¿Gradualismo o amarillismo?: un cruel adiós a la reputación del BCRA

POLÍTICA 31/12/2017 Por
En una mañana, el riñón político de este gobierno aniquiló la credibilidad del BCRA para siempre
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Aspecto que anticipé en mi última nota, me equivoqué en el timing, creí que no serían tan torpes de hacerlo antes de paritarias, ahora se metieron solitos en la jaula y el peronismo sindical los espera para negociar reforma laboral y paritarias, con expectativas de inflación mega-recalentadas. Hermoso veranito nos espera, Maquiavelo se haría un picnic con nosotros.

Todo el que intenta hacer algo relevante comete errores y ciertamente con el diario del lunes, los argentinos siempre nos ponemos a criticar lo que se pudo haber hecho mejor, esta vez por el equipo a cargo del BCRA. Seguramente, hay aspectos que podrían haberse implementado de otra forma. Con la información de hoy, y si se pudiese volver año y medio atrás, probablemente el BCRA también haría las cosas en forma diferente. Pero lamentablemente, el reloj nunca retrocede y la economía tarde o temprano te pasa factura, como lo hará dentro de unos años con este desequilibrio general que todos preferimos ignorar. El ritmo de la desinflación es muy lento, de acuerdo con el juicio de políticos ignorantes que de esto no entienden nada y su voracidad populista les hizo ya poner freno a un BCRA que, con lo poco que tenía, venía luchando contra múltiples frentes expansivos “a lo Quijote”. Pretender que en ese contexto pudieran tener una inflación de 12% en 2018 lamentablemente a esta altura, se convirtió ya en una utopía. Pero el problema no termina ahí, reconocer una nueva meta ahora en 15% también será otra utopía. La dominancia fiscal extrema nos pondrá muy por encima de ese nivel. Con el formidable keynesianismo que exhibe este gobierno cada día mas cloacal, cada día mas socialista, cada día más tímido y cada día mas amarillo, toda meta sucumbirá frente a una visión de la economía que no reconoce restricciones. A partir de hoy inauguramos el “monetarismo a lo Durán”, así como Bernanke iluminó al mundo con QE, nosotros lo haremos con esta versión marketinera de la política monetaria: duranomics a pleno y a pura encuesta.

Chiste: política monetaria pergeñada por políticos. Escuchar una conferencia de prensa en donde el anuncio de política monetaria lo daban entre el jefe de gabinete y el no ministro de Hacienda, no significa otra cosa que la absoluta sumisión de lo mejor que teníamos en materia económica: el equipo del BCRA, con errores y aciertos. Recordemos que fue este grupo el que evitó una híper en 2016. La absoluta degradación de la política monetaria probablemente sea el primer síntoma de un equilibrio general que no cierra por ningún lado y que refleja a un gobierno que desde que asumió sigue sin definir un plan económico básico. El presidente Macri sólo escucha un keynesianismo miope y mentiroso que promete buenas noticias que nunca llegan y así como nos auguraban una inflación cercana a un dígito finalizando el 2018 aspecto que lamentablemente ya es historia, hoy nos relatan un pintoresco cuento chino que intenta imaginar una economía inviable creciendo sostenidamente por muchos años como si fuéramos China. Olvídense de las mentiras de este pequeño reducto de intelectualismo amarillo que gobierna a este irrelevante terruño, somos nosotros, los argentinos, los que queremos esquivar el sacrificio que exige la cruel realidad en la que estamos y a cambio, simplemente queremos creer que se puede saltar del saqueo a la prosperidad casi por obra de la magia y sin costo, como le gusta al gran Durán. Entonces, ante un gobierno que promete cloacas y rebote en 2018, nos vamos a nublar creyendo que lo peor ya pasó cuando sólo estaremos emparchando a un país que para poder prosperar deberá alguna vez tomarse dos décadas para al menos comenzar a corregir los múltiples frentes que no cierran. Por lo tanto, en asunción, el presidente Macri debería haber concientizado a todos los argentinos del crítico estado macroeconómico en el que asumió al país, pero, por el contrario, en el mundo disneylandezco de Durán, parecería que las malas noticias solo están destinadas al BCRA. Con el mayor de los respetos, el Presidente Macri no fue sincero con los argentinos el primer día en el que asumió la Nación y ahora estamos en esto que vengo llamando The New Nothing, un no plan diseñado por un estratega de marketing en donde políticos y jefes de gabinete toman decisiones de estrategia monetaria, la inefable y redundante Peronia en estado espinalmente puro, ese sabor tan amargo con el que vivimos los argentinos desde hace décadas. Espero que al menos la derrota de hoy les haga reflexionar respecto a un aspecto básico: es imposible tener un banco central independiente con el nivel de dominancia fiscal que exhibe la Argentina, en dicho contexto la independencia es una mera y evidente utopía y bastaba con observar la conferencia de prensa de ayer para darnos cuenta. En el día de ayer se cayó el primer relato M y vendrán muchos otros: la independencia del banco central.

Incorregible: un ciego que no quiere escuchar y un sordo que no quiere ver. Llevó año y medio ganar una reputación que bien merecida la tuvo el BCRA desde enero del 2016. Pero también es cierto que, fruto de una política fiscal totalmente opuesta, la gestión del BCRA se ha ido desdibujando con el correr de los meses y es probable que el último golpe de knock-out se lo hayan pegado ayer. Lo cierto es que, hoy 29 de diciembre del 2017 no sabemos con qué política monetaria cerramos el año y mucho menos con cuál lo comenzaremos. Que la meta sea 15% o 3000% es a esta altura irrelevante, lo importante y sumamente grave es que este gobierno demostró que Argentina ya no tiene un banco central independiente y no sabe cómo honrar promesas. Todo en este país desde lo monetario hasta lo fiscal, se encamina hacia la consolidación política del Conurbano a fuerza de un socialismo cloacal cada vez más ciego, cada vez más sordo y, por lo tanto, indiferente a aspectos básicos de economía. Y eso sí, la culpa siempre la tendrá el liberalismo. La conclusión del día de hoy es inclaudicable: la primera víctima de este amarillismo que cada vez soporto menos ha sido el BCRA. Lo de hoy e independientemente de errores que seguramente se cometieron, es un claro ejemplo de un país que, ante el sacrificio que implica corregir elige siempre el camino mas fácil. Desinflacionar nos estaba siendo demasiado difícil y ante dicha dificultad ¿qué decidió la elite política de Peronia? Otra vez, ir por lo más fácil con una renovada dosis de gasto público, déficit, endeudamiento y mayor inflación. Esta historia creo haberla visto en algún pasado de esta Nación tan acérrimamente perdedora en la que vivo. Y si tengo activos argentinos, ¿qué hago?: tranquilos, esta mentira tiene cinco años mas para tirar, ni un solo banco de afuera le está contando a nadie el desequilibrio en el que estamos y mucho menos quiénes son los que están a cargo.

¿Y cómo sigue esta caricatura? Cada día que pase, esta economía será mas y mas radical y los excesos del desequilibrio actual probablemente en vez de corregirse se exacerbarán porque el principal objetivo es maquillar al corto plazo y ganar las elecciones del 2019, aun cuando en el proceso volvamos a hipotecar nuevamente a toda la economía. En este contexto, parecería quedar muy claro que el 2018 será un año con un equilibrio entre dólar, tasas de interés, e inflación muy distinto al 2017. Me imagino un dólar depreciándose más agresivamente, a una inflación saltando fácilmente por encima del 22% anual y tasas que, para poner contento a políticos que solo saben prometer populismo, colapsarán en ayuda de un rebote que ocurrirá con virulencia en 2018 y 2019 pero que probablemente termine siendo solo eso, un efímero arañazo de gato muerto. El populismo nunca se fue de este país, solo cambió de tono y de color y por lo tanto, el deterioro de un equilibrio general que no cerró nunca seguirá al ritmo de la indecisión de este gobierno, el gran campeón olímpico de lo no importante. Frente a esta realidad, dado el salto de casi 10% del dólar en solo unos pocos días, y de caras a paritarias en febrero, sería muy estúpido dejar correr al dólar demasiado. Lo lógico sería dejar estables estos niveles, apalancarse en un nuevo relato, “el de la meta al 15%”, intentar cerrar decorosamente paritarias y luego, de caras a marzo, aumentar la velocidad de una depreciación cambiaria que tarde o temprano vendrá. Un aspecto del que se habló poco es el repricing que tendrían en este contexto las Lebacs largas. Ayer, hubo colapsos de hasta 250 puntos básicos, si lo que se pretende es doblegar a las tasas, se viene entonces una revalorización de las Lebacs largas que eventualmente neutralizarían al menos parcialmente el embate cambiario. La prioridad de este gobierno parecería quedar determinada en esta secuencia: a) rebote y cloacas a todo costo, b) gasto y déficit a pleno descontrol, c) tasas bajando fuerte, d) dólar depreciándose, pero no tanto para que no complique el esquema inflacionario si es que llegan y muy muy muy lejos y sumamente ninguneada, las metas inflacionarias de un BCRA que hoy lamentablemente y por decisión política, perdió toda su credibilidad. Una pena, primera víctima y vendrán muchas otras. En la medida que este equilibrio no cierre, las urgencias aumentarán, los manotazos de ahogado se incrementarán y Peronia lentamente se dirigirá al mismo corredizo sin salida de siempre: radicales o peronistas terminan en el mismo punto estacionario. Moraleja de fin de año: el cambio es solo una creación imaginaria de este gobierno lleno de mentiras amarillas. Y, para terminar: mis respetos a todo el equipo del BCRA, a pesar de sus errores, el que decide, el que hace, el que intenta, el que se juega, se equivoca.

Fuente: Cronista

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