¡¡¡ ZAFFARONI, QUÉ DESPERDICIO DE INTELIGENCIA !!!

EDITORIAL 22/01/2018 Por
Discrecionalidad, subjetividad manifiesta, errores conceptuales y memoria selectiva son algunos de los calificativos del artículo publicado por el ex ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación
Eugenio-Zaffaroni

Eugenio Zaffaroni, ex ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación durante once de los doce años en que el kirchnerismo estuvo al frente del Poder Ejecutivo Nacional, se acaba de despachar, en el día de ayer, con un artículo, publicado en el diario Página 12, y reflejado por varios medios periodísticos nacionales e internacionales, titulado “¿Explicamos lo inexplicable?”, con un copete que alega ser una “clase, para abogados y para quienes no lo son, sobre el uso arbitrario de la preventiva y la asociación ilícita” (sic).

Sinceramente, he leído con absoluto detenimiento el mencionado artículo, y la impresión inmediata que me provocó fue la misma que tuve hace ya 32 años, cuando siendo aún alumno de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba, y cursando la materia Derecho Procesal I, quien en ese entonces dictaba esa asignatura nos informaba de la lamentable muerte del titular de la Cátedra, Dr. Jorge Claría Olmedo, que había sido arrollado por un colectivo en el centro de la capital cordobesa. Pecando de un grafismo cuasi macabro, el informante nos describió la escena del accidente, lamentando que los “sesos” del insigne catedrático se encontraran desparramados sobre el asfalto, cual si fueran una simple “basura” que los operarios municipales deberían limpiar, y en relación a lo que la inteligencia del infortunado hombre había aportado a la Ciencia Jurídica del país y del mundo.

Decía que el artículo del Dr. Zaffaroni me causó idéntica impresión, ya que no dejo de reconocer en él a una mente brillante del Derecho, pero que, vaya uno a saber por qué motivos de la vida, hoy está absolutamente desperdiciada, y lo que produce es pura “basura”, como los “sesos” del Profesor Claría Olmedo desparramados sobre una calle de Córdoba.

Y sostengo lo antedicho, en base al análisis de lo expresado en su artículo, amen de mucho de lo producido por él durante su paso por la magistratura del máximo tribunal de la Nación y con posterioridad a la obtención de su jubilación como Ministro de la Corte.

Pero, centrándome solamente en el referido artículo, para no hacer demasiado larga esta nota, debo decir que existen contradicciones y fallos conceptuales en la manera en que este jurista aborda las cuestiones tratadas, que pueden pasar desapercibidas para quien no es un hombre de leyes, pero nunca para alguien que ha dedicado toda su vida al estudio y práctica del Derecho.

En primer lugar, hay que dejar bien en claro que existe una cita en Derecho, a la que ningún profesional puede dejar de lado, puesto que se aplica desde tiempos inmemoriales, y es la que sentencia que “la mitad de la biblioteca dice una cosa y la otra mitad lo contrario”. Es decir que, en lo que a Derecho se trata, los criterios nunca son absolutos, sino que siempre tienen que ver con la combinación de dos variantes ineludibles: la temporal y la espacial. Lo que se traduciría en que la aplicación de las normas tiene una relatividad que debe ser juzgada teniendo presente tanto el momento como el lugar.

Asimismo, Zaffaroni, al hacer la interpretación de los institutos de la Prisión Preventiva y de la Asociación Ilícita, refiriéndose a lo aplicado por el juez que entiende en la causa que se le instruye a la ex Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, a Héctor Timenrman y otros ex funcionarios kirchnerista por el supuesto encubrimiento en el Memorandum de Entendimiento con Irán, olvida que el ordenamiento jurídico regula para lo general, ya que sería imposible que existiera una ley que contemplace cada detalle particular de la vida de cada uno de los ciudadanos de una nación. Solamente las sentencias contemplan los casos particulares, y por ello se encuentran en la base de la llamada “Pirámide de Kelsen”, que le otorga validez y legalidad a una norma por obra de otra que le es inmediatamente superior en jerarquía, hasta llegar a lo que él denomina “Norma Hipotética Fundamental”, es decir la Constitución o “Primera Norma”, de la que se desprenden todas las que conforman un sistema jurídico específico.

En idéntico sentido, el Dr. Zaffaroni hace referencia en muchos pasajes de su trabajo a la constitucionalidad, pero deja de lado un principio fundamental que nos rige a todos los ciudadanos, sin distinción de condición alguna, el principio de “igualdad ante la ley”, aplicable en este caso a los delitos cometidos por ex funcionarios públicos, que en nada difieren, en lo que a él debe atenerse, a los cometidos por cualquier persona del “llano”, que se aparta de la legalidad impuesta para todos los que se encuentren dentro de la jurisdicción del territorio soberano de la República Argentina, y a los que le debe alcanzar, por igual, lo establecido dentro de nuestro ordenamiento jurídico.

Asimismo, resulta sorprendente que por la causa del Memorandum de Entendimiento con Irán, este legista compare las penas establecidas con las estipuladas para los casos de fraude, y no considere el delito de “traición a la Patria”, por el que también ha sido imputada la actual senadora Cristina Fernández de Kirchner, que el artículo 214 del Código Penal establece penas de 10 a 25 años de reclusión y prisión perpetua e inhabilitación absoluta perpetua.

En otra parte de su artículo, el ex ministro Zaffaroni cita goebbels, aquél nefasto miembro del régimen nazi, el de “miente, miente que algo quedará”, y sus famosos “Once principios”, para hacer una analogía con los actuales magistrados de la Nación que investigan, procesan y elevan a juicio a centenares de ex funcionarios del proyecto “Nac & Pop” por que “se robaron todo”, en una abierta crítica a la metodología utilizada actualmente por el Poder Judicial, sin ponerse siquiera colorado sabiendo que durante el tiempo que él integraba el tribunal supremo, muchísimos jueces de la Nación, que dependían directa o indirectamente de él, dejaron hacer y miraron para otro lado, sin importar que una banda de delincuentes, enquistados en el poder, verdaderamente “se robaran todo”.

El brillante Eugenio Zaffaroni nos habla del artículo 18 de la Constitución Nacional, en particular del párrafo que establece que “Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquella exija, hará responsable al juez que la autorice”, pero nada dice sobre el deplorable sistema penitenciario argentino y, mucho menos, qué cuando tuvo la oportunidad de hacer algo para paliar esta situación o pronunciarse a este respecto, nada hizo. Mala memoria o memoria selectiva la de este hombre.

Este ex miembro del Poder Judicial de la Nación, catedrático y autor de numerosos libros y trabajos relacionados al mundo del Derecho, nos da una clase sobre el uso restrictivo con el que debe tomarse el artículo 319 del Código Procesal Penal de la Nación, en base a lo estipulado por el artículo 2 del mismo Código, sin tener en cuenta que en virtud de ello los delincuentes, desde los más peligrosos hasta los simples ladrones callejeros, se encuentran libres y millones de habitantes honestos, honrados, deben estar encerrados en sus propios hogares, cual si fueran auténticas cárceles, debido a la inseguridad reinante en el país, la que, en gran medida, se debe a la errónea interpretación y aplicación de las leyes represivas legítimamente consagradas en nuestro ordenamiento jurídico en defensa del interés general de la población y para salvaguarda de todos.

Para finalizar con el análisis del artículo, sólo dos reflexiones finales: resulta, por un lado, particularmente notoria la subjetividad de su autor, para con los temas tratados, toda vez que asevera, una y otra vez, la debida objetividad que debe primar en la actuación jurisdiccional; y, por el otro, el desconocimiento supino, mendaz y discrecional que se puede entrever a lo largo de todo lo expuesto por Zaffaroni, teniendo en cuenta que “Roma no se hizo en un sólo día”, y que el descalabro que el kirchnerismo produjo en la justicia argentina va a llevar mucho tiempo para lograr su recomposición, y que gran parte de la responsabilidad de ese descalabro descansa en la persona del propio autor que hoy critica el accionar de este Poder de la Nación.

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