LA VERGONZANTE CATADURA DE LOS REPRESENTANTES DEL PUEBLO DE LA NACIÓN

Los diputados nacionales utilizan el Congreso de la Nación para hacer público sus odios y resentimientos personales
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En el mismo momento en que ayer comenzaba la sesión en la Cámara de Diputados de la Nación, para el tratamiento de la “Reforma Tributaria” impulsada por el ejecutivo nacional, con las consabidas “cuestiones de privilegio” que, de un tiempo a esta parte, se convirtieron en una costumbre entre legisladores que necesitan pasarse facturas unos a otros, me llegaba un video de una sesión parlamentaria española, en dónde tenía el uso de la palabra una legisladora de la oposición al gobierno del Primer Ministro Mariano Rajoy.

Sinceramente, no pude escapar a las comparaciones, sabiendo perfectamente que éstas son siempre “odiosas”, y sentirme avergonzado por el bajísimo nivel que, sin ningún tipo de pudor, muestran muchos de los representantes del pueblo de la Nación Argentina.

La legisladora ibérica, haciendo uso de un español impecable, sin apelar a insulto alguno ni a palabras ofensivas, describía y reconocía las dotes de sus ocasionales adversarios políticos para reunir multitudes, organizar grandes actos efectistas, arengar a los ciudadanos, etc., etc., pero, con impecable altura y sin elevar el tono de su voz, también criticaba severamente las políticas llevadas a cabo por el oficialismo, todo esto enmarcado en un clima de tranquilidad absoluta, sin interrupciones de ninguna naturaleza y con la atenta atención de todos los presentes en el recinto.

Entonces, como señalé, no pude abstraerme a las comparaciones. En ese momento tenía la palabra el diputado del PRO Nicolás Massot, quien estaba haciendo su descargo sobre los dichos del Presidente de la bancada del Frente Para la Victoria, Agustín Rossi, quien antes había manifestado que la familia Massot había sido colaboradora de la última y genocida dictadura militar en el país. Entre otras cosas, el diputado Massot decía: "A veces ser botón es buscar la justicia. Prefiero tener chapa de botón que de encubridor Rossi. Ustedes encubrieron un atentado en el que murieron 85 personas. Prefiero ser botón y no encubridor". También, dirigiéndose al diputado Cabandié, manifestaba lo siguiente: "Tres bancas al lado suyo, y esto va también para el diputado Pietragalla, ambos deben sentirse muy incómodos de ser conducidos por el jefe de Milani, por quien lo designó a Milani. Antes de mirar par este lado, miren al costado. Debe ser muy difícil para ustedes pertenecer a ese bloque y que el que firmó ese decreto de designación de un genocida hoy preso sea quien tiene que conducirlos a ustedes con esas historias".

Asimismo, el jefe de la bancada del PRO no esquivó las referencias a su familia y sostuvo:"Estoy orgulloso y agradecido de la familia a la que pertenezco y al apellido que cargo. Espero que muchos de ustedes sientan lo mismo y que sobretodo no sea simplemente algo transitivo respecto de sus familias, sino que sientan que ustedes en sus acciones personales están honrando su apellido".

Ante esto, los tres diputados aludidos tomaron la palabra. El primero fue Cabandié, quien dijo estar "anodadado" con las palabras de Massot. En consecuencia, ratificó sus dichos sobre la familia del hombre del PRO: "A nosotros no nos motiva ni el rencor ni el odio. Yo hago responsable a la familia Massot de la desaparición de mis papás. Como también la familia Massot es responsable de desaparecidos de Bahía Blanca, pero además es responsable y fue instrumento propagandístico de la dictadura. Incluso la familia Massot avaló la dictadura hasta hace poco tiempo antes de que vendiera el grupo mediático, ya en democracia. Eso no significa que yo traslade al diputado la responsabilidad de su familia".

En este punto, el legislador del FpV se cruzó duramente con Fernando Iglesias, que lo interrumpió con el micrófono apagado: "Callate ridículo, ridículo, odioso, basura, sos un odiador serial y miserable". Emilio Monzó, presidente del cuerpo, debió pedirle a Iglesias que deje seguir.

En el final, Cabandié ratificó lo que había contado Massot sobre un encuentro en su casa y argumentó: "Si me corriera el rencor y el odio no hubiese entrado a mi casa. Y lo volvería a hacer y está invitado nuevamente. Incluso la primera vez que vino para romper el hielo me preguntó dónde había nacido. Y le dije que en la ESMA. De colorado pasó a bordo porque se dio cuenta que había hecho una pregunta impertinente. Pero no me importa, yo lo trato con mucho respeto, estamos en una discusión política".

Luego fue el turno de Horacio Pietragella, quien esbozó el discurso más duro. Al igual que Cabandié, reiteró que el tío de Massot "entregó a dos sindicalistas que trabajaban en su diario La Nueva Provincia, dos militantes políticos que defendían a los trabajadores" y que "era propagandista de esa dictadura a través de su medio porque encubría los operativos de las Fuerzas Armadas como enfrentamientos".

Pietragella también fue interrumpido por diputados de Cambiemos con gritos. Así fue que se cruzó con Silvia Lospennato, a quien le apuntó: "A mi no me corres, te respondo lo que quieras. A mi viejo me lo entregaron en una caja de zapatos como los que tenes vos. Los huesitos me entregaron. Así que a mi no me vengas a correr y yo no voy a defender a ningún genocida".

Lo mismo sucedió con Eduardo Amadeo: "Cerrá la boca Amadeo, cerrá la boca. Sé respetuoso, te estas metiendo en un lugar muy sensible porque mis abuelos se murieron golpeando puertas con políticos como ustedes y nadie les daba la respuesta. No me llegaron a conocer, estuvieron 30 años buscándome y los políticos de esos momentos muy pocos hicieron algo para ayudarme".

Y cerró: "A mi nadie me va a sacar la imagen de Néstor bajando ese cuadro de ese genocida, hijo de mil puta, repudiable, como Rafael Videla, de la escuela del Ejército. Desenmascaramos a la sociedad civil. Hoy la sociedad sabe quién es el tío del señor (por Massot)".

Como se podrá apreciar, me he tomado el trabajo de transcribir las acusaciones y dichos de los señores representantes del Pueblo de la Nación, de manera textual, para poder dimensionar el tenor de la discusión (?) política que fue el preludio del tratamiento de una de las reformas impositivas de mayor trascendencia de los últimos 30 años en el país.

Entonces, como cualquier persona puede ver, estos señores, que cobran dietas enormes, cuando la mayoría de los ciudadanos tienen que hacer “magia” para que sus magros ingresos les alcancen para cubrir las necesidades más básicas de sus familias, gastan el valioso tiempo que entre todos los habitantes les pagamos en discusiones sobre hechos ocurridos hace cuatro décadas, insultándose entre ellos, pero, lo que es peor aún, insultando con su forma de actuar a todo el grueso de la sociedad que espera respuestas a los graves problemas que la aquejan, muy poco se puede esperar de ellos.

Los argentinos nos merecemos, como otros pueblos del mundo lo tienen, políticos, parlamentarios, dirigentes con más compromiso por las cuestiones que tiendan a solucionar la agobiante situación en que vivimos, y no éstos que sólo se preocupan por lavar el nombre de alguno de sus antepasados, en unos casos, o por reflotar sus resentimientos y sus odios, en otros.

Al Parlamento de la Nación no se llega para cobrarse viejas deudas, para ejercer un revanchismo personal sin sentido. Al sagrado recinto de las leyes se llega para mejorar la vida y asegurar un mejor futuro de todos los que conformamos el enorme arco societario de la Nación.

Quien quiera seguir siendo un resentido, que lo sea, pero no a costa y con los dineros que todo el pueblo le paga, y, mucho menos, en nombre de una representación que no sienten, porque son incapaces de sentir otra cosa que no sea el odio que llevan dentro suyo.

Ricardo G. A. Zimerman

Redacción SANTA FE

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