LA "PULSEADA" QUE LOS MOYANOS LE PLANTEAN AL GOBIERNO

El "Clan de los camioneros" bucará el apoyo del mismísimo "Diablo" si esto les asegura un cierto grado de impunidad
arton95472

Hoy es el primer día del mes de febrero, y como todos los años en esta fecha, es también el comienzo de la actividad en todos los tribunales del país, luego del receso de la feria judicial de Enero.

De seguro, muchos esperan con verdadero entusiasmo la reapertura de los estrados judiciales, ya que la “feria” supone un paréntesis en lo que hace a la consecución de las causas ya iniciadas, como también la oportunidad de interponer nuevas acciones y dar continuidad a los procesos en curso.

Otros, sin embargo, ven en este reinicio la “espada de Damócles” que se cierne sobre sus cabezas, sabedores que, de un momento a otro, la justicia les pedirá explicaciones de sus actos y juzgará en consecuencia.

Así, la alegría de unos es también la preocupación y tristeza de otros. Claro está, que aquellos que experimentan un negativo estado de ánimo ante este acontecimiento son quienes no pensaron, ni tan siquiera la tuvieron como una opción, a la posibilidad de que en algún momento de sus vidas tendrían que justificar temas tales como sus fortunas, la discrecionalidad empleada en el manejo de los fondos públicos, los acuerdos secretos llevados a cabo de espaldas a quienes representaban, y todo ese cúmulo de acciones que se circunscribe dentro de los delitos de corrupción, mal ejercicio de la función pública, exacciones ilegales, y un largo etcétera que abarca casi todas las tipificaciones delictivas que contiene nuestro Código Penal vigente, un libro que creyeron decorativo de alguna biblioteca, como suplemento de algún mueble desvencijado o para cualquier otro uso, menos para el de encuadrar sus conductas contrarias a derecho.

La preocupación y tristeza de la que hablaba en el párrafo anterior, embarga a muchos tipos de delincuentes. Pero, en el específico caso de lo que más ruido causa en la sociedad, hoy por hoy, la referencia está directamente ligada con los ex funcionarios de la administración kirchnerista, así como con empresarios, sindicalistas y gremialistas que escandalizan con el grado de ostentación que sus bienes suponen, o con el tren de vida del que sólo se conocen algunos detalles, pero que esos pocos detalles son más propios de magnates internacionales, al estilo de los multimillonarios que aparecen, de tanto en tanto, en la Revista Forbes, o de verdaderos jeques árabes, y no de simples representantes del pueblo o de los trabajadores.

Ya tuvimos, durante el primer mes del año, el apresamiento del secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación, Marcelo Balcedo, y su flota de autos deportivos importados, algunos de gran exclusivismo, barcos, aviones, mansión en San Carlos de Bariloche y chacras en la República Oriental del Uruguay con lujos que siempre supusimos excluyentes de artistas de Hollywood o miembros de la nobleza europea.

Ahora, la cosa parece que va para el lado del camionero Hugo Moyano, ex Secretario General de la Confederación General del Trabajo y de su familia cercana, entre los que se encuentran dos de sus hijos: uno, diputado nacional, y otro, actual Secretario General del Gremio de los Camioneros; apuntados por todos quienes son cercanos al ámbito judicial como los próximos en engrosar la lista de “humildes” representantes de los trabajadores que amasaron fortunas desmesuradas, con prácticas ilícitas. Pero, en estos casos puntuales, parece que no los ha tomado tan desprevenidos como a sus “colegas”, ya que se están moviendo, como sólo ellos pueden hacerlo, con quienes tiempo atrás eran considerados como sus enemigos por excelencia, buscando apoyos y modos de presión hacia un gobierno que creen los persiguen injustamente.

Hoy se pudo saber que Pablo, el vástago mayor del Clan de los Camioneros, se reunirá con Hugo Yasky, titular de la CTA de los Trabajadores y con Roberto Baradel, titular del gremio SUTEBA y aspirante a suceder a Jasky en la CTA, en la sede del gremio de los Camioneros con el objetivo de sumar adhesiones a la movilización programada para el día 22 de Febrero.

Esta movilización, que no tiene un motivo muy bien definido, supone una suerte de señal dirigida por los Moyanos hacia el Poder Ejecutivo Nacional, con el fin de frenar las posibles consecuencias que configurarían las imputaciones que los jueces tienen en mente por las causas en las que están siendo investigados.

A todas luces, surge en la mente de los sindicalistas mencionados, la idea de que la injerencia que el kirchnerismo tuvo dentro del Poder Judicial de la Nación, a lo largo de los doce años en que estuvo en la cúspide del poder político del país, continúa con la actual administración de Mauricio Macri, sin siquiera sopesar que Argentina está transcurriendo por un período de cambio y que los Poderes del Estado son independientes, tal como se encuentran consagrados en nuestra Constitución Nacional.

Pero, pedirles esto, es decir pedirles a individuos que jamás han creído en el imperio de la ley y del derecho, que de la noche a la mañana entiendan lo que no entendieron durante toda una vida, es casi como pedirles “peras al olmo”, para usar una figura metafórica muy conocida y que pinta sus conductas de manera elocuente.

El desafió está, prácticamente, hecho. Los actores son de una notoriedad manifiesta. La pulseada que la delincuente “clase sindical” argentina le planteará al gobierno resultará fundamental para el futuro de la administración de “Cambiemos”, así como para las pretensiones del actual Presidente de la Nación de aspirar a dirigir los destinos de la Argentina durante un nuevo período a partir de 2019.

Finalmente, dentro de esa pulseada se encuentra el grueso de la ciudadanía del país, que tendrá que evaluar los acontecimientos al compás de un ritmo que todos conocen: cambio definitivo y continuidad de la normalidad intitucional ó retorno al pasado y continuidad de la corrupción y los negociados a costa del hambre y la desesperanza de la inmensa mayoría de la población argentina.

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

Te puede interesar