena justo en el momento en que conviene a los actores -fundamentalmente el gobierno- mientras se dejan de lado irregularidades y personajes que trabajan en favor de ellos.

Y eso es precisamente lo que está ocurriendo en este momento. La manipulación de la opinión pública tiene sus límites, y las actuales autoridades, pese a la preocupación por la caída de su imagen, parecen no advertirlo.

Claro que se excusan en buena parte de las tropelías que cometen, pasándole la responsabilidad a otros, particularmente el poder judicial.

La imagen que se pretende dar es la de un gobierno de humanos, que pueden tener sus fallos y tropiezos, sí, pero que éstos son apenas desviaciones de un camino de rectitud que pretenden que aparece claro, marchando hacia un futuro sin tachas.

Pero el mecanismo de denunciar cualquier cosa, y luego condenar, o al menos establecer un statu quo durante años, cajoneando las causas, no puede engañar a todos durante todo el tiempo.

La Cámara Federal acaba de fallar el desprocesamiento en la causa contra el ex ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, por presuntos excesos en el pago de subsidios al gasoil en el transporte de colectivos.

El inefable y aparentemente omnipresente juez Bonadío procesó a De Vido recurriendo a chapuceros cálculos, y tan apresuradamente, que lo hizo cuando aún le restaba indagar a 251 personas, entre las que se destacaban por su importancia los testimonios de empresarios de líneas de colectivos de todo el país.

La liviandad de las denuncias y la participación reiterada en ellas de personajes que parecen dedicarse exclusivamente a esa tarea -Margarita Stolbizer y Graciela Ocaña, particularmente- así como el torrente imparable de acusaciones, termina por crear sospechas en el imaginario social.

El “se robaron todo” va perdiendo credibilidad, porque desde que se impuso ese slogan y otros similares comenzado la andanada, el ciudadano que lo creyó sale con las manos vacías,sin prueba alguna a pesar de que la afinidad ideológica de la mayoría de los jueces con el gobierno actual es evidente, y los operadores macristas en el Poder Judicial fueron denunciados hasta por la Diputada oficialista Elisa Carrió.

Por otro lado, el escándalo Triaca mostró que la equidad, una virtud que debiera estar al tope en un gobierno que pretende ser el paladín de una nueva era de moralidad, brilla por su ausencia.

Haber calificado a la actuación del ministro en el caso de Sandra Heredia como un error, y mantenerlo en el cargo, muestra a las claras que lo que se lamenta no es lo que hizo el funcionario sino más bien que haya sido descubierto. Algo parecido a cuando el Presidente Menem minimizó el vergonzoso episodio de Zulemita recibiendo las respuestas del examen que debía dar por medio de una radio en miniatura. “Quién no se copió alguna vez en un examen” dijo el riojano hoy condenado por contrabando de armas.

La sociedad está percibiendo que el panorama que pretenden venderle está lejos de ser la realidad. Que el gobierno alberga en su seno bolsones de corrupción -no aislados sino más bien generalizados- que cuando salen a la luz se disimulan con nuevas denuncias inconsistentes contra funcionarios kirchneristas.

Y la idea de que compró falsas promesas se refuerza diariamente cuando ve que -tarifazos, despidos y recorte de derechos mediante- sus bolsillos adelgazan y la luz al final del túnel se retrasa hacia ya indefinidos semestres.

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