"CUANDO EL GATO SALE DE VIAJE LOS RATONES ESTÁN DE FIESTA"

La sospechosa prisión domiciliaria del "Caballo" Suárez, mientras El juez Canicoba Corral está de licencia
justicia

Reza un sabio dicho popular que “cuando el gato sale de viaje los ratones están de fiesta”. Y así se podría catalogar, hoy en día, a ciertos sectores de la justicia argentina.

El caso más ejemplificativo de este tipo de conducta fue conocido tan sólo hace un par de horas. Es que en el día de ayer, el fiscal federal Gerardo Pollicita solicitó la revocación de la prisión domiciliaria otorgada a favor de Omar “Caballo” Suárez por el juez subrrogante Luís Rodríguez, a cargo del Juzgado Federal Nro. 6, cuya titularidad pertenece al juez Rodolfo Canicoba Corral, quien se encuentra de vacaciones y que le había denegado ese beneficio en una oportunidad anterior a Suárez.

Gerardo Pollicita apeló ayer la decisión del juez Luís Rodríguez de concederle la prisión domiciliaria a Omar “Caballo” Sua̕ez, acusado de mal manejo de fondos del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU). El fiscal federal solicitó que sea revocado el beneficio y que el sindicalista siga detenido en el penal de Marcos Paz.

La fiscalía pidió que la Cámara Federal revoque el fallo de primera instancia de Rodríguez,que subroga a su colega Rodolfo Canicoba Corral y le otorgó la prisión domiciliaria al sindicalista, detenido desde septiembre de 2016.

Pollicita sostuvo que el problema de alcoholismo sobre el cual el juez fundó su decisión no está comprobado y que incluso estaba previsto que en enero se le practicaran estudios médicos complementarios al imputado. Rodríguez avaló la prisión domiciliaria en base a los problemas de salud de Suárez: un accidente cerebrovascular isquémico transitorio que sufrió el dirigente sindical "con secuelas neurológicas actuales" y por los cuales tiene "severos factores de riesgo" como "hipertensión arterial y una severa alteración conductual (paranoia), que lo lleva a negarse a recibir el régimen dietético recomendado y muchas veces atención médica porque alega temor a ser envenenado".

Al otorgar el beneficio, el juez federal dispuso la colocación de una tobillera electrónica sobre Suárez, cuya vigilancia está a cargo del Programa de Asistencia de Personas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

Para el magistrado subrogante, se disminuyó el "riesgo procesal" por lo cual estaba detenido Suárez, al "haberse ordenado la realización de una pericia contable encomenadada al cuerpo de peritos especializados en casos de corrupción y delitos contra la administración pública". Incluso, Rodríguez dijo poder apreciar de manera directa el deterioro del estado de salud de Suárez, a raíz de una entrevista personal que mantuvo con el imputado en Tribunales el jueves 28 de diciembre pasado.

El fiscal sostiene que los problemas de salud que plantea el sindicalista son posibles de ser atendidos en el penal de Marcos Paz donde está detenido, y que las patologías "no son terminales ni revisten gravedad". Además, Pollicita aseguró que "no hay ningún informe médico oficial que acredite que efectivamente sufra de alcoholismo", tal cual asegura el médico del sindicalista.

Más allá de los pormenores detallados, resulta por demás sospechoso el beneficio otorgado por Rodríguez a Suárez, justamente cuando se encuentra a cargo del mencionado juzgado por subrrogación de su titular. Y, como relaté más arriba, ese beneficio fue denegado en su oportunidad por Canicoba Corral, quién, además, fue denunciado por la hija del detenido, por un presunto pedido de soborno de medio millón de dólares para que se le otorgue la prisión domiciliaria a Suárez.

Todas estas acciones no le hacen ningún bien a la justicia argentina, que desde hace muchos años viene perdiendo credibilidad, en cuanto a su funcionamiento, como así también en lo que respecta a su imparcialidad, agregándole un ingrediente más para que sea vista como un foco de gran corrupción interna, con los graves perjuicios que esto trae aparejado en el andamiaje del sistema republicano de gobierno, que la posiciona como un Poder independiente y una de las tres patas sobre el que se sostiene.

De esta manera, resulta imprescindible que los tribunales superiores de la Nación tomen urgentes medidas, tendientes a controlar las resoluciones de los juzgados inferiores, que no sólo van a descomprimir toda la labor judicial, sino también en lo que se refiere a otorgarles la necesaria transparencia que debe caracterizarla siempre.

Así como esta administración está haciendo ingentes esfuerzos para detectar y desactivar todos los posibles lugares en dónde anida la corrupción desde la función pública, es menester que los órganos de contralor jurisdiccional del Estado estén a la altura de las circunstancias que el momento requiere.

En muchas oportunidades sostuve que de nada sirve tener un Poder Ejecutivo conformado con hombres comprometidos íntegramente con el bienestar general de la población, si los otros dos Poderes del Estado no se ponen en la misma sintonía.

Medidas como las relatadas en la primera parte de esta nota hacen dar por tierra con cualquier tipo de esperanza puesta en un verdadero “cambio” cultural, que incluye todo el inmenso arco de lo público, que tienda a desterrar, de una vez y para siempre, todo tipo de sospecha o de accionar antiético y antijurídico dentro de un poder que es el encargado, de manera excluyente, de hacer cumplir con todo el ordenamiento jurídico que regula nuestra vida en sociedad.

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

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