¿Por qué algunos peregrinos sufren trastornos mentales cuando visitan Israel?

INTERNACIONALES 04/02/2018 Por
Cada año alrededor de 100 turistas presentan desordenes asociados al 'Síndrome de Jerusalén', una enfermedad que provoca alucinaciones y trastornos de la personalidad
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La desaparición de un turista británico hace dos meses en el Desierto del Negev, en Israel, ha disparado las alarmas sobre si podría tratarse de un caso del llamado Síndrome de Jerusalén. “Son muy raros los casos en los que una persona mentalmente sana sufre un episodio de este tipo. Según los datos que manejamos, el 82% de los afectados por él habían protagonizado con anterioridad otro tipo de patología psiquiátrica o alguna depresión”, explica el Profesor Eliezer Witztum, uno de los mayores expertos en la materia en Israel que lleva décadas estudiando el fenómeno. “Todo hace pensar que el turista podría haberse adentrado en el desierto bajo sus efectos”, dice Witztum

El Síndrome de Jerusalén es una enfermedad mental que, según este reconocido psiquiatra, sobre todo se da en peregrinos que visitan por primera vez la Ciudad Santa o los lugares mencionados en la Biblia. Afecta principalmente a cristianos, pero también se han dado casos en judíos. “Quienes lo padecen sufren alucinaciones y trastornos de personalidad que les hacen incluso creer que son personajes bíblicos. A veces la policía tiene que actuar porque alteran el orden público”, explica Witztum.
Turistas que improvisan túnicas de la época de Jesucristo con las sábanas del hotel y deambulan absortos por la ciudad vieja, hombres convencidos de que son el Mesías o mujeres que se creen la virgen María son la forma más común en la que se presenta. Hay documentos de la Edad Media en los que ya se describen comportamientos similares pero hasta el año 2.000 los especialistas no lo tipificaron como enfermedad mental asociada a la exaltación que provoca visitar los santos lugares, o sitios con tanta carga emocional que desatan literalmente la locura.

En términos psiquiátricos, existen otros síndromes similares como el de la Casa Blanca, en Washington; el de Stendhal, en Florencia o el conocido como síndrome de la muerte, en Venecia, que empuja a quienes lo padecen a quitarse la vida en la ciudad italiana. En el caso del de Jerusalén, ansiedad, agitación y nerviosismo preceden a la necesidad de gritar, recitar salmos o predicar.

Algunos de los casos más mediáticos, de la última década, los protagonizaron una irlandesa que acudió al hospital asegurando que se había puesto de parto y que iba a dar a luz al Mesías —aunque ni siquiera estaba embarazada— y un americano que al llegar al Muro de las Lamentaciones creyó ser Sansón y trató de mover los grandes bloques de piedra del lugar sagrado para los judíos.
Y ese podría ser el caso del desaparecido, Oliver McAfee, un jardinero de 29 años de la localidad norirlandesa de Dromore al que equipos de especialistas y voluntarios buscan en los alrededores del cráter de Mizpe Ramon. “Sabemos que estuvo en Jerusalén. Viajaba de norte a sur. Su pista se pierde en el Desierto del Negev donde encontramos algunas de sus pertenencias, pero no su pasaporte, ni su mochila”, dice Micky Rosenfeld, portavoz de la policía.

Curiosamente, según los datos que maneja Witztum, los anglosajones suelen ser más proclives a padecer el Síndrome de Jerusalén. “No sabemos por qué pero es un hecho constatado. Igual que generalmente afecta a personas muy religiosas o que, sin serlo, en algún momento de su vida descubren el fervor religioso y al pisar Tierra Santa se desencadena la patología”, explica el experto.

Witztum cree que McAfee pudo seguir el impulso de emular a Jesús cuando se retiró durante 40 días en el desierto. Una posibilidad que también baraja el Equipo de Búsqueda y Rescate Har Hanegev. Hace tres semanas encontraran notas manuscritas, probablemente por el desparecido, sobre ese pasaje bíblico “También había páginas arrancadas de una Biblia. Fragmentos del Nuevo Testamento y del Éxodo con una piedra encima junto a unas rocas dispuestas en lo que parece algún tipo de altar para realizar rituales”, confirma por teléfono Nimrod Ben Aharon, jefe del equipo de rescate.

La mayoría de estos enfermos acaban en el Hospital Psiquiátrico de Kfar Shaul, en Jerusalén.”Cada año alrededor de 100 turistas presentan desordenes asociados a este mal. Se les suele ingresar unos días y una vez que se estabilizan son devueltos a su lugar de origen”, cuenta Witztum. El psiquiatra cuenta que para la mayoría de los derivados al centro médico todo queda en una anécdota, de la que algunos ni se acuerdan. “Suele ser un shock temporal pero aún así casi la mitad terminan ingresados. Tan sólo cuatro o cinco suelen presentar la variante más grave de la enfermedad que les deja secuelas de por vida”, explica.

En cuanto al turista británico, no hay novedad en su misteriosa desaparición y no se descarta ninguna hipótesis. “Ni siquiera sabemos si está vivo”, reconoce Rosenfeld.

Fuente: El País

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