UN ESPEJO DE DOS CARAS

La Argentina de Mauricio Macri y el "Chavismo" venezolano de NIcolás Maduro
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Ayer se hizo viral un video que mostraba a una joven venezolana cantando, “a la gorra”, por calles céntricas de Santiago de Chile, arias de conocidas y muy famosas óperas. La joven es una de las cientos de miles de estudiantes que debieron huir de su país natal debido a la grave crisis intitucional, económica, sanitaria y social que sacude a la caribeña nación; una de las principales productoras de petróleo del mundo, fruto de los descalabros que el régimen “chavista” de Nicolás Maduro ha producido y que es el resumen de un sistema y una filosofía política que quiso instalarse también en la Argentina.

De hecho, durante gran parte de los doce años en que el kirchnerismo estuvo al frente del Poder Ejecutivo Nacional, sosteniendo su proyecto “Nac & Pop”, esa misma filosofía política, que hoy sacude y desangra a Venezuela, fue la que desperdició la década de crecimiento más importante de los últimos 100 años de historia nacional.

Los argentinos podemos ver en Venezuela un fiel reflejo del país al que hubiéramos llegado si la ciudadanía no le hubiese puesto un punto final al experimento populista del kirchnerismo en la elecciones presidenciales de 2015.

Cabe recordar que, ni bien producida la asunción de Mauricio Macri a la Primera Magistratura de la Nación, Argentina comenzó a recomponer los lazos rotos por el kirchnerismo con el resto del mundo. La foto de nuestro Primer Mandatario, en el Foro de Davos, rodeado de jefes de Estado y altas personalidades de los países más avanzados del planeta, fue una prueba más que elocuente de cuál era la sintonía con que el nuevo gobierno había asumido la responsabilidad de conducir a la Nación. Y, como contracara, la distancia que comenzaba a separar al país de quienes habían sido sus principales socios políticos y económicos durante más de una década, justamente aquella que el régimen de Cristina Fernández de Kirchner denominó como “la década ganada”.

El video de la joven venezolana y, simultáneamente, la presencia del Presidente argentino en Rusia, pero principalmente en el Foro de Davos 2018, nos están mostrando, cuál si fuera una espejo de dos caras que refleja, por una lado dos realidades coexistentes en América Latina: la del un régimen que bajo la máscara del populismo más recalcitrante impone a sus conciudadanos paupérrimas condiciones de vida; mientras que la administración de “Cambiemos” se esfuerza para producir un “cambio” mental y cultural dentro de una buena porción la sociedad argentina que, a fuerza de ese mismo populismo “mentiroso”, implementado en el país por el kirchnerismo a lo largo de sus doce años en el poder, sigue convencido que la única alternativa de vida es aquella que lo ata a los planes y subsidios otorgados por el Estado, sin que el esfuerzo del trabajo personal tenga la más mínima chance como variable de crecimiento. Y, por otro lado, como decía más arriba, el futuro que le hubiera deparado a la Argentina de haber triunfado el continuismo del proyecto “Nac & Pop” en la puja presidencial entre Mauricio Macri y Daniel Scioli.

Ciertamente, que las diferencias que hoy nos separan de la Venezuela de Nicolás Maduro son enormes. Y no porque no existan argentinos por el mundo que canten “a la gorra” en ciudades europeas o de otras partes del planeta. La diferencia es que estos argentinos lo hacen, en la mayoría de los casos, por vocación, por gusto, por tener nuevas experiencias, y no por sentirse “corridos” por un régimen que los excluye o que les hace padecer la falta de los más básicos y elementales derechos y garantías constitucionales, por no hablar de insumos alimenticios y sanitarios primordiales, como sucede con el régimen “chavista”.

Argentina ha sido, desde su consolidación como nación libre y soberana, un faro seguido por muchas naciones del mundo y un espejo en el que los países que hoy ostentan la categoría de ser los más avanzados otrora quisieron verse reflejados.

Por vicisitudes internas, mucho más que por condiciones provenientes del exterior, ese faro disminuyo la intensidad de su haz de luz y ese espejo opacó su imagen. Pero la vocación que el pueblo argentino siempre ha tenido, en el sentido de seguir con los lineamientos marcados por nuestros próceres, desde la total emancipación americana de todo yugo extranjero hasta la consolidación del pleno ejercicio de un estado de Derecho, mediante el dictado de una Constitución Nacional que nos sirviera como base insoslayable para la formación de una unicidad nacional y demarcación de un futuro promisorio, como reza el Preámbulo de nuestra Carta Magna, “para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”, ha cobrado nuevamente plena vigencia con la actual administración de Mauricio Macri, y se muestra al resto del mundo, hoy como hace 150 años, como el país de las grandes oportunidades y de los proyectos más venturosos, el de las puertas abiertas a todos los hombres de buena voluntad.

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

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