Sobrevivimos al fin de año

OPINIÓN 26/12/2017 Por
Cuánta felicidad saber que ya se va terminando el año. Entre elecciones, movilizaciones, reformas y desencuentros nos hemos movido más que el aparato del kirchnerismo en el conurbano
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¡Feliz Navidad, amigo lector! Este 2017 hemos andado a las corridas como Papá Noel a las 12. Siempre sin pausa.
Allá por febrero parecía que el escándalo por el arreglo con el correo le podía costar a Gatricio la victoria en las generales. Mientras a todos sus opositores se les hacía agua la boca de pensar en la fuerte derrota del oficialismo, pasadas las sorpresivas elecciones de octubre cambiaron esa sensación de triunfo por una gran preocupación sobre su futuro.
Hoy la gente se acuerda menos del escándalo del correo que del cumpleaños de la suegra. Lo que pensaban iba a ser un lastre pasó sin pena ni gloria. Igual que las escuchas de Cristina.
En aquel lejano febrero escuchamos por primera vez la voz de nuestra ex presi-denta fuera de su versión ATP de cadena nacional. En esas grabaciones atacó a los jueces, basureó a “Gargamel” Parrilli y despotricó contra los industriales.
Entre las expresiones irreproducibles que salieron de esa boca con la que después habla de su pobre madre Ofelia, la ex presi-denta dijo -palabras más, palabras menos- “traeremos azúcar de Cuba, China o de la ‘vagina del primate’”. Usted disculpe si me ruborizo.
Por supuesto que algunos argumentaron que se trataba de una campaña de difamación contra la figura de la excelentísima Reina del Calafate. Cuando anunció su candidatura la cosa se empezó a poner linda. Ni hablar cuando al lado Cambiemos le puso de adversario a “tostada de arroz” Bullrich, el señor más insulso del firmamento político contemporáneo.
Pasadas las PASO, con un cierre polémico, con una victoria kirchnerista por la mínima y denuncias de fraude, se empezó a ver cómo las fichas se reorganizaban en ese gran tablero de TEG que es la política criolla. En dos meses, el kirchnerismo intentó por todos los medios torcer la voluntad de la gente.
Operación Maldonado de por medio, caravanas en camiones por La Matanza, reparto de chapas, cheques, chizitos, choripanes y churros, con acting duranbarbezco en cancha de Racing incluido, octubre se la levó puesta y confirmó el cambio del tiempo político.
Ni lerdos ni perezosos, los acomodados de siempre empezaron a girar sus grandes sillones de cuero detrás de sus finos escritorios de madera hasta quedar alineados con el gobierno. Misteriosamente, casi como por una cuestión astronómica de alineamiento de planetas, los jueces y fiscales empezaron a cargar contra los miembros del anterior gobierno (y sus satélites facilitadores del desfalco).
Boudou, Zannini, Jaime, De Vido, Timerman, D’Elía, Esteche, Báez, “Pata” Medina, Milani, Khalil, Carlos Kirchner, Núñez Carmona, Chueco, Pérez Gadín, Minnicelli, Lopez, Baratta, Manzanares, Sala, “Caballo” Suárez.
Eso, que parece una lista de buena fe para un torneo de papi-fútbol, es en realidad la lista de presos que ha dejado el repentino despertar de la justicia argentina.
Usted sabrá entender que no les ponga apodos a todos, porque la lista se haría interminable. Sólo digamos que algunos de ellos ya deben tener su apodo cariñoso desde los muros de la cárcel hacia adentro.
Mientras, en su búnker de recoleta, la emperatriz del lavado espera ver qué pasa con su situación. Agarrada a los fueros como al último sandwichito de miga de un bautismo, le debe su libertad a todos aquellos a los que destrató cuando tuvo poder.
Con pasado de presi-denta, su futuro puede ser el de presi-diaria. Parece que estuviese tratando de pasar desapercibida, como cuando se caen las latas de la góndola y uno mira para otro lado tratando de hacerse el zonzo.
Está tan callada que incluso guardó silencio cuando se armó el liazononón de la semana pasada, sólo tuiteando algunas cositas menores. Incluso pegó el faltazo a su retorno al Senado. Pánico.
Y así llegó finalmente la Navidad.
Si usted se siente mal, piense en todos los nombrados anteriormente que van a recibir de regalo una faca para poder ducharse tranquilos, o las revistas que muestran señoritas en paños menores para las noches de soledad.
Pero ojo con vincular esos regalos a Papá Noel y no a Jesucristo que Monseñor Aguer se enoja. Ya nos dijo que acá hay una mano del imperialismo. Incluso fue más lejos y criticó a la izquierda por no emprenderla contra esta práctica extranjerizante. Andá a sacarla del fondo del arco, Pitrola.
Incluso, fue más allá. “Papá Noel no tiene nada que hacer en estas pampas y en estos calores de diciembre y es culpa de Coca Cola, es culpa (…) del imperialismo”.
Usted disculpe, señor arzobispo, pero si quiere ser popular y dejar de perder con el templo umbanda que tengo a media cuadra de mi casa, no debe atacar a la gaseosa símbolo de la alianza más perfecta que ha generado Córdoba con un italiano desde el binomio Jorge Recalde – Lancia Delta.
Por eso, amigo lector, mientras lee estas líneas desayunando un garrón de lechón frío con un fondo de sidra (porque a esa comida que sobró la metemos más o menos hasta reyes), piense en todo lo que hemos vivido en este 2017. Pareció único, como la cena del 24. Pero como si fuera el almuerzo del 25, el 2018 nos traerá más de lo mismo.

Alfil Diario

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