Merkel y Schulz pactan una Gran Coalición para gobernar Alemania

INTERNACIONALES 07/02/2018 Por
Las dos grandes formaciones se reparten las carteras mientras cierran los últimos flecos de una negociación cuatro meses de las elecciones
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Por fin fumata blanca. 136 días sin Gobierno y una noche en blanco después, los dos grandes bloques políticos de Alemania, el centro derecha de la canciller, Angela Merkel (CDU/CSU) y la socialdemocracia de Martin Schulz (SPD) han llegado a un acuerdo para poner en pie una nueva gran coalición que gobierne la primera economía europea y motor de una Unión Europea ávida de tracción. Merkel, la eterna canciller, cimentaría con este pacto su cuarto mandato, tras doce años en el poder.


Un mensaje de wasap de la dirección del SPD confimaba la noticia que había adelantado una hora antes Der Spiegel."Cansados pero contentos. El acuerdo finalmente está en pie", se leía en el mensaje, que advierte que ahora quedan todavía por limar algunos detalles del texto. "Un nuevo comienzo para Europa. Una nueva dinámica para Alemania. Una nueva solidaridad para nuestro país", se titula el último borrador del acuerdo, en el que el fortalecimiento de Europa figura como prioridad máxima.


Poco antes de las diez de la mañana trascendían en los medios alemanes los detalles del reparto de carteras. El partido socialdemócrata, que obtuvo un 20,5% de los votos en las elecciones de septiembre, se haría con las principales carteras en el nuevo Ejecutivo, según consta en al última página del borrador del acuerdo: el todopoderoso ministerio de Finanzas, el de Exteriores y el de Trabajo y Asuntos Sociales. A la CDU de Merkel le correspondería Defensa y Economía, mientras que su aliado bávaro, la conservadora CSU, obtendría la cartera de Interior. Este reparto implicaría concesiones descomunales por parte de Merkel, al frente del partido más votado en las elecciones del pasado septiembre.


Pero para que la gran coalición III se haga efectiva, el pacto deberá aún someterse en las próximas semanas a la votación de los 463.000 afiliados del partido socialdemócrata (SPD), buena parte de ellos contrarios a la alianza entre Schulz y Merkel. Ayer se conocieron las cifras de nuevos afiliados: 24.000 desde principios de año, respondiendo a la llamada de las juventudes del SPD, que pidieron a los socialdemócratas que rechazan la gran coalición que se afilien para derribarla en la consulta vinculante.

Ha sido un proceso “doloroso”, reconocía el martes Merkel, en el que los partidos llamados a entenderse son conscientes de que las concesiones en la mesa negociadora pueden pasarles factura política ante un electorado que también en Alemania busca definición ideológica. El resultado de doce días de negociación y parte de sus noches es, un documento de 167 páginas y 14 capítulos, que desgrana el programa de Gobierno para los próximos cuatro años. En ese contrato de Gobierno, fortalecer la Unión Europea figura como la gran prioridad, tal como exigía el líder del Spd y ex presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, según las mismas fuentes. De obtener el SPD finalmente la cartera de Finanzas, supondría "el fin del dicatado de la austeridad", como aseguró el propio Schulz esta semana tras pactar el capítulo europeo.

Europa espera impaciente que haya un Ejecutivo en Alemania para poner en marcha la batería de reformas con la que París y Berlín aspiran a refundar la UE. Merkel asegura estar convencida de que el momento es ahora, con un inquilino del Elíseo que destaca por su brío proeuropeísta y antes de que las primeras elecciones europeas, que se celebran tras el Brexit el año próximo.

El pacto de Gobierno contempla, según lel último borrador además una inversión multimillonaria en políticas sociales y educativas y pone especial énfasis en la ayuda a las familias. Es decir, se comprometen a gastar buena parte del abultadísimo superávit alemán, aunque también prometen mantener las cuentas equilibradas y no endeudarse. Los partidos han pactado también un tope de entrada de refugiados y de sus familiares, después de que un millón y medio de demandantes de asilo recalara en Alemania en los últimos dos años. Las diferencias entre los partidos, sobre todo en materia laboral y del sistema público de salud, dos exigencias socialdemócratas fueron las más difíciles de limar y en la recta final de las negociaciones hicieron peligrar el acuerdo.

Fuente: El País

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