Jaroslavsky, un político que ya no se consigue

PERSONAJES 24 08/02/2018 Por
Entrerriano, empedernido fumador y malhablado (aunque como él mismo decía: “No soy malhablado, pero si tengo que decir mierda, digo mierda”), César Jaroslavsky fue un gran negociador, y uno de los principales dirigentes de la UCR en la democracia recuperada.
cesar

César Jaroslavsky murió a las 17:00 del 07/02/2002, a los 73 años, por un paro cardiorrespiratorio producido por una enfermedad que arrastraba desde hace 10 años.

Hijo de un comerciante cerealero fundido, que después trabajó en un cine, Jaroslavsky lo ayudaba cortando entradas en Victoria, a orillas del río Paraná en su capítulo entrerriano. Nadaba bien y llegó a campeón provincial. Pero su padre murió y Jaroslavsky, con 13 años, llegó a Ciudad de Buenos Aires con su madre y sus 3 hermanas a Buenos Aires.


Trabajaba como cadete en una fábrica de ladrillos, estudiaba en el industrial de Caballito y militaba en un comité radical. Le gustaba leer los discursos de Hipólito Yrigoyen pero entonces ocurrió el 17/10/1945, el arribo de Juan Perón y el crecimiento de una de las períodicas grietas que atraviesa la historia argentina.


Su 1er. matrimonio duró 1 año, y se fue con María Carlota Carballo, hija de un médico peronista, mientras mantenía su pertenencia a la UCR: presidente de la Junta Provincial, delegado al Comité Provincia, delegado al Comité Nacional, secretario del Banco Central, y diputado provincial.


En 1952 se incorporó al periodismo político como secretario de Redacción de 'La Mañana', un periódico de Victoria, localidad donde también fue empleado bancario.

En 1972, Jaroslavsky se unió a Raúl Alfonsín en el nacimiento del Movimiento de Renovación y Cambio.

"Le voy a romper la jeta de un puñete"

En 1983, Alfonsín volvió a convocarlo para la competencia doméstica contra el balbinismo, y luego contra el 'pacto sindical-militar'. Tras el triunfo posterior sobre el peronismo (Ítalo Luder), lo premió con la jefatura del bloque de diputados nacionales de la UCR. Un cargo que lo empujó a fumar cada vez más cigarrillos.

Ocurría lo mismo con quien era su respaldo, el secretario del bloque, Marcelo Bassani.

'El Chacho' fue el defensor 'todoterreno' de la UCR gobernante, el hombre de choque (oral) de Alfonsín, el que justificaba las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. Después de la votación, un grupo de Madres de Plaza de Mayo le gritó “hijo de puta”, y él se largó a llorar: “Ustedes no entienden”.

Ahí no terminó su Odisea. Recién comenzaba.

El acuerdo Alfonsín/Menem de 1989, por el que el riojano asumió el poder en forma anticipada, antes que su bloque legislativo, estipulaba que el bloque de la UCR debía prestar su apoyo a los proyectos de ley que se presentaran.

No fueron leyes menores porque estaban desde la Ley de Emergencia Económico y Social a la Ley de Reforma del Estado, que disparó las privatizaciones y concesiones.

Jaroslavsky fue más leal a la palabra empeñada que el propio Alfonsín, quien llegó a reprocharle que cumpliera la palabra empeñada. Jaroslavsky se encargó -superando muchísimas críticas y dificultades- que el bloque UCR no frenara a Menem, aún cuando muchas de las iniciativas estuvieran en las antípodas de su ideario político.

Cesar Jaroslavsky con Nelson Castro (1995)

Según él, y pese a su 'mecha corta' que lo hacía irascible, creía que la política argentina debía basarse en el equilibrio y la negociación permanente entre radicales y peronistas.

Lo mismo creía/cree Nosiglia, quien en aquellos años era amigo de José Luis Manzano, jefe del bloque del PJ; y mucho tuvo que ver con el desembarco de Luis Barrionuevo al menemismo.

La negociación política ha perdido espacio en la Argentina 2018, probablemente porque la clave consiste en que se cumpla lo que se prometió. Hay cierta subestimación de la nueva generación de dirigentes al valor de la palabra. Esto era inimaginable en Jaroslavsky.

Él se llevó algunas 'victorias', tales como la aprobación del Tratado de Beagle, la Ley de Divorcio, la Patria Potestad, la Ley de Defensa de la Democracia y las reformas a la Ley de Defensa y al Código Militar.

En 1991, una hernia de disco casi lo dejó postrado: voló a Cuba, donde lo operaron, conoció a Fidel Castro, y encontró un poco de calma.

Después de 1 año, volvió con bastón, mudó su domicilio a Ciudad de Buenos Aires y se asoció a Enrique Nosiglia: “Yo por Coti pongo las manos en el fuego”.

Cuando Alfonsín firmó el Pacto de Olivos con Carlos Menem, Jaroslavsky fue candidato a convencional constituyente y, aunque perdió con Carlos Álvarez (quien también pretendía apodarse 'Chacho' pero le quedaba grande), afirmó: “Al Pacto se lo van a tener que comer doblado”.

En medio de la campaña, explotó un polígono de tiro y murió su hijo Juan Pablo, de 32 años, quien frecuentaba el lugar.

Jaroslavsky fue 3 veces padre: Verónica, con su primera mujer, Ana María Longo; y a Juan Pablo y María García con María Carlota Carballo.

En 1995 aceptó coordinar la campaña de Horacio Massaccesi: otro favor a Alfonsín, quien necesitaba apuntalar la frágil candidatura del rionegrino.

Jaroslavsky fue honesto: “Y, la verdad es que va a ganar Menem”.

Y pese a Clarín, que apostó todo por José Bordón/Carlos Álvarez, Menem ganó en 1ra. vuelta.

Jaroslavsky entrevistado por Julio Bárbaro

En 1997, su salud ya estaba muy deteriorada. Jaroslavsky fue el abogado público de Yabrán frente a los ataques del soberbio Domingo Cavallo, el amigo de Haroldo Grisanti, quien buscó el respaldo del otro 'Chacho' y de Elisa Carrió.

La Juventud Radical pidió la expulsión de Jaroslavsky del partido. 
Él les respondió a los 'imberbes' de la UCR: “Se pueden ir bien a la mierda”.

Los últimos años lo encontraron recluido en su departamento de Palermo, cerca del Zoo, cada vez más enfermo y alejado de la actividad política.

Sus restos fueron velados en el Congreso Nacional, y en la mañana del 08/02/2002, Raúl Alfonsín, pasó a despedirse de su amigo en privado.

César fue trasladado al cementerio Jardín de Paz para ser cremado, y sus cenizas fueron llevadas por sus familiares a Victoria.

URGENTE 24

Redacción

Daniel MAKENA. Jefe de Redacción

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