BLANCO SÍ LLEGAS

EDITORIAL 15/01/2018 Por
El pecador se confía ante el sacerdote y todo queda entre ellos y Dios. Pero ¿qué pasa si alguien instaló un micrófono en el confesionario?
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Isaias Abrutzky Isaías ABRUTZKY / Especial para R24N

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El blanqueo impositivo que ofreció el gobierno a los evasores, le permitió contar con fondos para aquello a lo que se le dio el pomposo nombre de “Reparación Histórica”.

A las arcas fiscales ingresaron cuantiosos fondos, pero el programa que procuraba cerrar la etapa de los juicios de los jubilados contra el estado se hundió en un mar de críticas desde los más diversos sectores.

Solamente un porcentaje muy bajo de los pasivos fue incluido y la gran mayoría entre ellos recibió apenas unas monedas. Los juicios, en lugar de agotarse, se multiplicaron.

La transa que ofrecía el gobierno a quienes ya tenían sentencia o estaban próximos a llegar a ella era extorsiva por lo exigua. Quienes la aceptaron se vieron defraudados luego porque los plazos de cobro se estiraron, o los pagos ni siquiera se efectivizaron. Las sentencias firmes, incluso, fueron apeladas por la administración.

Secreto que no fue tal

Por algún lado se filtró la lista de los blanqueadores, y de allí la ciudadanía pudo enterarse que en ella aparecían, con cifras demostrativas no de alguna pequeña travesura impositiva sino de maniobras escandalosas y persistentes, personas cercanas a las más altas autoridades, incluido el propio Presidente de la Nación.

Un pelotazo en contra, hubiera dicho el inolvidable cómico Juan Carlos Calabró. Como se sabe, la ley dictada inicialmente por el Congreso para el blanqueo impedía la presentación de familiares de altos funcionarios, pero Mauricio Macri Blanco Villegas la enmendó por decreto para incluirlos.

La filtración fue reveladora de que se estaba perdonando a pesados violadores de la ley, entre ellos un hermano del titular del Poder Ejecutivo, ligado a éste no solamente por parentesco sino por participación en el grupo de compañías pertenecientes a la familia.

El blanqueo y la filtración de los datos pone ahora sobre el tapete un tema ético. Es obvio que si se impone un blanqueo para resolver problemas financieros del Estado nadie va a entrar en él si no se otorga dispensa por su delito y se le asegura reserva.

Pero si de algún modo se conoció, y lo que se conoció es escandaloso, no se puede mirar para otro lado. Record Guiness de hipocresía: "es un derecho que le daba la ley".

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